mercredi 21 juillet 2021

Colombia: cobarde ataque terrorista a la dignidad.

20 de julio en Cali, intervención violenta de la policía antidisturbios del ESMAD contra una manifestación pacífica en la Loma de La Dignidad. El presidente colombiano, Iván Duque, se mostró visiblemente decepcionado porque las marchas y concentraciones de protesta que marcaron el Día de la Independencia el 20 de julio fueron pacíficas y festivas. Al final, en Cali, en el barrio de la Dignidad, hizo intervenir a los antidisturbios del Esmad de forma extremadamente violenta, sin ningún pretexto válido. El periodista Alberto Tejada, director de Canal 2, que ya había recibido amenazas de muerte, fue atacado deliberadamente. Tres de las personas que le acompañaban resultaron heridas. Habla de un "Estado criminal" y pide "la cabeza de Iván Duque". "Cuando oigo la palabra CULTURA, saco mi pistola", decía el propagandista del régimen nazi Goebbels (la cita es apócrifa, la frase es en realidad del escritor nazi Hanns Johst; es la frase de un personaje de una de sus obras de teatro titulada Schlageter, en 1933). Cuando el presidente colombiano Iván Duque escucha la palabra DIGNIDAD, dispara a la multitud. Como era de esperar, la jornada de ayer en Colombia estuvo marcada por numerosas concentraciones y marchas en todo el país. Pero al contrario de lo que el gobierno había anunciado, basándose en unos “datos aportados por inteligencia" fabricadaos, no había ninguna infiltración de vándalos-terroristas financiados por la guerrilla, los narcotraficantes y Venezuela. Una niña sostiene una bandera colombiana invertida, en el Día de la Independencia de Colombia, el 20 de julio de 2021. Bogotá, Colombia. Foto Nathalia Angarita/ Reuters. Por el contrario, como pude seguirlo en directo, sobre todo con las emisiones de Contagio Radio y Teusaradio, la jornada se desarrolló en un ambiente pacífico, incluso festivo, con numerosos actos comunitarios y culturales. La palabra clave "resistencia" no se olvidó, como tampoco el recuerdo de los jóvenes que murieron bajo las balas del Esmad (policía antidisturbios) o de los civiles armados protegidos por la policía. El duro balance de estos casi tres meses de Paro nacional había sido evocado por la mañana en el Congreso colombiano, en la apertura de la nueva y última legislatura del presidente Duque, por los congresistas de la oposición, blandiendo la bandera colombiana invertida. El rojo, símbolo de la sangre derramada por la libertad y la independencia de Colombia, se colocó así en la parte superior de la bandera nacional, por encima del azul y del amarillo. Estos mismos diputados congresistas llevaban un casco "en homenaje a las decenas de jóvenes que murieron durante las manifestaciones del Paro Nacional y a todos los que resultaron heridos. Un acto simbólico con un mensaje de dignidad y verdadera independencia", como escribió en Twitter María José Pizarro Rodríguez, artista plástica elegida en Bogotá en una lista ciudadana, la Lista de la Decencia. Ante el Congreso, convocado excepcionalmente a las 8 de la mañana, Iván Duque inauguró la nueva legislatura con un discurso que, como era de esperar, no dejó espacio a las reivindicaciones de justicia social y democracia formuladas desde el 28 de abril dentro del Paro Nacional. Mientras nuevas informaciones hacen dudar de su posible implicación en el asesinato del presidente haitiano (un vídeo confirmó la estrecha relación que mantenía con la empresa norteamericana con sede en Miami que reclutó a los mercenarios colombianos enviados a Haití, mientras él negaba conocer a su jefe hasta hace unos días), Iván Duque retomó su habitual antífona sobre el vandalismo y el terrorismo, invitando a "rechazar el camino de la mentira y la calumnia frívola...; digámosles no a los promotores del odio, evitemos el camino fácil para obtener placeres momentáneos, que dejan cicatrices eternas. » Casi sin decir una palabra sobre la pandemia de Covid, que está golpeando duramente a Colombia, añadió: " vacunémonos contra el odio y contra el desaliento ". Pero, en realidad, ¿quién está sembrando el odio y desanimando a los jóvenes en Colombia hoy en día? El presidente colombiano tiene tanto respeto por la democracia que abandonó el Congreso nada más terminar su intervención, sin molestarse en escuchar el discurso de la oposición, como es la tradición parlamentaria colombiana. La bandera invertida que blandían los congresistas de la oposición apareció muchas veces en las concentraciones y desfiles que llenaron las calles del país, desde Medellín hasta Ibagué, desde Manizales hasta Neiva, desde Barranquilla hasta Popayán, desde Bucaramanga hasta Cartagena. Un sentido de la dignidad, podríamos decir, frente a un poder de cinismo absoluto. En Meddellin, 20 de Julio. Entre los pocos incidentes que hay que "lamentar": algunos enfrentamientos en Medellín y Barranquilla, así como en Manizales, donde los manifestantes tumbaron la estatua de Francisco de Paula Santander (que fue uno de los héroes de la lucha por la independencia) de su pedestal. Pero fue en Cali, la "capital de la resistencia" desde el 28 de abril, donde la situación volvió a degenerar otra vez. Mientras muchas concentraciones se desarrollaban pacíficamente y en un ambiente festivo, la policía comenzó a utilizar lacrimógenos y granadas de aturdimiento a media tarde en Puerto Rellena, donde se construyó el "monumento de la Resistencia", sin que los vídeos disponibles en Internet (especialmente en la página web del País de Cali) muestren ninguna razón de peso para tal intervención. Según el mismo diario oficialista El País, "cinco individuos intentaron bloquear el sector sobre la tarima dispuesta, lo que ameritó la acción de la autoridad". Sí, leyeron bien: ¡¡¡ Cinco personas que, por su cuenta, habrían sido capaces de bloquear un barrio entero!!! El País añade que el Esmad intervino en nombre de los derechos humanos (implícitamente para proteger el derecho a la movilidad). Uno se pellizca para creerlo. Cali. Brutal intervención del Esmad contra una reunión comunitaria pacífica, familiar y alegre que había comenzado por la tarde en la Loma de la Dignidad. Mas adelante en la tarde, la policía utilizó vagas "amenazas de vandalismo", afirmando haber "identificado a un grupo de individuos que planeaban quemar varios edificios", como pretexto (falso, por supuesto) para emprender una acción extremadamente violenta contra una agrupación pacífica en la Loma de la Dignidad. Es simbólico que en este barrio, antes conocido como Loma de la Cruz, se tomara un puesto de vigilancia policial y se convirtiera en un centro cultural comunitario y una biblioteca de barrio, la Biblioteca de la Dignidad (Leer el reportaje de Diana Mar paraHumanidades). Desde el comienzo de la tarde, la Loma de la Cruz estaba alegre, colorida, tranquila. Pero hace unos días, la policía ya intentó desalojar el centro cultural comunitario. Los habitantes de la zona se han reunido inmediatamente y han bloqueado el desalojo. Así que fue allí donde el Esmad optó por intervenir a media hora de la tarde, disparando de nuevo con munición real y utilizando el Venon, un arma de guerra utilizada por la policía colombiana en las llamadas operaciones de "limpieza social". El resultado de la noche aún es incierto: ¿hubo muertos, cuántos heridos? El testimonio de Alberto Tejada, periodista y director del medio independiente Canal 2 de Cali (amenazado de muerte hace unos días), grabado a las 7 y media de la tarde es edificante. Este hombre suele ser muy tranquilo, pero hay que oírle, visiblemente conmocionado, hablar de "un día criminal por parte del Estado colombiano", y hablar del atentado que presenció, del que fue víctima parte de su equipo de seguridad (tres heridos entre las cinco personas que le acompañaban), frente a una "fiesta de paz, alegría, reconciliación y optimismo". Denunció la presencia de civiles armados entre las filas de la policía, que disparaban contra la multitud reunida con intención de matar. Habló de al menos un joven herido en la cara por un disparo del Esmad. El enojo de Alberto Tejada, que hasta ahora había sido neutral en la cobertura de Paro Nacional, debe escucharse a partir de ahora como parte de la oposición, pidiendo la cabeza del presidente Iván Duque y exigiendo elecciones anticipadas. También apela a la opinión internacional para que presione a sus gobiernos (Francia es uno de los principales) para que dejen de vender armas al gobierno colombiano. Recientemente, Alberto Tejada recibió serias amenazas de muerte (en Colombia no hace falta el programa Pegasus para intimidar a los periodistas, los sicarios lo hacen muy bien). Al final de su discurso, Alberto Tejada dijo: "Estoy dispuesto a jugarme la vida. Pueden venir a a buscarme. No es un acto de heroísmo decirlo. Es una convicción profunda, que es mi deber patriótico, es mi deber ciudadano, es mi deber periodístico, es mi deber de padre de familia y es mi deber con mi propia dignidad como ser humano.” VIDEO Intervención grabada de Alberto Tejada, en la página de Facebook de Canal 2 La palabra "dignidad" es claramente ajena al vocabulario de Iván Duque. ¿Qué diríamos si el cobarde atentado de ayer contra un barrio, una biblioteca y un centro cultural de Cali que se atrevió a llamarse "dignidad" hubiera sido realizado por Al-Qaeda, o en el caso de Colombia, por algunos guerrilleros de las exFARC? Por supuesto, toda la prensa internacional lo denunciaría inmediatamente como un ataque "terrorista". Sin embargo, este era el caso, y el terrorismo, incluso el de Estado, sigue siendo terrorismo. Iván Duque, miembro a su vez de la esfera narcocriminal que rodea al ex presidente Álvaro Uribe, es el jefe de una organización terrorista llamada gobierno, que asesina y viola los derechos humanos todos los días. Al seguir apoyando política y militarmente a este gobierno (mediante la venta de armas que ahora se utilizan contra la población civil), la Francia de Emmanuel Macron está apoyando a una organización terrorista. Es mejor decirlo, en lugar de pretender luchar contra el narcotráfico y el calentamiento global, que ya hemos visto (artículos anteriores sobre les humanites) que son puras pantallas. Jean-Marc Adolphe, 21 de julio de 2021.