Ni siquiera un perro lo habrían matado así. En memoria de Lucas

Lucas Villa, fallecido el 11 de mayo de 2021 en Colombia. Un homenaje en forma de carta abierta. Francia, 12 de mayo de 2021 Querido Lucas Villa, Me llamo Jean-Marc, Juan Marcos, tengo 62 años, soy periodista, enamorado de Colombia, este país tan rico donde la gente es tan pobre. Soy editor en jefe de un nuevo medio de comunicación alternativo, las humanidades. Es en nombre de estas humanidades, de esta humanidad que compartimos, que te escribo. Te escribo mientras escucho el magnífico réquiem Campanadas a mort compuesto el 3 de marzo de 1976 por el cantante catalán Lluis Llach, la misma noche del ataque policial a una concentración obrera en Vitoria, en el País Vasco español, que dejó 5 muertos y más de 100 heridos de bala. https://youtu.be/okdpORaatiQ Querido Lucas, esta mañana ya tenía la cara llena de lágrimas, pero no sé si he vaciado el depósito. Intentaré mantenerme digno, pero no puedo prometerte, querido Lucas, que las lágrimas no vuelvan a mojar la lectura de este texto, que te digo al oído antes de enviartelo. Esta mañana del 12 de mayo de 2021 te escribo, sabiendo que no podrás leerme. Quería conocerte en mi próximo viaje a Colombia, pero no será posible. Ayer, 11 de mayo de 2021, tu corazón dejó de latir. Has muerto, ha sido lo peor que te ha podido pasar. Falleciste en la unidad de cuidados intensivos del Hospital San Jorge el 5 de mayo de 2021, en Pereira. San Jorge fue un mártir cristiano del siglo IV. Según la Leyenda Dorada, mató a un dragón. Ahora el dragón te ha matado, querido Lucas, San Lucas. Has muerto de la forma más horrible posible. Ocho balas en la cabeza. Ni siquiera un perro lo habrían matado así. Estoy profundamente conmovida, también estoy conmovida en la cabeza porque uno de mis hijos se llama igual que tú, Lucas, y me digo, podría haber sido él. Me avergüenzo porque permíteme decirte, querido Lucas, que me avergüenzo de mi país, Francia, que hace mucho tiempo se autodenominaba el país de los derechos humanos, y que hoy es uno de los principales traficantes de armas a tu país, Colombia, y que me digo que algunas de las balas que te mataron quizás fueron entregadas a tu país de Colombia por mi país de los cocos, Francia. Y que este país, Francia, aún no haya tenido a bien condenar la salvaje represión que ensangrienta a su pueblo y de la que fues tan injustamente víctima. Querido Lucas, has muerto como un mártir, aunque nada te predisponía a ese papel. Ocho balas. Ocho balas en la cabeza. Ni siquiera un perro le habrían matado así. ¿Qué clase de delincuente o terrorista eras tu para que se le infligiera semejante destino? Querido Lucas, por el bien de la opinión pública de mi país, y quizás más allá, permíteme presentarte a ti, que sólo exigiste el derecho a vivir, no el derecho a ser famoso. Pero por culpa de ellos, por culpa de los vigilantes policiales del régimen corrupto de tu país, ahora eres famoso. Tenías 37 años y estudiabas ciencias del deporte. Hablabas varios idiomas y te gustaba viajar por tu país, pero también por Argentina y Brasil. Eras vegetariano. Desde los primeros días, participó en protestas pacíficas para exigir la retirada de esa "reforma tributaria" que nadie quiere, y más allá de eso, para exigir más justicia social, dignidad y derecho a un futuro, todo lo cual el presidente de tu país, Iván Duque, no quiso escuchar. En la Alemania de Hitler, el ministro de propaganda Heiner Goebbels dijo: "Cuando oigo la palabra cultura, saco mi pistola”. En la Colombia de hoy, el presidente Iván Duque podría decir: "Cuando oigo las palabras justicia social, saco la jauría de mis perros guardianes del ESMAD, los antidisturbios”. Contra esto protestabas, junto con cientos de miles de personas. En algunos de los vídeos colgados en las redes sociales, te podemos ver bailando en las calles, saludando a la policía, y también gritando "nos están matando". Estabas con otros manifestantes en el viaducto que conecta Pereira con Dosquebradas, no estaban haciendo nada malo, cuando llegaron policías, ni siquiera identificables, vestidos de civil, en motocicletas y dispararon, dispararon, dispararon. Uno de tus compañeros, Andrés Clavijo, gravemente herido, se escapó. Tú no, querido Lucas. Ocho balas en la cabeza, ni siquiera un perro lo habrían matado así. Tu padre, Mauricio, acaba de saludar tu memoria. Dijo de ti que eras ""un hombre crítico e inteligente del lado de lo social y un convencido de la obligación del país en el sentido de educar a su juventud con espacios amplios para que ejerzan un trabajo digno". Y tu hermana, Sidssy Paolin, expresó: "Lamentamos con gran tristeza la partida de nuestro querido hermano. Que tus alas de libertad te lleven a lo más alto y desde allí con una fuerte voz nos cuides a todos los que seguimos luchando por un futuro con amor. Comprensión, paz y amor infinito". Estas son las palabras de tu familia, pero déjame decirte, querido Lucas, que tu familia es mucho más grande. Somos la misma familia que busca reparar el mundo, preparar un futuro mejor. Tu último mensaje, dejado a un amigo, decía: "Muchos de nosotros podemos morir, pero ¿cómo no salir y caminar? " Querido Lucas, tengo ante mí una foto tuya. Veo la dulzura de tu rostro, la llama de tus ojos, la ligereza de una sonrisa que no se deja engañar por las injusticias de este mundo. Esta cara, querido Lucas, destruida por ocho balas en la cabeza. Ni siquiera un perro le habrían matado así. Son ellos los perros, los que dispararon. Indecente entre los indecentes, el presidente Iván Duque prometió 100 millones de pesos en recompensas por "información sobre los criminales que intentaron matar al joven Lucas Villa". 100 millones de pesos es mucho. Con esa cantidad de dinero, hubieras podido vivir decentemente durante tres años. Y por qué gastar tal suma cuando el líder de los criminales es conocido por todos. En contra de tu pueblo, la policía intervino por orden-tweet del ex presidente Álvaro Uribe, quien, a pesar de estar procesado por graves actos de corrupción y alianzas con narcotraficantes y paramilitares, sigue dirigiendo el país de forma solapada. Además, al estar en arresto domiciliario por la justicia colombiana, su dirección es conocida, por lo que no es necesario emitir un cartel de búsqueda. Me cuesta decirte, querido Lucas, que tu asesinato no debe nada al azar. Ciertamente, eras tú, hubiera podido ser cualquier otro. Tu asesinato fue planeado por Álvaro Uribe y sus secuaces. Lo que hoy ocurre en Colombia fue anunciado ya en noviembre de 2019 por un intelectual nazi chileno, Alexis López Tabia, asesor de Uribe. Este siniestro personaje conceptualizó la noción de "revolución molecular". ¿De qué se trata? Sembrar el caos para sembrar el terror y justificar el mantenimiento de un orden inicuo y corrupto mediante la represión. Me cuesta decirte, querido Lucas, que este Alexis López Tobía ha retomado la expresión "revolución molecular" basándose en Félix Guattari, Gilles Deleuze y Michel Foucault, tres intelectuales franceses que tanto han escrito y trabajado por la emancipación de los individuos y los pueblos. Aquí, en Europa, estamos aprendiendo poco a poco a clasificar los residuos. Debemos ser conscientes de que la basura va un paso por delante de nosotros. La basura recicla, se apropia y distorsiona lo que más apreciamos. Pero tu muerte, querido Lucas, no será en vano. Aquí, en Francia, tenemos educación gratuita, salud gratuita, servicios públicos, las mismas cosas que tus hermanas y hermanos de lucha en Colombia reclaman por más dignidad, o por el simple derecho a vivir. Pero sabes, querido Lucas, que estos derechos que tenemos aquí no cayeron del cielo por alguna generosidad del poder divino. Fueron conquistados a costa de luchas y mucho derramamiento de sangre. Comenzó con la Revolución Francesa. Durante la Comuna de París, en una sola semana, del 21 al 28 de mayo de 1871, más de 30.000 comuneros fueron masacrados por los versalleses. No obstante, nuestro presidente francés Emmanuel Macron, gran amigo de tu presidente Iván Duque, se apresuró a conmemorar a Napoleón, dejando en el olvido el 150 aniversario de la Comuna de París. 30.000 comuneros asesinados en una semana. Deseo que Colombia no iguale este triste récord francés. Una última palabra, querido Lucas, una palabra de esperanza. En tu país, el uribismo es ahora una manzana podrida a punto de caer del árbol. Tu muerte acelerará el proceso de putrefacción de este régimen. Cuando se anunció tu muerte, se produjo una enorme ola de emoción en todo el país. Una ola, ¿qué puedo decir? Un tsunami. Vigilancia con velas en todas partes. Una avalancha de homenajes en las redes sociales. Un amigo me envió una canción que compuso para ti, “el cuerpo de Lucas”. Por el momento, no quiere que se difunda. Hasta las uñas. Una joven amiga de 23 años, en Ibagué, se ha pintado en las uñas el homenaje que te hace. Y supongo que ya sabes, ante la "revolución molecular" que está sembrando el caos y el terror, El Jardín Botánico de la UTP anunció que sembró un árbol de caracolí en el campus universitario con el propósito de que extienda "sus ramas tanto como lo fueron tus palabras Lucas". Esto es lo que quería decirte, querido Lucas. Siempre estarás en nuestros corazones. ¡Y somos más! Te prometo que un día no muy lejano habrá una estatua de Lucas Villa en la plaza principal de Bogotá y en cualquier otra ciudad de tu país, aunque tu modestia se resienta. Mi querido hermano, por todo lo que has hecho, por esta vida que has dado, o más bien que te han quitado, te quiero, te queremos desde lo más profundo. Y te mandamos un fuerte, fuerte, muy fuerte abrazo. Ciao compañero. Hasta la victoria, siempre. Jean-Marc Adolphe, 12 de mayo de 2021. Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator

Ni siquiera un perro lo habrían matado así. En memoria de Lucas