Colombia. ¿Hasta cuándo seguirá el masacre?

Colombia. ¿Hasta cuándo seguirá el masacre?

Querido Andrés, tienes 17 años. Tu pueblo se llama Emberá Chamí. Perteneces a esta comunidad indígena, por lo que las instituciones públicas de tu país te han negado el derecho a continuar tus estudios, a pesar de tu inteligencia. Así que, para mantener a tu familia, empezaste a trabajar como jornalero en los campos. El 22 de mayo del año pasado, te levantaste muy temprano y saliste de tu casa a las 5 de la mañana para recoger tu sueldo en la finca que te acababa de contratar. Nunca volviste a casa, nunca volverás a ver a tus padres, a tus amigos, a tu comunidad. Alrededor de las 6 de la mañana, en lugar de recibir tu sueldo, te dispararon. El "guardia" que te disparó como a un conejo, un hombre llamado Juan Víctor Salinas, llamó entonces a la policía. Te hizo parecer un ladrón de frutas: si te mató, fue en defensa propia. Eso es lo que explicó cuando llamó a la comisaría. Y conoce bien a la policía. Así que la policía le aconsejó que hiciera desaparecer tu cuerpo. En tu país, los asesinos suelen ganar sus casos. Así que tu asesino te decapitó, metió tu cuerpo en una bolsa y lo tiró al Río Cauca. Eras "un niño que empezaba a conocer el mundo", dice tu madre, Socorro Tamaniza. Tu cuerpo fue encontrado 7 días después por miembros de tu comunidad. La policía no hizo nada para ayudar en la búsqueda, y por una buena razón. Es de esperar que su crimen no quede impune. El Fiscal de Caldas, actuando en nombre de la comunidad Emberá Chamí, ha acusado a tu asesino y al comandante de la policía de Belalcázar, que le ordenó hacer desaparecer tu cuerpo. Pero sus superiores, el coronel Eiver Fernando Alonso Moreno y el coronel Alonso Moreno, no serán responsables. Es cierto que te estabas convirtiendo en una molestia. Además de querer reclamar tu sueldo, habías participado en el vasto movimiento de protesta social en el departamento de Caldas, que en tu país, dirigido por una banda de narcotraficantes, estaba haciendo reivindicaciones incalificables: justicia social, derecho a la educación y a la salud. No querías robar los frutos de esta revuelta, sino poder saborearlos, por derecho. Era demasiado pedir a los asesinos que pusieron fin a tus jóvenes días. Tu nombre es Andrés Córdoba Tamaniza. (Fuente: https://www.contagioradio.com/andres-cordoba-era-un-nino-que-apenas-estaba-conociendo-el-mundo/) Querido Yeison Andrés Sarmiento Salcedo, tenías 21 años, y te pareces a mi hijo, francés. A una edad muy temprana, fuiste reclutado por las FARC. Todavía eras un niño. Pero en 2016, a la edad de 16 años, firmó los acuerdos de paz. El 26 de julio de este año, fues asesinado donde vivía, en San José del Guaviare, en el departamento del Guaviare. El mismo día, Oswaldo Pérez, presidente de una junta comunatoria, también firmante de los acuerdos de paz, fue asesinado en el departamento de Bolívar. Y el día anterior, otro líder social fue asesinado a balazos en el norte de Santander. Desde la firma del acuerdo de paz, han sido asesinados 280 ex militantes de las FARC que se han reintegrado a la vida civil, según cifras de la ONG INDEPAZ, y más de 900 defensores de los derechos humanos, el medio ambiente o las comunidades indígenas. El nombre de Jani Silva hubiera podido ser añadido a esta lista. Esta mujer comprometida es especialmente activa en la zona de la reserva campesina del Putumayo y en ADISPA (Asociación para el Desarrollo Integral y Sostenible de la Perla Amazónica). Desde enero de 2020, ha sido objeto de varias amenazas directas e intimidaciones. Todos estos ataques proceden del mismo grupo paramilitar, Comandos de Frontera (antes conocido como "La Mafia"), que al parecer está dirigido por Héctor Orlando Bastidas, uno de los principales narcotraficantes de la región del Putumayo. Estos Comandos de Frontera están claramente dirigidos a la existencia misma de ADISPA, que trabaja para proteger los derechos de cientos de campesinos en la región del Putumayo, en el suroeste de Colombia. No es sólo el tráfico de drogas lo que perturba a esta organización. El pasado mes de diciembre, la Comisión de Justicia y Paz reveló la implicación de una empresa petrolera, Amerisur Exploración Colombia Limitada, filial de GeoPark, empresa de exploración y producción de petróleo y gas de capital mayoritariamente norteamericano que opera en América Latina. La empresa negó haber utilizado a los paramilitares de los Comandos de Frontera. En agosto de 2018, representantes del resguardo indígena Siona Buenavista emitieron una alerta y escribieron, en vano, al presidente Iván Duque para expresar su oposición a un proyecto de perforación para la extracción de hidrocarburos por parte de esta empresa Amerisur Exploración Colombia, alegando violaciones a los derechos ambientales (en un territorio esencial para la preservación de la biodiversidad) y de las comunidades indígenas (Leer AQUÍ). Lo que sí es cierto, por otra parte, como también señaló la Comisión de Justicia y Paz, es que el gobierno de Iván Duque no tiene prisa por combatir el terror que ejerce este grupo paramilitar, que ya ha asesinado a varios líderes sociales. En febrero de este año, Amnistía Internacional escribió al ministro del Interior colombiano, Daniel Palacios, para alertarle de nuevo sobre la seguridad de Jani Silva y otros miembros de ADISPA: "El 10 de febrero de 2021, una organización de la sociedad civil recibió información verificada sobre un proyecto para matar o desplazar a miembros de la Asociación para el Desarrollo Integral y Sostenible de la Perla Amazónica (ADISPA). El proyecto supuso el despliegue de un grupo armado llamado Comandos de la Frontera, que amenaza a las comunidades de la zona para obligarlas a subordinar sus actividades a la voluntad del grupo armado o a abandonar la zona si se niegan. Pedimos a las autoridades que concedan medidas de protección colectiva a ADISPA, en consulta con sus miembros". (Lea AQUÍ) Como siempre, el gobierno colombiano no hizo nada, dejando el camino libre a los paramilitares. Harta de la situación, y ante nuevas amenazas, Jani Silva decidió abandonar el territorio del Putumayo para proteger su vida y la de su familia. Es fácil imaginar el sonido del champán descorchado (botellas entregadas por la Embajada de Francia en Bogotá, como parte del apoyo de Francia al proceso de paz ?...), que los paramilitares y las compañías petroleras debían compartir... > Sobre la acción de Jani Silva, leer en inglés: Colombia: Jani guarda las aguas de los peligros del petróleo (artículo Diana Salinas) La minería en la región de Antoquia En las regiones de Antioquia y Choco, encontramos más o menos los mismos ingredientes, salvo que en lugar de los hidrocarburos, es la explotación de las minas de cobre y de oro la que está a la cabeza. En un comunicado fechado el 27 de julio, en el que se anunciaba la creación de una red de Solidaridad Interreligiosa en Zonas de Conflicto en Colombia (SIZOCC), una veintena de comunidades religiosas y obispos denunciaron graves atentados contra las comunidades negras e indígenas y sus territorios. Estas comunidades religiosas denuncian que persiste el reclutamiento forzoso, los asesinatos y las amenazas contra los líderes sociales y las situaciones de desplazamiento forzado por los daños causados por la minería del cobre y del oro, las víctimas de las minas antipersona y los confinamientos a los que son sometidas las diferentes comunidades por parte de tres actores: las empresas mineras, los paramilitares y el ELN (guerrilla disidente de las FARC). Las organizaciones firmantes del comunicado subrayan que las fuerzas de seguridad no están haciendo su trabajo de lucha y desmantelamiento del paramilitarismo. Varias denuncias similares ya habían sido presentadas por organizaciones como la Comisión de Justicia y Paz y la Organización Indígena de Antioquia. Una vez más, el gobierno de Iván Duque ha dejado pasar las cosas, presumiblemente para dar vía libre a las operaciones mineras (el 80% de las cuales son ilegales en Colombia). Finalmente, estas organizaciones solicitan al Fiscal General de la Nación que rompa su silencio ante el accionar de los grupos armados y la posible responsabilidad de la fuerza pública en la situación que sufren las comunidades por acción, omisión y aquiescencia. ¡Qué arrogancia! Francamente, es demasiado pedir... En una declaración pública, en la que también se anunció la creación de la red Solidaridad Interreligiosa en Zonas de Conflicto en Colombia (SIZOCC), las comunidades religiosas, los obispos y las organizaciones confesionales reiteraron sus denuncias sobre los graves ataques a los territorios indígenas y negros y a sus habitantes, que sufren en medio de la guerra y los daños ambientales causados por la minería. (Fuente: https://www.contagioradio.com/religiosos-violaciones-ddhh-antioquia-choco/) Fotografía cortesía del taita Manuel Mabisoy. La última etapa de este corto viaje colombiano nos lleva de vuelta al Putumayo, en el noroeste del país, al Valle de Sibundoy. No es que la situación de los lideres sociales aquí sea mejor que en otros lugares, pero aquí será una cuestión de inundaciones. Desde el 12 de julio, tras las fuertes lluvias en el Putumayo, al menos siete ríos se han desbordado. Las comunidades indígenas Kamentsá e Inga de Colón, Kamentsá Biya; y los pueblos Nasa, Kofan y Awa del Valle del Guamuez han sido los más afectados por las inundaciones. Este "desastre" no es del todo natural. De hecho, desde abril, los líderes de las comunidades indígenas han pedido un drenaje preventivo. Hasta hace poco, el drenaje lo realizaba el INCORA (Instituto Colombiano de Reforma Agraria) junto con las comunidades afectadas. El gobierno de Iván Duque decidió acabar con este instituto y transferir sus competencias a una "agencia nacional del suelo", que no encontró nada mejor que hacer y dejar abandonadas las instalaciones del Valle de Sibundoy. En consecuencia, las comunidades indígenas están perdiendo sus medios de subsistencia: ganado, cultivos, jardines medicinales (las chagras). Es otra forma de muerte, un poco a la vez, que el "gobierno de asesinos" (Leer AQUÍ) que gobierna Colombia está llevando a cabo, con el apoyo político y militar de la Francia de Emmanuel Macron. En junio de 2019, éste recibió a su homólogo Iván Duque en el Elíseo. En el comunicado de prensa emitido al término de este encuentro, la Presidencia francesa afirma: "Los dos Presidentes se han comprometido a seguir promoviendo el multilateralismo y las normas colectivas para defender los bienes públicos mundiales, y en particular para proteger el medio ambiente y la biodiversidad. El Presidente de la República recordó el compromiso de Francia con el pleno éxito del proceso de paz, que implica la aplicación de las medidas previstas en el Acuerdo de Paz en su conjunto, y en particular la reforma rural, la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos y el sistema de justicia y reparación. Alabó el aumento de los esfuerzos del Presidente Duque en la lucha contra el narcotráfico y la excelente cooperación franco-colombiana en este ámbito. El Presidente de la República subrayó que Francia apoya financieramente la aplicación del Acuerdo de Paz, tanto de forma bilateral como a través de la ayuda europea. Este año, Francia financiará varios proyectos de ONG que trabajan por la paz en Colombia, en ámbitos como la reinserción de antiguos guerrilleros, el apoyo a las mujeres víctimas de la violencia y el desplazamiento forzado. (...) En el plano bilateral, Francia mantiene una relación cada vez más estrecha con Colombia, basada en una larga amistad y una cooperación dinámica y prometedora. Los dos Presidentes reafirmaron su voluntad de reforzar los lazos económicos y comerciales en todos los sectores, incluyendo las energías renovables, la movilidad urbana, la innovación y la seguridad. Con qué elegancia puede expresarse la crapulería! - La lucha contra el narcotráfico, "la excelente cooperación franco-colombiana en este ámbito" y la "sustitución voluntaria de cultivos ilícitos"... Bajo el gobierno de Duque, el comercio de cocaína aumentó casi un 10% el año pasado, al igual que la superficie cultivada. La mayoría de los cocaleros que se dedicaron a los "cultivos alternativos" no recibieron ninguna de las ayudas prometidas. - ¿La reinserción de los antiguos guerrilleros? Vemos que muchos de ellos sí se reintegran... ¡en el cementerio! - "El compromiso de Francia con el pleno éxito del proceso de paz, que implica la aplicación de las medidas previstas en el Acuerdo de Paz en su conjunto. El presidente Iván Duque, que siempre ha sido hostil al Acuerdo de Paz (que podría perjudicar a las multinacionales presentes en Colombia) y lo ha torpedeado constantemente. - "Francia financiará varios proyectos de ONG que trabajan por la paz en Colombia". ¿Dónde está esto? He buscado y no encuentro nada. De nuevo, como la venta de armas a Colombia (que es más que probable que se utilizara, violando los tratados internacionales, para reprimir el movimiento social: el gobierno colombiano no está en guerra con nadie más que con su propio pueblo), es "defensa secreta"... ¡Ayúdenme! ¿No hay ningún diputado, senador o comisión parlamentaria para pedir cuentas al Presidente frances ? Jean-Marc Adolphe, 30 de julio, 2021

Colombie. Jusqu’à quand, le massacre ?

Colombie. Jusqu’à quand, le massacre ?

Cher Andrés, tu as 17 ans. Ton peuple s’appelle emberá chamí. Tu fais partie de cette communauté indigène, raison pour laquelle les institutions publiques de ton pays t’ont refusé le droit de continuer tes études, malgré ton intelligence. Alors, pour soutenir ta famille, tu as commencé à travailler comme ouvrier agricole, dans les champs. Le 22 mai dernier, tu t’es levé de très bonne heure, tu es parti de chez toi vers 5 h pour aller chercher ta paie à la finca qui venait de t’employer. Tu n’es jamais rentré chez toi, tu ne reverras plus jamais tes parents, tes amis, ta communauté. Vers 6 h, au lieu de recevoir ta paie, tu as reçu plusieurs balles. Le vigile qui t’a tiré comme un lapin, un dénommé Juan Víctor Salinas, a ensuite appelé la police. Il t’a fait passer pour un voleur de fruits : s’il t’a tué, c’est au nom de la légitime défense. C’est ce qu’il a expliqué lorsqu’il a appelé le poste de police. Et les policiers, il les connaît bien. Alors la police lui a conseillé de faire disparaître ton corps. Dans ton pays, les assassins ont souvent gain de cause. Ton assassin t’a alors décapité, mis ton corps dans un sac qu’il a jeté dans le rio Cauca. Tu étais « un enfant qui commençait à peine à connaître le monde », dit ta mère, Socorro Tamaniza. Ton corps a été retrouvé 7 jours plus tard, par des membres de ta communauté. La police n’a rien fait pour participer aux recherches, et pour cause. Il reste à espérer que ton crime ne restera pas impuni. Saisi par la communauté emberá chamí, le procureur du Caldas a inculpé ton assassin, et le commandant de police de Belalcázar qui lui a ordonné de faire disparaître ton corps. Ses supérieurs hiérarchiques, le colonel Eiver Fernando Alonso Moreno et le colonel Alonso Moreno, ne seront pas inquiétés. Il est vrai que tu commençais à devenir dérangeant. En plus de vouloir réclamer ta paie, tu avais participé, dans le département du Caldas, au vaste mouvement de protestation sociale qui porte, dans ton pays dirigé par une bande de narcocriminels, d’inqualifiables revendications : justice sociale, droit à l’éducation et à la santé. Les fruits de cette révolte, tu ne voulais pas les voler, mais pouvoir y goûter, de plein droit. C’était trop demander aux assassins qui ont mis fin à tes jeunes jours. Tu t’appelais Andrés Córdoba Tamaniza. (Source : https://www.contagioradio.com/andres-cordoba-era-un-nino-que-apenas-estaba-conociendo-el-mundo/) Cher Yeison Andrés Sarmiento Salcedo, tu avais 21 ans. Très jeune, tu t’es retrouvé embrigadé dans les FARC. Tu étais encore un enfant. Mais en 2016, à 16 ans, tu as signé les accords de paix. Le 26 juillet dernier, tu as été assassiné là où tu vivais, à San José del Guaviare, dans le département de Guaviare. Ce même 26 juillet, a été assassiné dans le département de Bolivar, Oswaldo Perez, président d’une June d’action communale lui aussi signataire des accords de paix. Et la veille, d’autres balles avaient tué, dans le nord du Santander, un autre leader social. Depuis la signature de l’accord de paix, 280 ex-militants des FARC réintégrés dans la vie civile ont été assassinés, selon les chiffres de l’ONG INDEPAZ, et plus de 900 défenseur.e.s des droits de l’homme, de l’environnement ou des communautés indigènes. Jani Silva. Il s’en est fallu de peu que le nom de Jani Silva ne vienne s’ajouter à cette liste. Cette femme engagée est particulièrement active au sein de la zone de réserve paysanne du Putumayo et de l'ADISPA (Association pour le développement intégral et durable de la Perla Amazónica (ADISPA). Depuis janvier 2020, elle a été la cible de plusieurs menaces et intimidations directes. Toutes ces attaques viennent d’un même groupe paramilitaire, Comandos de Frontera (autrefois appelé « La Mafia »), qui serait aujourd’hui dirigé par Héctor Orlando Bastidas, l’un des principaux narcotraficants de la région du Putumayo. Ces Comandos de Frontera ont clairement pour cible l’existence même de l’ADISPA, qui œuvre à la protection des droits de centaines de paysan·e·s de larégion du Putumayo, au sud-ouest de la Colombie. Le narcotrafic n’est pas le seul à être dérangé par cette organisation. En décembre dernier, la Commission Justicia y Paz révélait l’implication d’une entreprise pétrolière, Amerisur Exploración Colombia Limitada, filiale de GeoPark, une société d'exploration et de production de pétrole et de gaz naturel, à capitaux majoritairement nord-américains, qui opère en Amérique latine. L’entreprise a démenti avoir fait appel aux paramilitaires des Comandos de Frontera. En août 2018, les représentants de la réserve indigène Siona Buenavista lançaient une alerte et écrivaient, en vain, au président Ivan Duque pour manifester leur opposition à un projet de forage d’extraction d’hydrocarbures de cette compagnie Amerisur Exploración Colombia, en faisant état d’atteintes aux droits de l’environnement (sur un territoire essentiel à la préservation de la biodiversité) et des communautés indigènes (Lire ICI). Ce qui est sûr, d’autre part, comme le signalait encore la Commission Justicia y Paz, c’est que le gouvernement d’Ivan Duque ne met guère d’empressement à lutter contre la terreur que fait régner ce groupe paramilitaire, à qui l’on doit d’ores et déjà l’assassinat de plusieurs leaders sociaux. En février dernier, Amnesty International écrivait au ministre colombien de l’Intérieur, Daniel Palacios, pour alerter à nouveau sur la sécurité de Jani Silva et d’autres membres de l’ADISPA : « Le 10 février 2021, une organisation de la société civile a reçu des informations vérifiées sur un projet visant à tuer ou déplacer des membres de l’Association pour le développement intégral et durable de la Perla Amazónica (ADISPA). Le projet impliquait le déploiement d’un groupe armé appelé Comandos de la Frontera, qui menace les communautés de la zone afin de les forcer à subordonner leurs activités à la volonté du groupe armé ou à quitter la zone si elles refusent. Nous demandons aux autorités d’accorder des mesures de protection collective à l’ADISPA, en consultation avec ses membres. » (Lire ICI) Comme d’habitude, le gouvernement colombien n’a rien fait, laissant ainsi la voie libre aux paramilitaires. De guerre lasse, et face à de nouvelles menaces, pour protéger sa vie et celle de sa famille Jani Silva s’est résolue à quitter le territoire du Putumayo. On imagine sans mal le bruit du champagne qu’on débouche (bouteilles livrées par l’Ambassade de France à Bogota, dans le cadre du soutien de la France à la mise en œuvre du processus de paix ?) qu’ont dû se partager paramilitaires et entreprises d’hydrocarbures… Sur l’action de Jani Silva, lire en anglais : Colombia: Jani guards the waters from the dangers of oil (article Diana Salinas) Exploitation minière dans la région d’Antoquia Dans les régions d’Antioquia et du Choco, on retrouve peu ou prou les mêmes ingrédients, sauf qu’au lieu d’hydrocarbures, c’est ici l’exploitation de mines de cuivre qui est en première ligne. Dans un communiqué en date du 27 juillet, qui annonce la création, d’un réseau Solidarité Intereligieuse en Zones de Conflit en Colombie Solidaridad Interreligiosa en Zonas de Conflicto en Colombia (SIZOCC), une vingtaine de communautés religieuses et d’évêques dénoncent de graves atteintes aux communautés noires et indigènes et à leurs territoires. Ces communautés religieuses affirment que le recrutement forcé, les assassinats et les menaces à l'encontre des leaders sociaux et les situations de déplacement forcé persistent en raison des dommages causés par l'exploitation du cuivre et de l’or, les victimes des mines antipersonnel et les confinements auxquels les différentes communautés sont soumises par trois acteurs : sociétés minières, paramilitaires et ELN (guérilla dissidente des FARC). Les organisations signataires de ce communiqué soulignent que les forces de sécurité ne font pas leur travail de lutte et de démantèlement du paramilitarisme. Plusieurs plaintes similaires avaient déjà été formulées par des organisations telles que la Commission Justice et Paix et l'Organisation indigène d'Antioquia. Une fois de plus, le gouvernement d’Ivan Duque a laissé faire, sans doute pour laisser les mains libres aux exploitations minières (dont 80%, en Colombie, sont illégales). Ces organisations demandent enfin au Procureur général de Colombie de rompre son silence face aux actions des groupes armés et à la possible responsabilité par actions, omissions et acquiescements des forces de sécurité dans la situation subie par les communautés. Quelle outrecuidance ! Là, franchement, c’est trop demander… Dans un communiqué public, qui annonçait également la création du réseau Solidaridad Interreligiosa en Zonas de Conflicto en Colombia (SIZOCC), les communautés religieuses, les évêques et les organisations confessionnelles ont réitéré leurs dénonciations des graves atteintes aux territoires indigènes et noirs et à leurs habitants, qui souffrent au milieu de la guerre et des dommages environnementaux causés par l'exploitation minière. (Source : https://www.contagioradio.com/religiosos-violaciones-ddhh-antioquia-choco/) Photos Manuel Mabisoy. La dernière étape de ce petit voyage colombien conduit à nouveau dans le Putumayo, au nord-ouest du pays, dans le Valle de Sibundoy. Non qu’ici, la situation des leaders sociaux soit meilleure qu’ailleurs, mais il va être ici question d’inondations. Depuis le 12 juillet, suite aux fortes pluies qui ont frappé le Putumayo, aux moins sept rivières sont entrées en crue. Les communautés autochtones Kamentsá et Inga de Colón, Kamentsá Biya ; et les peuples Nasa, Kofan et Awa de la vallée de Guamuez ont été les plus touchés par ces inondations. Cette « catastrophe » n’est pas totalement naturelle. En effet, depuis le mois d’avril, les responsables des communautés indigènes ont lancé des appels sur la nécessité d’un drainage préventif. Jusque voici peu, le drainage était assuré par l’INCORA (Institut colombien de la réforme agraire) en lien avec les communautés concernées. Le gouvernement d’Ivan Duque a décidé de mettre fin à cet institut et de transférer ses compétences à une « agence foncière nationale », qui n’a rien trouvé de mieux à faire… que de ne rien faire, et laisser à l’abandon les installations présentes dans le Valle de Sibundoy. Résultat : les communautés indigènes sont en train de perdre leurs moyens de subsistance : bétail, cultures, jardins médicinaux (les chagras). C’est une autre forme de mort, à petit peu, que diligente le « gouvernement des assassins » (Lire ICI) qui dirige la Colombie, avec le soutien politique et militaire de la France d’Emmanuel Macron. En juin 2019, ce dernier recevait à l’Elysée son homologue Ivan Duque. Dans le communiqué publié à l’issue de cette rencontre, l’Élysée indiquait : « Les deux Présidents se sont engagés à poursuivre la promotion du multilatéralisme et des règles collectives pour défendre les biens publics mondiaux, et notamment protéger l’environnement et la biodiversité. Le Président de la République a rappelé l’attachement de la France au plein succès du processus de paix, qui implique l’application des mesures prévues par l’Accord de paix dans leur ensemble, et en particulier la réforme rurale, la substitution volontaire des cultures illicites et le système de justice et de réparation. Il a salué les efforts accrus du Président Duque pour lutter contre le narcotrafic et l’excellente coopération franco-colombienne dans ce domaine. Le Président de la République a souligné que la France soutenait financièrement la mise en œuvre de l’Accord de paix, à titre bilatéral ainsi que par l’intermédiaire de l’aide européenne. Cette année, la France financera plusieurs projets d’ONG œuvrant pour la paix en Colombie, dans des domaines tels que la réinsertion des anciens guérilleros, le soutien aux femmes victimes de violences et de déplacements forcés. (…) Sur le plan bilatéral, la France entretient avec la Colombie une relation toujours plus étroite, fondée sur une amitié ancienne et une coopération dynamique et prometteuse. Les deux Présidents ont réaffirmé leur volonté de renforcer les liens économiques et commerciaux dans tous les secteurs, notamment les énergies renouvelables, la mobilité urbaine, l’innovation et la sécurité. » Qu’en des termes élégants la crapulerie sait s’exprimer ! - La lutte contre le narcotrafic, « l’excellente coopération franco-colombienne dans ce domaine » et la « substitution volontaire des cultures illicites » ? Sous le gouvernement de Duque, le commerce de la cocaïne a encore augmenté de près 10% l’an passé, ainsi que les surfaces cultivées. La plupart des cultivateurs de coca qui se sont engagés dans des « cultures de substitution » n’ont reçu aucune des aides promises. - La réinsertion des anciens guérilleros ? On voit qu’en effet beaucoup d’entre eux sont réinsérés… au cimetière ! - « L’attachement de la France au plein succès du processus de paix, qui implique l’application des mesures prévues par l’Accord de paix dans leur ensemble ». Le président Ivan Duque, qui a toujours été hostile à cet Accord de paix (qui pourrait nuire aux multinationales présentes en Colombie) et n’a cessé de le torpiller. - « La France financera plusieurs projets d’ONG œuvrant pour la paix en Colombie ». Où ça ? J’ai beau chercher, je ne trouve rien. Là aussi, comme les ventes d’armes à la Colombie (dont il est plus que probable qu’elles ont, en violation des traités internationaux, servi à la répression du mouvement social : le gouvernement colombien n’est en guerre contre personne, sauf contre son peuple), c’est « secret défense » ? Au secours ! N’y a-t-il pas, ici même, quelque député.e, sénateur.trice, ou quelque commission parlementaire, pour demander des comptes à Jupiter ? Jean-Marc Adolphe, 30 juillet 2021.

Biodiversité ou impérialisme français ?

Biodiversité ou impérialisme français ?

Emmanuel Macron en visite sur l’île de la Grande Glorieuse, au large de Madagascar, en octobre 2019. Malgré deux résolutions des Nations Unies, la France maintient son emprise sur plusieurs îles au large de Madagascar. Au nom de la biodiversité. Dans un communiqué en date du 24 juin dernier, vingt-cinq organisations de Madagascar et de l’Océan indien (A LIRE ICI) dénonçaient « l’impérialisme français dans l’archipel des Glorieuses sous l’habit vert de la conservation de la biodiversité. » De quoi s’agit-il ? En 1960, lorsque Madagascar a conquis son indépendance, la France maintenait son grappin sur quelques îles avoisinantes, notamment celles des Glorieuses, dans le canal du Mozambique. Deux résolutions des Nations Unies, en 1979 et 1980, qui demandaient au gouvernement français de restituer ces îles à Madagascar, n’y ont rien changé. Emmanuel Macron, sur l'île de la Grande Glorieuse, le 23 octobre 2019. En octobre 2019, Emmanuel Macron, se rendant sur l’île de la Grande Glorieuse, affirmait la volonté de l’Élysée de classer cette île en réserve naturelle nationale ainsi que les eaux qui l’entourent. « Il faut être bien naïf pour ne voir dans cette déclaration du président français que de l’altruisme vert », écrit Stefan Gua, militant du mouvement écosocialiste Rezistans ek alternativ, dans une tribune publiée ce 29 juillet 2021 par Reporterre : « Il s’agit plutôt de garder la main sur une zone d’importance géostratégique mondiale. » En effet, « les intérêts que défend la France en occupant ces territoires vont bien au-delà de la sauvegarde des espèces endémiques. Pour le comprendre, il faut se souvenir que l’occupation par la France des îles Éparses (dont font partie les Glorieuses) lui octroie le contrôle de quelques 640 000 km2 de mer, qui s’ajoutent aux quelques onze millions de kilomètres carrés de zone économique exclusive qu’elle détient déjà – ce qui fait d’elle la détentrice de la plus importante zone maritime au monde, devant les États-Unis. Cela lui confère le pouvoir sur les ressources halieutiques, et soulève aussi la question des réserves maritimes d’hydrocarbures. Selon une étude de l’United States Geological Survey, le canal du Mozambique, où se trouvent les îles Éparses, contiendrait d’importantes réserves d’hydrocarbure et de gaz naturel. Certes, le gouvernement français a acté, en février 2020, la fin des forages en mer. Mais son soutien à Total, qui exploite l’important gisement gazier de Cabo Delgado au nord du Mozambique, dit bien autre chose. » D’autre part, ajoute Stefan Gua, « le positionnement militaire y est crucial car les enjeux géostratégiques sont majeurs. Selon le site Advancing Earth and Space Science, l’océan Indien serait celui qui subirait la densité de trafic maritime la plus importante, avec une augmentation d’activité de plus de 300 % sur les vingt dernières années. » Sans minimiser la nécessité de sauvegarder la biodiversité, les organisations signataires du communiqué qui dénonce l’impérialisme français dans cette partie de l’Océan indien refusent que la cause de la biodiversité « soit utilisée aux dépens des peuples autochtones. » A VOIR : Reportage France 5, lors de la visite du président de Madagascar en France (23 octobre 2019).

Pourquoi Descartes n’aurait pas pu écrire de haïku.

Pourquoi Descartes n’aurait pas pu écrire de haïku.

UN MOIS AVEC AUGUSTIN BERQUE / 04. les humanités font feuilleton de la pensée vive d’Augustin Berque. Géographe autant que philosophe et poète sur les bords, Augustin Berque est un penseur éclairant des temps désorientés que nous vivons. Mais cette pensée essentielle au présent se nourrit d’une érudition qui puise à l’étymologie (notamment japonaise) des mots qui nourrissent notre relation au monde. Or, le haïku, dans son extrême concision, en dit beaucoup sur la prégnance d’une grammaire du milieu qui s’écarte radicalement de la construction du sujet occidental moderne. (texte d'Augustin Berque, initialement tiré "Mésologie du haïku", issu d'un exposé du 12 juin 2015 à l'EHESS - Séminaire "Mésologiques") 1. Définir le haïku La première édition du Petit Larousse (1906) ignore le haïku (haiku 俳句)[1]. Celle de 2001 le définit comme « Petit poème japonais constitué d’un verset de 17 syllabes ». Le plus littéraire de nos grands dictionnaires, le Dictionnaire culturel en langue française d’Alain Rey (Le Robert, 2005, 5 vol.), le définit comme « Poème classique japonais de trois vers issu de la strophe nommée haïkaï, dont le premier et le troisième sont pentasyllabiques, le deuxième heptasyllabique (5-7-5, soit 17 syllabes) », et lui consacre en outre un encadré de deux demi-pages, où l’on peut lire entre autres que le haïku « condense une perception fugitive du monde sensible », où « derrière l’apparente facilité et la spontanéité se cachent une rigueur formelle et une thématique très codifiée, où alternent et se mêlent notations sur la nature, les saisons, les travaux et les jours, les sentiments, comme dans ces trois variations sur l’averse : Première averse le singe aussi aimerait un petit manteau Bashô Écoute là-bas dans la nuit quand vient l’averse la voix de la cloche Kikaku L’averse est tombée elles n’ont pu s’aligner barques barques aux vairons Senna Cités dans Bashô, le Manteau de pluie du singe, I, Hiver, trad. R. Sieffert Voyons maintenant ce qu’en disent trois dictionnaires japonais plus ou moins équivalents au Petit Larousse : - Le Kokugo jiten de chez Shûeisha (1993) : « Poème court formé des 17 pieds 5-7-5. En principe on y introduit un mot de césure (kireji 切れ字)[2] et un mot de saison (kigo 季語). Tourner un − (−o hineru). ◊ Forme de hokku 発句 [strophe initiale] détachée du haikai renga 俳諧連歌 [poème en chaîne de ton libre][3] ». - Le Kôjien de chez Iwanami (1955) : « Signifie le hokku 発句 du haikai 俳諧, initialement appelé hokku, nom donné à la première strophe d’un poème en chaîne de ton libre, devenue poème autonome. Formé des 17 pieds 5-7-5, anciennement conçu comme une phrase déclarative (une forme d’expression complète), où l’usage était d’introduire nécessairement une saison, qui apparut vers la fin de l’époque Muromachi [1336-1573] en tant que strophe initiale d’un poème en chaîne de ton libre. Depuis Bashô[4], l’on en vint à ne garder que la strophe initiale, puis sous Meiji, Masaoka Shiki entreprit de la rénover sous le nom de haiku 俳句, donnant naissance à la nouvelle école du haïku ». - Le Shin seiki de chez Gakken (1998) : « Poème court composé, quant à la forme, de trois vers suivant la règle des 5-7-5 pieds, et suivant, quant au contenu, la contrainte du thème de saison kidai 季題. C’est la strophe initiale (hokku) détachée d’un poème en chaîne de ton libre, dite aussi hakku 発句, qui avec le tanka 短歌 [poème court] est appelée poésie traditionnelle populaire. Ce qu’on appelle aujourd’hui haïku est le haïku moderne, et l’on appelle généralement haikai ce qui est antérieur aux temps modernes. (…). 2. L’héritage du poème en chaîne Du point de vue mésologique, il est significatif que l’ascendance du haïku le rattache au poème en chaîne (renga 連歌). Cette forme poétique illustre en effet l’accent que la culture japonaise a mis sur l’intersubjectivité, autrement dit sur la médiance, ce moment structurel corps animal / corps médial. Cf. A. Berque, Histoire de l’habitat idéal, de l’Orient vers l’Occident, Paris, Le Félin, 2010, extrait des pp. 173-176 : De cet accent mis alors sur la médiance, il n’y a pas d’exemple plus clair que le renga, ce genre poétique dont la vogue fut extraordinaire à la fin du Moyen Âge. Le renga, « poème en chaîne »[5], prend son origine dans des jeux de mots dérivant de l’usage des kakekotoba 掛詞 (mots à double sens) dans la poésie de l’Antiquité[6]. Avant la période des Deux Cours (1336-1392), il s’agit d’amusements sans grandes prétentions poétiques. Le principe de l’enchaînement (ren 連) est toutefois établi : ce sont des poèmes comptant au moins deux auteurs d’un vers (ku 句) chacun[7], lesquels se suivent en jouant sur le rapport des mots et des thèmes dans les couples de ku. Puis la qualité de l’enchaînement devient l’objet d’une véritable recherche poétique, par une révolution esthétique dont les protagonistes sont Gusai et son disciple Yoshimoto, actifs au temps des Deux Cours (1336-1392). Le premier fut ermite, le second était courtisan. Ishida y voit « la confluence de l’esprit esthétique du courant sabi 寂 et de celui de l’esthétique du yûgen 幽玄 »[8]. Par la suite, le renga devint le genre poétique dominant. Sa faveur était à son comble à l’époque Muromachi (1392-1573), où il fut illustré par Shinkei. Plus tard, le genre dominant devint le haïku, issu lui-même du renga, dont il constituait le ku initial[9]. Ce qui nous intéressera est que le renga cherche systématiquement à combiner des points de vue individuels dans une création commune. Il vient immédiatement à l’esprit de le comparer aux « petits papiers » surréalistes. À côté de différences abyssales[10], le point commun est l’exploration du fond dans lequel s’enracine l’œuvre individuelle. Pour les surréalistes, il s’agit de l’inconscient. Pour un Gusai, évidemment, pareille notion n’existait pas. Du reste, dans ses commentaires, Ishida lui-même n’emploie pas ce terme d’inconscient[11]. C’est là un parti qui refuse l’opposition, propre à la modernité occidentale, entre la conscience individuelle et tout le reste. Il y est plutôt question de « conscience au fond de la conscience »[12]. Selon Ishida, c’est cela que recherchait Gusai, pressentant que « La source première de la véritable beauté se trouve dans le sentiment primitif[13], antérieur aux sentiments et à la conscience, là où le mouvement de la vie[14] n’est pas encore devenu sentiment »[15]. Écrivant dans les années soixante, Ishida ne va pas au delà de cette interprétation ; mais plus tard Sakabe Megumi, revenant sur des questions voisines, parlera du « champ profond de l’intersubjectivité »[16]. Effectivement, avec la profondeur, ce qui compte ici est l’« inter » : l’aida (間) qu’il y a entre les individus (hito 人) et qui en fait des êtres humains, ningen (人間)[17]. Autrement dit, leur corps médial, leur milieu. Ce que Gusai a pressenti dans le renga, me semble-t-il, c’est cela : cette faculté de cultiver, le plus systématiquement parmi tous les arts, le champ médial où se fonde la création individuelle. Je ne puis ici creuser davantage. Contentons-nous d’un exemple, ou Gusai est l’auteur du second ku : 霧もなみだもただ老の袖 Kiri mo namida mo / tada oi no sode 故郷の一むらすすき風吹きて Furusato no/ hitomura susuki / kaze fukite Brumes et larmes à la manche des vieux[18] Une touffe de susuki au vent du pays natal[19] ce qu’Ishida commente ainsi : Sans doute se place-t-on [avec le premier ku] dans une scène de retour au pays natal. De vieux parents, de vieux amis peut-être, en tout cas l’on y verse les larmes nostalgiques de la vieillesse. Mais à cela le ku de Gusai ne touche pas, il ne prend comme thème que la scène-sentiment[20] du vent d’automne soufflant dans une touffe de susuki. On a dans la vie un pays natal, un passé, la nostalgie de l’âge, on pleure. Mais le ku de Gusai témoigne d’un état de coeur ou sont coupées toutes ces attaches terrestres[21], il ne regarde que le vent d’automne dans les susuki[22]. Du premier au second ku, il y a comme on le voit un saut qui serait infranchissable du point de vue de l’identité du sujet : l’on passe en effet d’un sujet à un autre (comme dans les petits papiers, au premier abord) ; mais en réalité, les sujets des deux ku relèvent d’un sujet plus profond, qui est le véritable hupokeimenon. Celui-ci ne se dit pas, mais il se sent. Il se vit. Et de le porter à des expressions plus explicites, telles que les deux ku, c’est le mouvement de la vie, qui n’est nulle part plus sensible que dans le passage du premier au deuxième ku – là où, rien n’étant dit, rien ne peut l’oblitérer. Ce champ plus profond, c’est le milieu de vie des Japonais. Son exploration systématique par le renga aura permis que, plus tard (et c’est là une suite à quoi les petits papiers modernes ne pouvaient pas conduire)[23], son évocation devienne plus allusive, plus brève, comme dans le haïku en littérature, mais aussi hors de la littérature ; par exemple dans l’architecture et les jardins. Là, des moyens d’une extrême sobriété permettront d’aller à l’essence de l’habiter, donc du rapport à la nature. Cette saisie de l’essentiel est esthétique en ce sens qu’elle relève de l’aisthêsis profonde, vitale, qui permet justement de faire l’économie des articulations indispensables à une logique de l’identité du sujet ; laquelle se place à un niveau de prédication supérieur. Cette aisthêsis profonde relie en effet des champs que la logique de l’identité sépare. Mais revenons au haïku (« Logique du haïku », art. cit., p. 2 sqq.) : « Prenons enfin la définition que donne du haïku l’un des très nombreux guides à l’usage de ses pratiquants, le fort bien vendu Saisonnier introductif d’Ôno Rinka[24] : Le haïku est un poème de forme fixe (teikeishi 定型詩), comptant cinq-sept-cinq pieds, et qui a pour règle (kimari 決まり) de contenir un mot de saison (kigo 季語). Les mots de saison sont des mots qui expriment la saison, et qui sont inventoriés dans des livres d’un genre nommé saijiki 歳時記 [« annales des ans et des moments », almanachs, saisonniers]. Le but n’étant pas ici de faire une présentation générale du haïku, renvoyons sur ce point à ce qu’en écrit André Delteil – grand chasseur de haïkus devant l’Éternel – dans le Dictionnaire de la civilisation japonaise[25]. Ce que l’on a vu jusqu’à présent ne nous a rien dit de ce qui fait que le haïku est un poème spécifiquement japonais, ni des moyens par lesquels il exprime ce lien spécifique avec la japonité. Voilà ce que nous allons maintenant aborder, à partir d’un exemple qui convienne à la saison où nous sommes, du moins en France : un haïku de l’été[26]. Clochettes à vent. 3. Le renversement du poème Il s’agit de ce haïku d’Ôshi[27]: 風鈴の Fûrin no La clochette à vent[28] ちひさき音の chiisaki oto no au son qui tintinnabule 下にゐる shita ni iru je suis là-dessous Dans le Nouveau saisonnier du haïku de Yamamoto Kenkichi (1907-1988)[29], qui fait autorité, ce poème est classé parmi les « mots de saison » (kigo 季語) de l’été. Les haïkus, on l’a vu plus haut, doivent obligatoirement comporter un mot de saison, lequel est ici fûrin, la clochette à vent. Celle-ci, l’été, s’accroche à une branche dans le jardin, ou à une poutre saillant au dehors, et son battant muni d’une petite voile (une bande de papier) tinte au moindre souffle de vent, ce qui vous rafraîchit par synesthésie quand vous l’entendez, dans la touffeur de la maison. Mot à mot, la phrase (qui, précisons-le, est grammaticalement tout à fait ordinaire) nous dit ceci : « clochette à vent - de // petit son - de // en dessous - se trouver » ; soit : « se trouver sous le petit son de la clochette à vent ». Or la forme du verbe iru (être quelque part, comme dans l’espagnol estar) n’indique aucune personne ; il peut indifféremment s’agir de moi, toi, elle/lui, nous, vous, eux/elles. En japonais, il n’y a en effet pas de flexion du verbe selon la personne ; ni, pour confirmer cette personne comme en français, de pronom personnel au vrai sens du terme. Ici, nous n’avons effectivement ni l’une ni l’autre : ni flexion, ni pronom. Morphologiquement donc, rien n’indique de qui il s’agit. Ce qui est explicitement dit, c’est le tintement de la clochette, et le « se-trouver » (iru) de quelque présence latente, là-dessous, ou ressentant la fraîcheur du vent comme si c’était là-dessous. De quelque être, en somme, qui serait cela où il est : sous le son léger de la clochette à vent… et pourrait donc se dire pure immanence[30] : Je suis cela où je suis… Sum id, ubi sum ! Voilà qui diffère antipodalement de ce que Descartes affirme de son être – celui du sujet occidental moderne en train de construire son individualisme – dans le Discours de la méthode : « je connus de là que j’étais une substance dont toute l’essence ou la nature n’est que de penser, et qui, pour être, n’a besoin d’aucun lieu, ni ne dépend d’aucune chose matérielle »[31]. L’être en question, ce « je », il existe en lui-même indépendamment de tout lieu, de toute chose matérielle. Il garde son identité quelles que soient les circonstances, et quel que soit son corps : féminin ou masculin, jeune ou vieux. Il est ubiquiste, universel, transcendantal. C’est bien une persona, un masque interchangeable derrière lequel n’importe qui peut cacher la singularité de son visage, quel qu’il soit, où qu’il soit… Mais revenons à notre haïku. Pour le traduire, le français quant à lui est obligé de préciser qui est le sujet du verbe iru, donc, selon toute vraisemblance, de traduire shita ni iru par « je suis dessous, je me trouve sous ». Car, effectivement, le fonctionnement ordinaire de la langue japonaise implique l’existence du locuteur. Vous ne pouvez pas énoncer tel ou tel jugement comme si vous, l’énonciateur, n’existiez pas. Par exemple, vous ne pourrez pas dire « Marie est triste » (Mari wa kanashii) ; vous devrez dire « Marie a l’air triste » (Mari wa kanashisô da). Pourquoi ? Parce que vous existez, et que n’étant pas Marie, vous ne pouvez pas exprimer directement ce qu’elle éprouve ; vous ne pouvez qu’exprimer l’impression que son aspect vous donne, à vous subjectivement. C’est ce que, pour faire court, nous appellerons l’aspectivité (bamensei 場面性) de la langue japonaise. Le français en revanche peut allègrement abstraire votre discours de votre propre existence pour énoncer ce constat d’apparence objective, « Marie est triste ». Autrement dit, « S est P », dans ce rapport binaire entre sujet (au sens logique : ce dont il s’agit, c’est-à-dire un objet quelconque) et prédicat (ce que l’on en dit) qui a fourni au grec la base de la logique. Mais de quelle logique, au fait ? Est-il bien logique de feindre que l’existant qui dit que S est P n’existe pas[32] ? « L’existant n’existe pas », voilà qui justement pose un problème logique, et même ontologique… Mais derechef, revenons à notre haïku. L’existence de son énonciateur étant impliquée par son énonciation même, nous comprendrons donc que c’est moi, l’énonciateur, qui suis sous la clochette ; et traduirons par conséquent « Je suis sous le son léger de la clochette à vent ». Seulement, ledit « je » – ledit sujet –, c’est la langue française qui l’invente pour le dire expressément, et ce faisant exclure formellement tout autre virtuel sujet, auditeur ou lecteur par exemple. Autrement dit, le français procède ici à une absolutisation de la subjectité au bénéfice d’un seul des actants – au demeurant virtuel – du poème, ce qui en modifie le sens, les autres actants se trouvant par là même réduits au statut d’objets, d’attributs ou de prédicats, bref de circonstants de mon existence à moi. Tout autre chose est de commencer par une ambiance (le son de la clochette à vent) pour terminer sur l’évocation d’une existence latente (celle du sujet implicite du verbe iru), d’un côté, et d’un autre côté de commencer par l’assertion de l’existence dudit sujet en tant que « je » pour continuer par l’exposé des attributions de ce même sujet (à savoir qu’il se trouve sous la clochette à vent). C’est une profonde restructuration de la réalité, laquelle, dans cette scène comme dans l’ordre des mots du poème, se trouve littéralement mise sens dessus dessous. Ce renversement du poème, le français ne peut pas ne pas le faire, car il est obligé non seulement de fournir un sujet grammatical au verbe iru, mais aussi de donner un sujet logique au prédicat « se trouver sous le son léger de la clochette à vent ». Or on voit que ce n’est pas le cas de la langue japonaise, laquelle se passe fort bien de l’un comme de l’autre, donc des deux structures mères – la structure grammaticale S-V-C (sujet-verbe-complément), et la structure logique binaire S-P (sujet-prédicat) – de la langue française et de ses cousines européennes. Mais ces structures, par quoi le japonais les remplace-t-il ? 4. L’aspectivité de la scène Revenons encore à notre haïku. Ce qu’il nous donne à imaginer, c’est une certaine scène, qui se présente en elle-même sans que soit au préalable posée l’identité de l’être à qui elle se présente. Ce que dit le poème, c’est la présence de cette scène (bamen 場面, « l’aspect des lieux »), sa prae(s)entia : son être-là-devant. Mais cela non pas dans le pur être-là-devant d’un objet passible d’objectivation, comme la res extensa dans le dualisme cartésien[33] ; c’est qu’au contraire, dans l’être-là-devant-pour de l’aspectivité propre à la langue japonaise, cette présence suppose l’être pour qui présence il y a. Dans notre haïku, cet être, c’est moi – moi qui parle –, ou encore c’est vous à ma place, car cette place est libre : aucun « je » ne l’occupe. C’est vous, ainsi, qui êtes sous le son léger de la clochette à vent, et c’est donc vous qui ressentez sa fraîcheur… à condition, toutefois, d’être Nippon de souche ; car cette synesthésie ne fonctionne pas chez qui ne serait pas familier des clochettes à vent[34]. Voilà qui ne relève pas de la logique binaire (S-P) et objectivante du « S est P », par exemple « il (S) fait 37°5 (P) », mais d’une logique ternaire S-I-P, où S n’est P que pour un certain interprète I. Mais au fait, est-elle vraiment si logique et objective, la logique qui invente un sujet fictif (« il ») pour nous dire combien « il » fait ? La langue japonaise en tout cas fonctionne autrement, aussi bien dans l’équivalent météorologique de l’énoncé qui précède : 37°5 ni natte iru, où le sujet de natte iru (verbe qui exprime un état) n’est pas spécifié, que dans l’énoncé plus ordinaire atsui 暑い !, qui signifie à la fois « il fait chaud ! » et « j’ai chaud ! ». La langue française, elle, distingue clairement ces deux énoncés, cela justement parce que, dans une phrase typique, elle pose nécessairement le sujet de la structure S-V-C ou S-P, et dans le cas présent distingue donc formellement le sujet impersonnel « il » du sujet personnel « je ». Autrement dit, parce qu’elle distingue « je » de la scène où « je » se trouve. Cette distinction, la langue japonaise peut au besoin la faire (toute langue peut la faire), mais l’important, c’est qu’ordinairement elle ne la fait pas. Ordinairement en effet, ce qui est explicitement dit est l’ambiance (ici, la chaleur, ou plus haut le tintement de la clochette à vent), tandis que l’existence de la personne qui profère l’énoncé ne l’est pas. Elle n’est pas explicitée, parce qu’il n’y a pas besoin de le faire ; et il n’y a pas besoin de le faire, parce qu’elle est structurellement impliquée dans l’énoncé de l’ambiance elle-même. Autrement dit, dans ce qui est le prédicat pour les équivalents français « j’ai chaud » et « il fait chaud »[35]. Or ce qui, dans l’énoncé correspondant atsui !, fait logiquement qu’il n’y a pas lieu de distinguer « j’ai chaud » de « il fait chaud », c’est l’aspectivité du japonais. En effet, sauf tournure alambiquée, je ne peux pas dire qu’il fait chaud sans que cela implique que c’est moi, locuteur, qui ai cette impression de chaleur. C’est à moi que cette chaleur apparaît (φαίνεται, comme le grec ancien l’eût dit à la voix moyenne, parce que c’est mon milieu et qu’il concerne mon être)[36]. Certains linguistes, obnubilés par la grammaire des principales langues européennes, ont pris prétexte d’exemples de ce genre pour déplorer que le japonais ne permette pas d’énoncés objectifs. En effet, dans atsui !, il y a indistinction entre le subjectif (ce que le locuteur éprouve) et l’objectif (la température qu’il fait). Le japonais serait donc une langue illogique, voire sans grammaire digne de ce nom. La chose a été soutenue, entre autres, par Mori Arimasa[37] (1911-1976), philosophe de renom, et qui enseigna le japonais aux Langues O (où je fus son élève dans les années soixante). Or l’argument peut être retourné à l’envoyeur ; car il revient tout bonnement à dire que la logique et la grammaire du japonais sont autres que celles du français (etc.). Pour nous en tenir ici à l’exemple d’atsui ! et de « j’ai chaud / il fait chaud », l’ambivalence de l’énoncé atsui ! n’est en rien plus illogique que le fait d’extraire fictivement l’existence du locuteur de l’énoncé soi-disant objectif « il fait chaud », en substituant un sujet abstrait (« il ») au sujet en chair et en os (le locuteur). Il s’agit seulement de deux logiques différentes. L’une est concrète – celle d’atsui ! –, l’autre est abstraite – celle de « il fait chaud ». La première est structurellement rebelle au dualisme, la seconde s’y prête structurellement. La première porte aisément à considérer l’être comme un être-là, voire comme un être-le-là (sum id, ubi sum), la seconde porte aisément à ce qu’affirma le cogito, à savoir qu’il n’aurait besoin d’aucun lieu pour être (sum qui sum, et basta !)[38]. … Reste maintenant à préciser ce que peut être cette chose à nous peu familière, une « logique concrète », et à montrer comment le haïku peut illustrer une pareille logique. Statue de Matsuo Bashô au Temple Chuson-ji à Hiraizumi, dans la préfecture d'Iwate. 5. La concrescence des mots, des choses et de la chair Mais d’abord, qu’est-ce que la concrétude ? Le contraire de l’abstraction ? Certes, mais c’est avant tout la réalité des choses dans un certain milieu. Dans la concrétude – mieux : la concrescence, le croître-ensemble[39] – des milieux humains, les choses ne sont pas ce qu’en a fait l’u-topie (la négation du lieu) propre au sujet moderne : de simples objets, des en-soi arrêtés là-devant dans l’étendue. Elles vont et croissent avec l’être du sujet lui-même : ses sens, ses actes, ses pensées, ses paroles. Cet aller-avec de la réalité, qui implique l’être dans son milieu, c’est ce qu’il a fallu nier pour que cet être devienne le sujet moderne, et que, corrélativement, les choses deviennent sous son regard l’objet moderne, figé dans son arrêt-sur-objet. C’est cela qui a permis le dualisme, et avec lui non seulement la révolution scientifique moderne, mais la modernité tout court. Cela qu’a symbolisé la perspective linéaire, qui dans sa costruzione legittima plaça l’œil de l’observateur en dehors de la scène, pour la toiser à loisir comme d’un regard de nulle part – un regard u-topique, abstrait. Ne la regrettons pas, cette « construction légitime », car elle a permis que nous existions tels que nous sommes devenus ; mais sachons reconnaître qu’elle repose sur une fiction, car en réalité – concrètement – nous ne sommes pas en dehors de la scène. Nous sommes dedans[40]. Ce « dedans » – ce milieu où être il y a – , les diverses cultures n’en ont pas reconnu la concrescence au même degré[41]. Le cogito et son regard de nulle part l’ont forclose. Le Japon, au contraire, l’a érigée en règle fondamentale ; en particulier dans son genre littéraire le plus universellement connu, toujours massivement pratiqué par les Japonais eux-mêmes, voire jusqu’à l’étranger dans d’autres langues que le japonais : le haïku, lequel s’est codifié à peu près au moment où au contraire, à l’autre bout de l’Eurasie, le paradigme abstrait de la modernité s’instaurait. Le trait le plus apparent du haïku, c’est bien entendu, comme le note le Petit Larousse, que c’est un poème court, formé de trois vers de 5, 7 et 5 pieds. Par principe, il « chante les phénomènes du monde naturel qui se produisent en fonction du cycle des saisons, de même que les phénomènes qui en dépendent dans le monde humain » [42]. Bref, il chante le milieu nippon. Vaste sujet ! L’histoire y a mis de l’ordre, plus particulièrement à partir des œuvres d’Ihara Saikaku (1642-1693) et de Matsuo Bashô (1644-1694), et jusqu’à Masaoka Shiki (1867-1902). Au XXe siècle, le genre achève d’acquérir son allure actuelle, nonobstant de violentes controverses dans l’après-guerre, où le critique Kuwabara Takeo (1904-1988) l’attaqua pour son conformisme. Toujours est-il qu’au XXIe siècle, les Japonais continuent d’en être massivement amateurs. L’articulation majeure du haïku avec le milieu nippon, c’est l’obligation d’y introduire un « mot de saison », le kigo. Dans le haïku que j’ai commenté plus haut, ce mot de saison est fûrin, la clochette à vent. Lesdits mots de saison, comme on l’a vu, sont inventoriés et classés dans des saisonniers, les saijiki, lesquels ont commencé à paraître au XVIIe siècle. Ils n’ont cessé depuis de s’étoffer. Selon André Delteil, le plus volumineux compte aujourd’hui quelque sept mille entrées[43]. L’un des plus vendus, le saisonnier de poche d’Ôno Rinka[44], cité plus haut, en contient près de trois mille, chacune comportant une définition de quelques lignes, six ou sept exemples de haïkus tirés du patrimoine littéraire pour illustrer ce mot de saison, et des indications pour mieux apprécier ces poèmes ; soit près de six cents pages sur papier bible. L’introduction nous dit : Ces dernières années ont vu un boom des saisonniers. Quasi chaque année, il en paraît de nouveaux, disant comporter de quatre à cinq mille mots de saison, et qui se prévalent de cette abondance. Chacun ajoute nécessairement de nouveaux termes, reflétant l’évolution de notre mode de vie. Par exemple, la vogue de l’alpinisme entraîne la recherche de termes de la flore de montagne, de noms d’herbes ou d’oiseaux sauvages, lesquels entraînent la recherche des coutumes allant avec ces phénomènes, et qui font partie de notre vie quotidienne. On ne peut pas arrêter ce mouvement. Il y a de bonnes raison pour qu’apparaissent de nouveaux mots de saison, et l’on doit reconnaître les compositions qui en comportent[45]. On voit qu’il s’agit là d’une coutume vivante, et qui évolue au même pas que la vie quotidienne des Japonais. Dans les saisonniers, il n’y a pas que des motifs traditionnels, comme la clochette à vent ! Par exemple, parmi les mots de saison recensés dans le volume « Hiver » du Nouveau grand saisonnier du Japon[46], l’on trouvera p. 137 la motoneige – dite en japonais setsujôsha (cinq pieds) ou sunômôbiru (snowmobile, sept pieds en japonais)[47], les deux étant reconnus comme mots de saison –, illustrée par le haïku suivant, de Wakaki Ichirô : 雪上車 Setsujôsha À la motoneige 丘のうねりの oka no uneri no de collines en vallons なりに馳す nari ni hasu on y va à fond ! Le haïku accueille ainsi indéfiniment la nouveauté, mais selon des règles strictes, et dont les repères de base ne sont autres que le cadre naturel du milieu nippon, avec le déroulement saisonnier des scènes de vie les plus diverses. Ce genre littéraire illustre, par dessus tout, la concrescence des mots, des temps, des choses et des faits dans ce milieu-là, qu’il met en ordre – qu’il cosmise – en le mettant en scène. Les saisonniers sont ainsi de merveilleux manuels d’apprentissage de la nature, comme des coutumes anciennes et nouvelles qui vont avec. Ce sont des grammaires de la concrescence, des chorégraphies de tout ce qui fait un milieu. Cet aller-avec, ils le règlent bien au delà des mots ; ce sont de véritables mésonomes – des codes du milieu, que les saisonniers recueillent comme le Grevisse recueille le bon usage de la langue française. Il s’agit effectivement d’une syntaxe, mais qui dépasse la langue seule. En cela, le haïku et les saisonniers participent d’une tendance générale de la culture japonaise : régler d’autant mieux l’extra-verbal que le verbal, en comparaison de la tradition gréco-latine, est peu exalté comme tel, à savoir dans l’abstraction du milieu concret, comme langue plutôt que comme discours. C’est le milieu lui-même qui est syntactisé, à l’inverse de ce qui s’est passé en Occident, où, par rapport au milieu où être il y a, l’exaltation et l’autonomisation du logos déboucha dès le temps d’Aristote sur une logique formelle[48]. Et c’est, en revanche, la prégnance de cette grammaire du milieu qui justement permet au haïku d’être bref : le milieu allant de soi dans la concrescence des mots, des choses et de la chair, le verbal n’a pas besoin d’être prolixe. L’implicite suffit[49]. Dès l’aube de son histoire, le Japon ne se définissait-il pas comme le pays béni des dieux où il n’est pas besoin de hausser les mots (kotoage senu kuni)[50] ? C’est ici plutôt le comportement, la circonstance et le milieu que l’on norme ; d’où le développement de nombreuses syntaxes extra-linguistiques. Ces syntaxes extra-linguistiques touchent à tous les domaines de la vie sociale, mais elles sont particulièrement élaborées dans les arts dits traditionnels, tel l’art des fleurs, et les arts martiaux, tel le karaté. On les appelle kata型, mot dont le sens de base est : forme matricielle ou potentielle des formes singulières (sugata 姿) ou effectives (katachi 形)[51]. Ces formes collectives canalisent les façons d’agir individuelles. Ce sont des matrices à la fois temporelles (ainsi particulièrement dans le karaté, où elles règlent des suites de gestes) et spatiales (ainsi particulièrement dans l’art des fleurs, où elles règlent des topologies entre éléments). À l’instar de la parole, en elles se touchent le génie individuel et la syntaxe commune : le kata permet, soutient et oriente l’expression personnelle, qui fait vivre le kata. C’est dans le litige (le Streit), le moment structurel (le Strukturmoment) de ces deux dimensions : l’individuel et le collectif, que peut jaillir, ou ne pas jaillir, la création d’une œuvre. Ainsi particulièrement dans le haïku et son organisation sociale, laquelle encadre de nos jours, selon Delteil, plusieurs millions de personnes, dont un fort noyau regroupé autour de quelque huit cents revues spécialisées. Les haijin 俳人, ceux qui pratiquent le haïku, se réunissent au moins une fois par mois pour s’exprimer par un vote sur les œuvres présentées par leurs collègues, la règle imposant que l’on ne choisisse aucun verset dont on est soi-même l’auteur ; ce n’est qu’en dernier lieu qu’est dévoilée la paternité de chacun des versets. Le fait de la sélection ramène les auteurs au statut de lecteurs, phénomène propre à un art de groupe (za 座) où jouent des résonances qui dépassent souvent l’entendement du nouveau venu[52]. C’est ainsi, à l’opposé de l’u-topie du cogito, que se cultive le milieu nippon, tendant à faire des Japonais cela même où ils sont : le Japon. Id fieri, ubi sunt : devenir cela, où ils sont[53] ». Myriade de maisons un soir de neige. BUSON YOSA Amorce d’un saisonnier Ci-dessous[54], les mots de saison (kigo 季語), obligatoires dans le haïku, sont indiqués en gras. Les saisons dont ils relèvent sont référées au calendrier grégorien, que suit le Nouveau saisonnier du haïku de YAMAMOTO Kenkichi (Saishin haiku saijiki, Tokyo, Bungei shunju, 1977). Printemps (4 février – 5 mai) Hanabie no 花冷えの Froidure des fleurs hibachi ni sashite 火鉢にさして au brasero elle pique tsuma ga kote 妻が鏝 ma femme le fer[55] Seiton Yuku haru ya 行春や Printemps qui s’en va tori naki uo no 鳥啼き魚の chants d’oiseaux le poisson me wa namida 目は泪 a la larme à l’œil Bashô Été (6 mai – 7 août) Go jo arite 五女ありて Avoir eu cinq filles nochi no otoko ya 後の男や et après un garçon ah hatsu nobori 初幟 première bannière Shiki Saotome ya 早乙女や La repiqueuse ah dorote ni hasamu 泥手にはさむ elle empoigne à main boueuse hitaigami 額髪 au front une mèche Kisei Honoka naru ほのかなる Fillette au soupçon shôjo no hige no 少女のひげの de ce duvet sur ta lèvre asebameru 汗ばめる la sueur te perle Seishi Fûrin no 風鈴の La clochette à vent chiisaki oto no ちひさき音の au son qui tintinnabule shita ni iru 下にゐる je suis là-dessous Ôshi Automne (8 août – 6 novembre) Meigetsu ya 名月や Lune des moissons tatami no ue ni 畳の上に trace sur le tatami matsu no kage 松の影 une ombre de pin Kikaku Hasa ni yûhi 稲架に夕日[56] Soleil couchant sur les gerbes ryoshû to iu mo 旅愁というも certainement nostalgie tsuka no ma ya 束の間や mais fugitive ah Rinka Ishiyama no 石山の Sur Ishiyama ishi yori shiroshi 石より白し plus que les pierres blanchoie aki no kaze 秋の風 le vent de l’automne Bashô Banshû ya 晩秋や Fin d’automne ha kuwa ni tsumetaki 鍬につめたき elle est froide sur la houe ame no iro 雨の色 la couleur de pluie Senseki Hiver (7 novembre – 3 février) Shigururu ya しぐるるや L’averse est si froide ta no arakabu no 田のあらかぶの les éteules des rizières kuromu hodo 黒む程 elles en sont noires Bashô Kogarashi ya 木枯や Le vent de l’hiver take ni kakurete 竹にかくれて s’est caché dans les bambous shizumarinu しずまりぬ et va s’apaisant Bashô Kogarashi ya 木枯や Le vent de l’hiver kane ni koishi wo 鐘に小石を sur le bourdon un caillou fukiateru 吹きあてる il fait résonner Buson Jour de l’An (1er janvier) Uchi harete うちはれて Soudain la lumière shôji mo shiroshi 障子も白し les shôjis même en sont blancs hatsu hikage 初日影 le premier soleil Kikan Ushiro ni mo 後ろにも Là-derrière aussi utsureru hito ya うつれる人や quelqu’un se refléterait hatsu kagami 初鏡 au premier miroir Kyoshi NOTES
[1] Soit littéralement « phrase (ku 句, cn jù) badine (hai 俳, cn pái) ».
[2] Littéralement « mot (ji) de coupure (kire) », parce que placé à la fin d’un vers de 5 ou 7 pieds, tels les exclamatifs ya やou kana 哉 ; à quoi s’ajoutent divers suffixes.
[3] Le renga連歌, littéralement « poème enchaîné »
[4] Dans tout le présent article, les anthroponymes japonais sont donnés dans leur ordre normal : patronyme en premier. Ex. : MATSUO Bashô 松尾芭蕉, où Bashô (« Bananier ») est le prénom de plume de Matsuo Munefusa 松尾宗房(1644-1694). Toutefois, comme nous disons « Léonard » (de Vinci), il est courant de désigner les écrivains et les artistes célèbres par leur prénom ou leur prénom de plume. Ex. : Bashô.
[5] Le principe est que plusieurs personnes se réunissent et composent, l’une après l’autre, une ligne d’un même poème.
[6] Sur ce thème, v. Jacqueline PIGEOT, Michiyuki-bun. Poétique de l’itinéraire dans la littérature du Japon ancien, Paris, Maisonneuve et Larose, 1982.
[7] Cela pouvant aller jusqu’à cinquante ou cent dans le genre « renga long » (chôrenga 長連歌).
[8] ISHIDA Yoshisada, Inja no bungaku. Kunô suru bi (La littérature érémitique. Une beauté souffrante), Tokyo, Kôdansha gakujutsu bunko, 2001 (1969), p. 231.
[9] Hokku. Je simplifie beaucoup cette longue histoire. Que les lettrés me pardonnent, en considérant qu’il s’agit ici de l’habiter plutôt que de la littérature !
[10] Que j’ai eu l’occasion de souligner dans Le Sauvage et l’artifice, p. 276.
[11] Muishiki 無意識.
[12] Ishiki no soko no ishiki 意識の底の意識. Ishida 2001, p. 234.
[13] Genkanjô 原感情.
[14] Seimei no ugoki 生命の動き.
[15] Ibid.
[16] SAKABE Megumi, La métaphore et le problème du sujet, Journal of the Faculty of Letters, The University of Tokyo, AEsthetics, vol. V, 1980, p. 85-91.
[17] Cette interprétation de ningen est à la base de l’éthique et de la mésologie de Watsuji Tetsurô.
[18] La poétique traditionnelle associe manche et larmes, car on essuie ses larmes avec sa manche. Au vers suivant, le susuki (Miscanthus sinensis, ou herbe des pampas) est une grande graminée traditionnellement associée à l’automne, ses brumes et ses mélancolies. A ce sujet, v. A. Berque, Le Sauvage et l’artifice. Les Japonais devant la nature, Paris, Gallimard, 1986, p. 43 sqq.
[19] Cité dans Ishida 2001, p. 241.
[20] Jôkei 情景.
[21] Sorera chijô no issai wo suteta shinkyô それら地上の一切を捨てた心境.
[22] Ibid.
[23] Car, dans le topos ontologique moderne (on en distinguera certains penseurs comme Carl Jung, avec son concept d’inconscient collectif), l’inconscient ne peut pas devenir intersubjectivité. Les petits papiers en sont donc restés à un amusement jouant sur l’absurde collage de topoi différents, tandis que l’esthétique en question s’est construite en tablant sur la chôra collective. Sur cette terminologie, v. §48.
[24] ÔNO Rinka (dir.), Nyûmon saijiki, Tokyo, Kadokawa shoten, 23e édition, 2004 (1980).
[25] André DELTEIL, Haikai, haiku, p. 229-231 dans A. BERQUE (dir.) Dictionnaire de la civilisation japonaise, Paris, Hazan, 1994.
[26] On notera toutefois qu’à la date de cette conférence (21 août), nous sommes selon le calendrier des haïkus déjà en automne (8 août – 6 novembre). V. plus bas « Amorce d’un saisonnier ».
[27] Le commentaire qui suit reprend quelques passages de mon Poétique de la Terre. Histoire naturelle et histoire humaine, essai de mésologie, Paris, Belin, 2014, p. 26 sqq. J’ai commenté ce même haïku d’un autre point de vue dans Le Sauvage et l’artifice. Les Japonais devant la nature, Paris, Gallimard, 1997 (1986), p. 39.
[28] Notons que le japonais fûrin (en hiragana ふうりん) compte quatre pieds.
[29] YAMAMOTO Kenkichi, Saishin haiku saijiki, Tokyo, Bungei Shunju, 1977, vol. II, p. 149.
[30] Ce que l’on rapprochera des principes d’entente-propre (jiko ryôkai 自己了解) et de découvrance-de-soi (jiko hakkensei 自己発見性) du sujet humain dans son milieu, mis en avant par WATSUJI Tetsurô, Fûdo, le milieu humain, trad. par A. Berque, Paris, CNRS, 2011 (1935), p. 44 et 55 ; ainsi que de l’être-au-dehors de soi (Außer-sich-sein) du Dasein heideggérien.
[31] René DESCARTES, Discours de la méthode, Paris, Flammarion, 2008 [1637], p. 38-39.
[32] En somme, « l’énonciateur n’énonce pas », ou « qui dit ne dit pas », absurdité logique que l’on rapprochera du fameux gantā na gacchati (le marcheur ne marche pas, qui va ne va pas) du Traité du milieu (II, 8) de Nāgārjuna (p. 61 dans la traduction de G. Bugault, Stances du milieu par excellence, Paris, Gallimard, 2002) – à ceci près que le bouddhisme du Grand Véhicule récuse par là l’autonomie dualisante du logos, au bénéfice de l’unité concrète du phénomène, alors qu’ici au contraire, le logos s’abstrait de l’existence…
[33] Ce que Heidegger appellera le devant-la-main (vorhanden) des objets dans l’étendue (extensio), par distinction avec l’à-la-main (zuhanden) des choses relevant du milieu propre au Dasein.
[34] Diverses informations courant sur Internet (v. p. ex. 風鈴の音を聞くと、本当に涼しくなるのか ?) font état d’expériences où il s’avérerait que non seulement faire entendre le son d’une clochette à vent donne l’impression qu’il fait plus frais, mais qu’à cette impression correspond un abaissement réel de la température de la peau ; effet qui toutefois n’est pas noté chez des personnes ignorant ce que c’est qu’une clochette à vent.
[35] Cette implication du sujet dans le prédicat deviendra, dans la « logique du lieu » (basho no ronri 場所の論理) ou « logique du prédicat » (jutsugo no ronri 述語の論理) de Nishida Kitarô (1870-1945), qui culbutait la logique aristotélicienne de l’identité du sujet, « engloutissement » (botsunyû 没入) du plan-sujet (celui de l’être) dans le plan-prédicat (celui du néant). Sur ce thème, v. A. BERQUE (dir.) Logique du lieu et dépassement de la modernité, Bruxelles, Ousia, 2000, 2 vol. ; et plus spécialement A. BERQUE, « Du prédicat sans base : entre mundus et baburu, la modernité », p. 53-62, dans Livia MONNET (dir.) Approches critiques de la pensée japonaise au XXe siècle, Montréal, Presses de l'Université de Montréal, 2002.
[36] Cf. Éloi RAGON et al., Grammaire grecque, Paris, 1999 (1889), Paris, De Gigord/Nathan, p. 56 : « le moyen (…) n’est pas directement réfléchi : il indique que le sujet prend un intérêt quelconque à l’action (…) : λύομαι, je délie (pour moi) ; mais je me délie [directement réfléchi] se rend d’ordinaire par ἐμαυτὸν λύω ». Le moyen correspond à ce qui en français est un réfléchi indirect, comme dans « je me coupe une tranche de pain ». Ce n’est pas moi que je coupe (réfléchi direct), mais une tranche de pain pour moi. Entre actif et passif, dans une logique proprement médiale (une méso-logique), la voix moyenne exprimerait parfaitement la trajectivité des milieux, autrement dit la structure ternaire S-I-P (S est P pour I). Φαίνεται, ce serait donc l’apparaître-en-tant-que (par exemple : l’environnement S m’apparaît [φαίνεται] en tant que paysage P), i.e. l’apparaître du monde propre (l’Umwelt d’Uexküll) sur le mode trajectif de la réalité des milieux (r = S/P, i.e. S en tant que P).
[37] Dans MORI Arimasa, Leçons de japonais, Tokyo, Taishûkan, 1972. Une critique acerbe et justifiée de pareilles thèses a été faite par KANAYA Takehiro, Nihongo ni shugo wa iranai (Le japonais n’a pas besoin de sujet), Tokyo, Kôdansha, 2002.
[38] C’est ce que j’appelle « le principe du mont Horeb ». La chose en effet, on le sait, fut énoncée en hébreu (ehyéh ascher ehyéh) voici quelque temps sur le mont Horeb.
Le principe du mont Horeb
En haut du mont Horeb, Yahveh dit à Moïse :
« Je suis celui qui suis (ehyéh asher ehyéh) »
[39] « Concret » vient du participe passé de cumcrescere, croître ensemble.
[40] Je résume ici abruptement un propos que j’ai argumenté et référencé plus en détail dans Écoumène. Introduction à l’étude des milieux humains, Paris, Belin, 2008 (2000).
[41] Je reprends ci-après quelques autres passages de Poétique de la Terre, op. cit., p. 133 sqq.
[42] DELTEIL, art. cit. p. 231.
[43] Soit environ deux fois plus que la totalité des vocables contenus, aux dernières statistiques, dans l’œuvre de Racine. V. à ce sujet Charles BERNET, Le Vocabulaire des tragédies de Jean Racine. Analyse statistique, Genève-Paris, Slatkine-Champion, 1983.
[44] ÔNO Rinka (dir.), Nyûmon saijiki, op. cit.
[45] Op. cit., p. 1.
[46] IIDA Ryûta et al. (dir.) Shin Nihon dai saijiki, Tokyo, Kôdansha, 5 vol. (Jour de l’an, printemps, été, automne, hiver), 1999-2000.
[47] Les syllabaires hiragana et katakana distinguent automatiquement le nombre de pieds : setsujôsha 雪上車 = せ.つ.じょ.う.しゃ (5), et snowmobile = ス.ノ.ウ.モ.ウ.ビ.ル (7).
[48] Sur cette autonomisation du logos par la pensée occidentale, et à l’inverse la saisie unitaire (λῆμμα) des phénomènes dans leur concrescence par la pensée orientale, v. YAMAUCHI Tokuryû, Rogosu to renma (Logos et lemme), Tokyo, Iwanami, 1974 – l’un des grands textes du XXe siècle, que je suis en train de traduire en français. À dire vrai, une logique concrète n’est justement pas une logique, mais une lemmique, prenant ensemble par syllemme (de sullambanein, cum-prehendere : prendre unitairement ce que le logos disjoint) les mots, les choses et la chair ; par exemple dans des synesthésies comme celle de la clochette à vent. L’on trouvera des éclaircissements sur cette lemmique dans Poétique de la Terre, op. cit.
[49] Je rejoins ici ce jugement de Jacqueline PIGEOT, Questions de poétique japonaise, Paris, PUF, 1997, p. 7 : « On comprend mieux, alors, la vitalité et le succès du ‘poème court’. (…) si les ‘unités’ formelles de la littérature japonaise (comme le waka) sont brèves, ce n’est pas en raison de quelque goût pour la miniature, mais parce que ces unités n’ont pas l’indépendance de celles de la littérature occidentale (ballade, sonnet, etc.) ; elles sont interdépendantes et se définissent par leur relation avec d’autres éléments : autres poèmes, ou prose ». Comme on l’aura compris, ces « autres éléments » dépassent largement la seule littérature ; il s’agit bien de tout un milieu.
[50] Man.yôshû, chant 3253-4, attribué à Kakinomoto no Hitomaro (actif au début du VIIe siècle). Les premiers vers disent : « Ashihara no mizuho no kuni wa kamu nagara kotoage senu kuni 葦原の瑞穂の国は神ながら言挙げせぬ国 », mot à mot « Le pays des roselières aux jeunes épis de riz est le pays où à la grâce des dieux l’on n’élève pas les mots », ce que l’on entend généralement comme : le Japon est si favorisé des dieux qu’il n’y a pas besoin de les prier.
[51] Sur ces questions, v. A. BERQUE, Formes empreintes, formes matrices, Asie orientale, Le Havre, Franciscopolis, 2015.
[52] DELTEIL, art. cit., p. 231.
[53] On aura compris que la présente approche, plutôt que des études littéraires, relève de l’étude des milieux : la mésologie (l’Umweltlehre d’Uexküll, le fûdoron 風土論 de Watsuji), dont on trouvera une présentation générale dans mon La mésologie, pourquoi et pour quoi faire ?, Nanterre La Défense, Presses universitaires de Paris Ouest, 2014.
[54] En modifiant quelques-unes de mes traductions, je reprends ici les haïkus que j’ai commentés dans Le Sauvage et l’artifice. Les Japonais devant la nature, Paris, Gallimard, 1986, 1997, auquel on pourra se reporter pour saisir dans quel contexte (dans quel milieu) s’insèrent ces poèmes. L’on ne manquera pas de noter qu’il y a dans le monde du haïku cinq saisons, dont la cinquième est le Jour de l’An, gros à lui seul de quelque 600 mots de saison dans le Saisonnier de Yamamoto.
[55] Le kote est un ancien fer à repasser, ressemblant à une gâche (c’est l’autre sens de kote), que l’on piquait dans les braises du hibachi pour le chauffer.
[56] Yûhi (soleil couchant) comptant trois pieds, quelle que soit la lecture de稲架 (hasa, aza, ase, aze, hatsuki, inaka, inekake, ashi, date, kakake, inegi…), ce vers a plus de cinq pieds, ce qui autorise la traduction à en avoir aussi plus de cinq. Le mot hasa désigne les échafaudages provisoires où, sur les diguettes (aze 畦 ou 畔) entre les rizières, on met à sécher les gerbes de riz fraîchement moissonnées.

Colombia: cobarde ataque terrorista a la dignidad.

Colombia: cobarde ataque terrorista a la dignidad.

20 de julio en Cali, intervención violenta de la policía antidisturbios del ESMAD contra una manifestación pacífica en la Loma de La Dignidad. El presidente colombiano, Iván Duque, se mostró visiblemente decepcionado porque las marchas y concentraciones de protesta que marcaron el Día de la Independencia el 20 de julio fueron pacíficas y festivas. Al final, en Cali, en el barrio de la Dignidad, hizo intervenir a los antidisturbios del Esmad de forma extremadamente violenta, sin ningún pretexto válido. El periodista Alberto Tejada, director de Canal 2, que ya había recibido amenazas de muerte, fue atacado deliberadamente. Tres de las personas que le acompañaban resultaron heridas. Habla de un "Estado criminal" y pide "la cabeza de Iván Duque". "Cuando oigo la palabra CULTURA, saco mi pistola", decía el propagandista del régimen nazi Goebbels (la cita es apócrifa, la frase es en realidad del escritor nazi Hanns Johst; es la frase de un personaje de una de sus obras de teatro titulada Schlageter, en 1933). Cuando el presidente colombiano Iván Duque escucha la palabra DIGNIDAD, dispara a la multitud. Como era de esperar, la jornada de ayer en Colombia estuvo marcada por numerosas concentraciones y marchas en todo el país. Pero al contrario de lo que el gobierno había anunciado, basándose en unos “datos aportados por inteligencia" fabricadaos, no había ninguna infiltración de vándalos-terroristas financiados por la guerrilla, los narcotraficantes y Venezuela. Una niña sostiene una bandera colombiana invertida, en el Día de la Independencia de Colombia, el 20 de julio de 2021. Bogotá, Colombia. Foto Nathalia Angarita/ Reuters. Por el contrario, como pude seguirlo en directo, sobre todo con las emisiones de Contagio Radio y Teusaradio, la jornada se desarrolló en un ambiente pacífico, incluso festivo, con numerosos actos comunitarios y culturales. La palabra clave "resistencia" no se olvidó, como tampoco el recuerdo de los jóvenes que murieron bajo las balas del Esmad (policía antidisturbios) o de los civiles armados protegidos por la policía. El duro balance de estos casi tres meses de Paro nacional había sido evocado por la mañana en el Congreso colombiano, en la apertura de la nueva y última legislatura del presidente Duque, por los congresistas de la oposición, blandiendo la bandera colombiana invertida. El rojo, símbolo de la sangre derramada por la libertad y la independencia de Colombia, se colocó así en la parte superior de la bandera nacional, por encima del azul y del amarillo. Estos mismos diputados congresistas llevaban un casco "en homenaje a las decenas de jóvenes que murieron durante las manifestaciones del Paro Nacional y a todos los que resultaron heridos. Un acto simbólico con un mensaje de dignidad y verdadera independencia", como escribió en Twitter María José Pizarro Rodríguez, artista plástica elegida en Bogotá en una lista ciudadana, la Lista de la Decencia. Ante el Congreso, convocado excepcionalmente a las 8 de la mañana, Iván Duque inauguró la nueva legislatura con un discurso que, como era de esperar, no dejó espacio a las reivindicaciones de justicia social y democracia formuladas desde el 28 de abril dentro del Paro Nacional. Mientras nuevas informaciones hacen dudar de su posible implicación en el asesinato del presidente haitiano (un vídeo confirmó la estrecha relación que mantenía con la empresa norteamericana con sede en Miami que reclutó a los mercenarios colombianos enviados a Haití, mientras él negaba conocer a su jefe hasta hace unos días), Iván Duque retomó su habitual antífona sobre el vandalismo y el terrorismo, invitando a "rechazar el camino de la mentira y la calumnia frívola...; digámosles no a los promotores del odio, evitemos el camino fácil para obtener placeres momentáneos, que dejan cicatrices eternas. » Casi sin decir una palabra sobre la pandemia de Covid, que está golpeando duramente a Colombia, añadió: " vacunémonos contra el odio y contra el desaliento ". Pero, en realidad, ¿quién está sembrando el odio y desanimando a los jóvenes en Colombia hoy en día? El presidente colombiano tiene tanto respeto por la democracia que abandonó el Congreso nada más terminar su intervención, sin molestarse en escuchar el discurso de la oposición, como es la tradición parlamentaria colombiana. La bandera invertida que blandían los congresistas de la oposición apareció muchas veces en las concentraciones y desfiles que llenaron las calles del país, desde Medellín hasta Ibagué, desde Manizales hasta Neiva, desde Barranquilla hasta Popayán, desde Bucaramanga hasta Cartagena. Un sentido de la dignidad, podríamos decir, frente a un poder de cinismo absoluto. En Meddellin, 20 de Julio. Entre los pocos incidentes que hay que "lamentar": algunos enfrentamientos en Medellín y Barranquilla, así como en Manizales, donde los manifestantes tumbaron la estatua de Francisco de Paula Santander (que fue uno de los héroes de la lucha por la independencia) de su pedestal. Pero fue en Cali, la "capital de la resistencia" desde el 28 de abril, donde la situación volvió a degenerar otra vez. Mientras muchas concentraciones se desarrollaban pacíficamente y en un ambiente festivo, la policía comenzó a utilizar lacrimógenos y granadas de aturdimiento a media tarde en Puerto Rellena, donde se construyó el "monumento de la Resistencia", sin que los vídeos disponibles en Internet (especialmente en la página web del País de Cali) muestren ninguna razón de peso para tal intervención. Según el mismo diario oficialista El País, "cinco individuos intentaron bloquear el sector sobre la tarima dispuesta, lo que ameritó la acción de la autoridad". Sí, leyeron bien: ¡¡¡ Cinco personas que, por su cuenta, habrían sido capaces de bloquear un barrio entero!!! El País añade que el Esmad intervino en nombre de los derechos humanos (implícitamente para proteger el derecho a la movilidad). Uno se pellizca para creerlo. Cali. Brutal intervención del Esmad contra una reunión comunitaria pacífica, familiar y alegre que había comenzado por la tarde en la Loma de la Dignidad. Mas adelante en la tarde, la policía utilizó vagas "amenazas de vandalismo", afirmando haber "identificado a un grupo de individuos que planeaban quemar varios edificios", como pretexto (falso, por supuesto) para emprender una acción extremadamente violenta contra una agrupación pacífica en la Loma de la Dignidad. Es simbólico que en este barrio, antes conocido como Loma de la Cruz, se tomara un puesto de vigilancia policial y se convirtiera en un centro cultural comunitario y una biblioteca de barrio, la Biblioteca de la Dignidad (Leer el reportaje de Diana Mar paraHumanidades). Desde el comienzo de la tarde, la Loma de la Cruz estaba alegre, colorida, tranquila. Pero hace unos días, la policía ya intentó desalojar el centro cultural comunitario. Los habitantes de la zona se han reunido inmediatamente y han bloqueado el desalojo. Así que fue allí donde el Esmad optó por intervenir a media hora de la tarde, disparando de nuevo con munición real y utilizando el Venon, un arma de guerra utilizada por la policía colombiana en las llamadas operaciones de "limpieza social". El resultado de la noche aún es incierto: ¿hubo muertos, cuántos heridos? El testimonio de Alberto Tejada, periodista y director del medio independiente Canal 2 de Cali (amenazado de muerte hace unos días), grabado a las 7 y media de la tarde es edificante. Este hombre suele ser muy tranquilo, pero hay que oírle, visiblemente conmocionado, hablar de "un día criminal por parte del Estado colombiano", y hablar del atentado que presenció, del que fue víctima parte de su equipo de seguridad (tres heridos entre las cinco personas que le acompañaban), frente a una "fiesta de paz, alegría, reconciliación y optimismo". Denunció la presencia de civiles armados entre las filas de la policía, que disparaban contra la multitud reunida con intención de matar. Habló de al menos un joven herido en la cara por un disparo del Esmad. El enojo de Alberto Tejada, que hasta ahora había sido neutral en la cobertura de Paro Nacional, debe escucharse a partir de ahora como parte de la oposición, pidiendo la cabeza del presidente Iván Duque y exigiendo elecciones anticipadas. También apela a la opinión internacional para que presione a sus gobiernos (Francia es uno de los principales) para que dejen de vender armas al gobierno colombiano. Recientemente, Alberto Tejada recibió serias amenazas de muerte (en Colombia no hace falta el programa Pegasus para intimidar a los periodistas, los sicarios lo hacen muy bien). Al final de su discurso, Alberto Tejada dijo: "Estoy dispuesto a jugarme la vida. Pueden venir a a buscarme. No es un acto de heroísmo decirlo. Es una convicción profunda, que es mi deber patriótico, es mi deber ciudadano, es mi deber periodístico, es mi deber de padre de familia y es mi deber con mi propia dignidad como ser humano.” VIDEO Intervención grabada de Alberto Tejada, en la página de Facebook de Canal 2 La palabra "dignidad" es claramente ajena al vocabulario de Iván Duque. ¿Qué diríamos si el cobarde atentado de ayer contra un barrio, una biblioteca y un centro cultural de Cali que se atrevió a llamarse "dignidad" hubiera sido realizado por Al-Qaeda, o en el caso de Colombia, por algunos guerrilleros de las exFARC? Por supuesto, toda la prensa internacional lo denunciaría inmediatamente como un ataque "terrorista". Sin embargo, este era el caso, y el terrorismo, incluso el de Estado, sigue siendo terrorismo. Iván Duque, miembro a su vez de la esfera narcocriminal que rodea al ex presidente Álvaro Uribe, es el jefe de una organización terrorista llamada gobierno, que asesina y viola los derechos humanos todos los días. Al seguir apoyando política y militarmente a este gobierno (mediante la venta de armas que ahora se utilizan contra la población civil), la Francia de Emmanuel Macron está apoyando a una organización terrorista. Es mejor decirlo, en lugar de pretender luchar contra el narcotráfico y el calentamiento global, que ya hemos visto (artículos anteriores sobre les humanites) que son puras pantallas. Jean-Marc Adolphe, 21 de julio de 2021.

Colombie : lâche attentat terroriste contre la dignité.

Colombie : lâche attentat terroriste contre la dignité.

20 juillet à Cali, violente intervention des policiers anti-émeutes de l'ESMAD contre un rassemblement pacifique dans le quartier de La Dignité. Le président colombien Ivan Duque a été visiblement déçu que les marches et rassemblements de protestation qui ont marqué le 20 juillet, jour de l'Indépendance, se soient déroulées de façon pacifique et festive. En fin de journée, à Cali, dans le quartier de la Dignité, il a fait intervenir de façon extrêmement violente, sans aucun prétexte valable, les policiers anti-émeute de l'Esmad. Le journaliste Alberto Tejada, directeur de Canal 2, déjà menacé de mort, a été délibérément pris pour cible. Trois des personnes qui l'accompagnaient ont été blessés. En colère, il parle d'un "État criminel" et demande "la tête d'Ivan Duque". « Quand j’entends le mot CULTURE, je sors mon revolver », aurait dit Goebbels, le propagandiste du régime nazi (la citation est apocryphe, la phrase est en fait due à l'écrivain nazi Hanns Johst ; c’est la réplique d'un personnage de l'une de ses pièces de théâtre intitulée Schlageter, en 1933). Quand le président colombien Ivan Duque entend le mot DIGNITÉ, il fait tirer dans la foule. Comme prévu, la journée d’hier en Colombie a été marquée par de nombreux rassemblements et manifestations dans tout le pays. Mais contrairement à ce que le gouvernement avait annoncé, sur la foi de « renseignements » fabriqués de toutes pièces, il n’y a eu aucune infiltration de vandales-terroristes financés par la guérilla, le narcotrafic et le Venezuela. Une petite fille tient un drapeau colombien inversé, symbole des protestations des trois derniers mois, le jour de l'indépendance de la Colombie, le 20 juillet 2021. Bogotá, Colombie. Photo Nathalia Angarita/ Reuters. Tout au contraire, comme j’ai pu le suivre en direct, notamment avec des retransmissions de Contagio Radio et de Teusaradio, la journée s’est déroulée dans une ambiance pacifique, voire festive, avec de nombreux événements communautaires et culturels. Le maître mot de « resistencia » n’était certes pas oublié, de même que la mémoire des jeunes gens morts sous les balles de l’Esmad (police anti-émeutes) ou de civils armés protégés par la police. Le lourd bilan de ces presque trois mois de Paro nacional avait été évoqué le matin dans l’enceinte du Congrès colombien, en ouverture de la nouvelle et ultime législature du Président Duque, par les députés de l’opposition, en brandissant le drapeau colombien inversé. Le rouge, symbole du sang versé pour la liberté et l’indépendance de la Colombie, s’est ainsi retrouvé en haut du drapeau national, au-dessus du bleu (qui représente les deux océans qui baignent le littoral du pays) et du jaune (qui représente l'or). Ces mêmes député.e.s portaient en outre un casque « en hommage aux dizaines de jeunes qui sont morts lors des manifestations de la Grève nationale et à tous ceux qui ont été blessés. Un acte symbolique porteur d'un message de dignité et de véritable indépendance », comme l’écrit sur Twitter María José Pizarro Rodríguez, artiste plasticienne élue à Bogota d’une liste citoyenne, la Lista de la Decencia. Devant le Congrès exceptionnellement réuni à 8 h du matin, Ivan Duque a ouvert la nouvelle législature par un discours qui n’aura laissé, comme il était à prévoir, aucune place aux exigences de justice sociale et de démocratie formulées depuis le 28 avril par le Paro nacional. Alors que de nouvelles informations font planer un doute sur son éventuelle implication dans l’assassinat du président haïtien (une vidéo est venue confirmer la relation étroite qu’il entretenait avec l’entreprise américaine basée à Miami qui a recruté les mercenaires colombiens envoyés à Haïti, alors qu’il démentait voici quelques jours encore connaître son patron), Ivan Duque a en revanche repris son antienne habituelle sur le vandalisme et le terrorisme, invitant « à rejeter la voie du mensonge et de la calomnie frivole ; de dire non aux promoteurs de la haine, d’éviter le chemin de la facilité pour obtenir des plaisirs momentanés qui laissent des cicatrices éternelles. » Quasiment sans un mot sur la pandémie du Covid, qui frappe durement la Colombie, il a ajouté : « Nous vaccinons contre la haine et le découragement ». Mais au fait, qui sème la haine et décourage la jeunesse aujourd’hui en Colombie ? Le président colombien a un tel respect de la démocratie qu’il a quitté l’enceinte du Congrès sitôt son discours terminé, sans se donner la peine d’écouter le discours de l’opposition, comme le veut la tradition parlementaire colombienne. Le drapeau inversé brandi par les parlementaires d’opposition est apparu à de multiples reprises dans les rassemblements et défilés qui ont empli les rues du pays, de Medellin à Ibagué, de Manizales à Neiva, de Barranquilla à Popayán, de Bucaramanga à Carthagène. 65.000 policiers et militaires avaient été déployés dans tout le pays… Pourtant, déjouant les annonces de terreur proférées les jours précédents par le gouvernement, le peuple colombien a fait preuve d’une souveraine maîtrise et responsabilité. Un sens de la dignité, dira-t-on, face à un pouvoir d’un cynisme absolu. 20 juillet. Manifestation à Medellin. Parmi les rares incidents à « déplorer » : quelques affrontements à Medellin et Barranquilla, ainsi qu’à Manizales, où des manifestants ont fait chuter de son piédestal la statue de Francisco de Paula Santander (qui fut pourtant l’un des héros de la lutte pour l’indépendance). Mais c’est à Cali, « capitale de la résistance » depuis le 28 avril, que la situation a à nouveau dégénéré hier. Alors que de nombreux rassemblements se déroulaient dans le calme, et dans une ambiance festive, la police a commencé à faire usage de gaz lacrymogènes et de grenades assourdissantes en milieu d’après-midi à Puerto Rellena, là où a été édifié le « monument à la Résistante », sans que les vidéos consultables sur internet (notamment sur le site d’El Pais à Cali) ne montrent de raison impérieuse à une telle intervention. Selon le même El País, d’obédience pro-gouvernementale, “cinq individus cinq individus ont tenté de bloquer le secteur, ce qui a justifié l'action des autorités. » Oui, vous avez bien lu : 5 personnes qui, à elles seules, auraient été en capacité de bloquer tout un quartier !!! El Pais ajoute que l’Esmad est intervenue au nom des droits de l’homme (sous-entendu pour protéger le droit à la mobilité). On se pince pour y croire. Cali. Brutale intervention des policiers anti-émeutes de l'Esmad contre un rassemblement communautaire, pacifique, familial et joyeux qui avait débuté dans l'après-midi dans le quartier de la Dignité. Un peu plus tard dans la soirée, la police a pris prétexte (fallacieux, il va sans dire) de vagues « menaces d’actes de vandalisme », prétendant avoir « identifié un groupe d’individus qui avait le projet d’incendier plusieurs bâtiments », pour engager une action d’une extrême violence contre un rassemblement pacifique qui se tenait dans le quartier de la Colline de la Dignité (Loma de la Dignidad). Tout un symbole : c’est dans ce quartier, précédemment baptisé Colline de la Croix (Loma de la Cruz) qu’a été repris un poste de surveillance policière transformé en centre culturel communautaire et bibliothèque de quartier, la Biblioteca de la Dignidad (Lire le reportage de Diana Mar pour les humanités). Depuis le début d’après-midi, comme on peut le voir sur la photo ci-contre, la Loma de la Cruz était joyeuse, colorée, tranquille. Mais voici quelques jours, la police avait déjà tenté de déloger le contre culturel communautaire. Les gens du secteur s’étaient aussitôt rassemblés et avaient fait bloc pour empêcher l’expulsion. C’est donc là que l’Esmad a choisi d’intervenir en début de soirée, tirant à nouveau à balles réelles et faisant à nouveau usage du Venon, une arme de guerre utilisée par la police colombienne dans des opérations dites de « nettoyage social ». Le bilan de la nuit est encore incertain : y a-t-il eu des morts, combien de blessés ? Le témoignage d’Alberto Tejada, journaliste et directeur du média indépendant Canal 2 à Cali (et par ailleurs menacé de mort voici quelques jours), enregistré à 23 h (en Colombie) est édifiant. Lui qui est habituellement d’un calme olympien, il faut l’entendre, visiblement choqué, parler d’ « une journée criminelle de la part de l’État colombien », évoquer l’attaque dont il a été témoin, et dont une partie de son équipe de sécurité citoyenne fut victime (trois blessés parmi les cinq personnes qui l’accompagnaient), contre une « fête de paix, de joie, de réconciliation, d’optimisme ». Il dénonce la présence de civils armés parmi les rangs de la police, tirant dans la foule assemblée avec intention de tuer. Il parle d’au moins un jeune homme touché en plein visage par un tir de l’Esmad. Il faut entendre la colère d’Alberto Tejada, qui avait jusqu’à présent fait part d’une certaine neutralité dans la couverture du Paro nacional, se déclarer à partir de maintenant faire partie de l’opposition, demander la tête du président Ivan Duque et réclamer des élections anticipées. Il lance en outre un appel à l’opinion internationale pour faire pression sur leurs gouvernements (la France en fait grandement partie) afin qu’ils cessent de vendre des armes au gouvernement colombien. Voici peu, Alberto Tejada a été l’objet de sérieuses menaces de mort (en Colombie pas besoin de logiciel Pegasus pour intimider les journalistes, les escadrons de la mort s’en chargent très bien). J’ai tenté d’alerter Reporters sans frontières, plusieurs médias en France. En vain. A la fin de son intervention, Alberto Tejada dit : « Je suis prêt à mettre ma vie en jeu. Qu’ils viennent me chercher. Ce n’est pas une fanfaronnade. Ce que je dis aujourd’hui résulte d’une conviction profonde, celle de mon devoir patriotique, mon devoir de citoyen, mon devoir de journaliste, mon devoir de père de famille, et mon devoir vis-à-vis de ma propre dignité d’être humain ». VIDEO : Intervention enregistrée d’Alberto Tejada, sur la page Facebook de Canal 2 Le mot de « dignité » est visiblement étranger au vocabulaire d’Ivan Duque. Que dirait-on si le lâche attentat perpétré hier à Cali contre un quartier, une bibliothèque et en centre culturel commentaire qui osent porter ce nom de « dignité » avait été le fait d’Al-Qaida, ou dans le cas de la Colombie, de quelque guérilla des FARC ? Bien évidemment, toute la presse internationale dénoncerait fissa un attentat « terroriste ». Tel fut pourtant le cas, et un terrorisme, fut-il d’État, reste un terrorisme. Ivan Duque, lui-même issu de la sphère narco-criminelle qui entoure l’ex-président Alvaro Uribe, est le chef d’une organisation terroriste nommée gouvernement, qui assassine et viole chaque jour les droits de l’homme. En continuant de soutenir, politiquement et militairement ce gouvernement (par des ventes d’armes aujourd’hui utilisées contre la population civile, la France d’Emmanuel Macron soutient une organisation terroriste. Ça va mieux en le disant, plutôt que de prétendre lutter contre le narcotrafic et le réchauffement climatique, dont on a vu (articles précédents sur les humanités) que ce sont d’aimables paravents. Jean-Marc Adolphe, 21 juillet 2021.

Colombia: la revolución de los Invisibles.

Colombia: la revolución de los Invisibles.

Caricatura del presidente colombiano Iván Duque. Este martes 20 de julio, Colombia está bajo alta tensión. En este Día de la Independencia, que también marca la apertura de una nueva sesión legislativa, están previstas grandes manifestaciones en todo el país. Más de 8.000 policías y militares han sido desplegados en la capital, Bogotá, para "contener" un amplio movimiento social que el presidente Iván Duque sigue criminalizando con la difusión de información falsa. EXCLUSIVO. En Francia, el movimiento Nuit Debout de 2016 fue fomentado por los servicios secretos rusos, por orden de Vladimir Putin, para desestabilizar la política francesa y permitir la elección de Emmanuel Macron. Y la rebelión de los Chalecos Amarillos fue pilotado y financiado por Cuba, con la complicidad de Jean-Luc Mélenchon (el líder de la posición de izquierda) y el apoyo logístico de grupos disidentes del exFLNC (Frente de Liberación Nacional de Córcega) y de las ramas francesas de Al-Qaeda y de Extinction Rebellion. ¿Tonterías, chorradas, noticias falsas? Por supuesto. En Francia, ni el más conspiranoico de los conspiranoicos llegaría a dar crédito a esas frívolas teorías. En Colombia, sin embargo, el presidente Iván Duque lleva tres meses utilizando ese registro con notable coherencia para desacreditar el enorme movimiento de protesta social (Paro nacional) que se ha ido formando desde el 28 de abril. Los manifestantes serían necesariamente instrumentalizados desde Venezuela, con la ayuda de la oposición colombiana y de "grupos criminales" vinculados a la guerrilla de las exFARC y al narcotráfico. En un país donde, en treinta años, entre 1980 y 2010, seis millones de personas han sido "desplazadas" de las tierras que les fueron arrebatadas (para mayor beneficio de unas multinacionales, ayudadas por los grupos paramilitares y a veces por el ejército, ver AQUÍ), el "trabajo informal" (pequeños empleos no declarados y sin derechos) sigue siendo el único medio de subsistencia para cientos de miles de familias. A la crisis sanitaria vinculada a Covid se suma una importante crisis social en Colombia: una gran parte de la población apenas puede comer. 21 millones de colombianos viven en la pobreza, y más de 7 millones en la pobreza extrema. Es en este contexto, ya de por sí difícil, en el que el presidente colombiano de extrema derecha, Iván Duque, quiso introducir una reforma tributaria que habría contribuido a un aumento considerable del precio de ciertos bienes básicos. Mientras su país se hunde en la pobreza, el presidente colombiano Iván Duque intenta criminalizar el movimiento social, calificándolo de "vandalismo terrorista". Fotomontaje: Revolución Pensante. Este proyecto de reforma fue la gota que colmó el vaso del descontento. El 28 de abril, bajo la bandera del Paro nacional, las calles de Bogotá, Cali y todas las ciudades del país fueron testigos de enormes manifestaciones. Y a diferencia de los movimientos de huelga anteriores, la protesta no se calmó en los días siguientes. Muy pronto, el 2 de mayo, por orden implícita del ex presidente Álvaro Uribe (en arresto domiciliario por corrupción), la policía antidisturbios (ESMAD) reprimió con una violencia sin precedentes (una quincena de muertos sólo en la ciudad de Cali, "capital de la resistencia") un movimiento social que el actual presidente Iván Duque calificó inmediatamente de "vandalismo terrorista". La retirada precipitada de la reforma impugnada y la dimisión del ministro responsable de la misma no fueron suficientes para desactivar la protesta. Y al intentar aterrorizar a la población desatando la violencia policial, Iván Duque ha producido el efecto contrario. Hay que decir que esta política de terror fue muy utilizada por el gobierno de Álvaro Uribe entre 2002 y 2010 para mantener un régimen de miedo y ahogar cualquier voluntad reivindicativa (asesinatos de líderes sociales, indígenas y ambientales), pero se aplicó lejos de la vista, en regiones remotas cuyos recursos mineros despertaban el apetito de las multinacionales, con gran disgusto de las comunidades indígenas que llevan más de 70 años luchando por el derecho a la tierra. Desplegada ahora en zonas urbanas, a la vista de todos, abundantemente filmada y difundida en las redes sociales, la violencia policial, con una brutalidad tomada de las técnicas de la "guerra de guerrillas", no ha hecho más que acentuar la cólera de la población, en particular de los jóvenes privados de futuro, que ya no tienen nada que perder. Mural en Cali. Foto: DR. ¿Qué pide esta población, esta juventud, que es tan extravagante? Un mínimo de justicia social, el derecho a la salud, el derecho a la educación, el derecho a un futuro digno de ese nombre, y el fin de la corrupción que socava la economía de un país con recursos considerables. En los tres meses transcurridos desde el inicio del movimiento social, el gobierno de Iván Duque no ha cedido en nada, ni siquiera ha propuesto alguna vía seria de negociación con el Comité Nacional de Paro. Peor aún: el presidente colombiano aprovechó la suspensión de los bloqueos de carreteras, decidida por este mismo comité de huelga, para anunciar una nueva ley antidisturbios, que permitirá endurecer aún más la represión de las manifestaciones, desafiando las conclusiones -contundentes- y recomendaciones de un reciente informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Esta ley represiva será examinada por el Parlamento colombiano a partir del 20 de julio, al mismo tiempo que una nueva versión de la reforma fiscal rechazada hace tres meses. Si el presidente Iván Duque quería echar leña al fuego ya hirviente, no lo haría de otra manera. Este martes 20 de julio comienza una nueva sesión legislativa en Colombia, la última del mandato de Iván Duque antes de las próximas elecciones presidenciales (en 2022). En esta ocasión, la Presidencia del Congreso debería recaer en una joven parlamentaria del partido de Álvaro Uribe: Jennifer Arias que, entre otras hazañas de armas, reclutó a pilotos vinculados al narcotráfico para la última campaña de Uribe y Duque. (Ver AQUÍ) Buena ambiente... La artillería de la desinformación Por último, el 20 de julio es también el Día de la Independencia en Colombia. Este año, sin embargo, se han cancelado los tradicionales desfiles militares. Sólo se mantendrá un acto simbólico, difundido en las redes sociales desde la Escuela Militar José María Córdova. ¡Qué símbolo! El ejército y la policía se desplegarán masivamente en las principales ciudades del país, principalmente en Bogotá y Cali, para "contener" las manifestaciones, que se prevén excepcionalmente grandes. "No permitiremos que la criminalidad atente contra la democracia", declaró el ministro de Defensa, Diego Molano, en tono marcial: "Nuestra policía dispondrá de todos los medios necesarios para capturar y perseguir a los responsables de actos que afecten al patrimonio público y privado del país". En la capital, Bogotá, se desplegarán más de 6.000 policías y 2.800 soldados. Mingas indígenas caminando a la Asamblea Nacional Popular, 18 de julio en Cali. Desde el viernes por la noche, Cali está completamente sellada: a los autobuses que transportaban a las comunidades indígenas y a las delegaciones de las asociaciones de derechos humanos se les negó el acceso a la Asamblea Nacional Popular, que se celebraba el domingo 18 de julio en la Universidad del Valle. Y en un ejercicio que le encanta, el gobierno de Iván Duque, con la ayuda de ciertos medios de comunicación progubernamentales, ya ha sacado la artillería de la desinformación, continuando con la idea de un "complot" orquestado por Venezuela con grupos guerrilleros y narcotraficantes... El jueves pasado, el general Jorge Luis Vargas (en la foto), jefe de la policía nacional colombiana, dijo que tenía "pruebas claras" de que la guerrilla estaba planeando "actos de terrorismo" durante las próximas manifestaciones antigubernamentales. Por su parte, el general Eliecer Camacho, jefe de la policía de Bogotá, afirmó, “según datos aportados por inteligencia", que grupos de jóvenes de la "Primera Línea" estaban realizando ejercicios de tiro y habían secuestrado a comerciantes para financiarse. Entre otras acusaciones, se dice que los dirigentes del ELN (Ejército de Liberación Nacional, considerado el último grupo guerrillero de Colombia y que, según observadores independientes, sólo cuenta con 2.300 combatientes repartidos por todo el país) se reunieron el pasado jueves para planificar acciones terroristas durante las manifestaciones del 20 de julio. La policía afirma incluso saber quién es el actor principal de esta trama: "un individuo identificado bajo el seudónimo de J.J." (¡admiramos la precisión!). Bueno, varía. Según otras fuentes, fue un tal "Marcos Pacífico" (otro seudónimo, nunca antes aparecido) quien coordinó una entrega de armas a los grupos de Primera Línea en Cali, y quien también les dio la suma principesca de 400 millones de pesos (unos 90.000 euros), a partir del 28 de abril, para "alimentar el vandalismo". Otro día, se informó de la detención de un supuesto cuadro del ELN, "Fabián", ya que la policía encontró convenientemente sobre el "instrucciones del mando central del ELN para influir en los actos de vandalismo en algunas ciudades colombianas". Sin embargo, como escribe el periodista independiente Adriaan Alsema, editor del excelente sitio web Colombia Reports, "ni el presidente Duque, ni su ministro de defensa, ni el jefe de la policía, han aportado nunca la más mínima prueba tangible que pudiera respaldar sus teorías conspirativas". Pero es así, al amparo de afirmaciones espurias que le permiten criminalizar al movimiento social, que Iván Duque justifica la violencia policial que ya ha dejado más de 80 muertos y muchas víctimas. ¿Es el "vandalismo terrorista" una amenaza para la democracia? ¿Qué democracia? Al negarse a cualquier forma de negociación, al no tener más que desprecio por las más elementales demandas de justicia social, el presidente colombiano es el primero en violar las reglas de un Estado de Derecho, el primero en despreciar la democracia. ¿Para proteger los intereses de quién? En Colombia, la firma del acuerdo de paz con las FARC en 2016 despertó enormes esperanzas..., excepto entre las multinacionales que llevan décadas saqueando el país, con la ayuda de una clase política corrupta, y que temían perder algunas de sus "prerrogativas". Coronel Publio Hernán Mejía, ex comandante del Batallón La Popa, ahora acusado de asesinar a 127 civiles falsamente etiquetados como "terroristas" entre 2002 y 2005. Por instrucciones del expresidente Álvaro Uribe, que nunca digirió la firma del acuerdo de paz en 2016 (bajo la presidencia de su exministro de Defensa, Juan Manuel Santos), el gobierno de Iván Duque ha seguido obstaculizando su contenido: es cierto que cuando era candidato presidencial declaró que quería "romper" pura y simplemente este acuerdo apoyado por la ONU y que permitió el desarme de casi 7.000 guerrilleros de las FARC. Duque quiso modificar algunos de los artículos que regulan la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Es fácil entender por qué. Los primeros casos investigados por este tribunal socavan la fábula mantenida por Álvaro Uribe de una guerra librada por el Estado contra los "terroristas" de la guerrilla. El 6 de julio, 11 soldados, entre ellos un general, fueron acusados del asesinato y la desaparición de al menos 120 civiles en el Catatumbo. La última investigación concluyó el jueves 15 de julio con la acusación de otros 15 soldados del batallón de La Popa por crímenes de lesa humanidad y de guerra. Estos soldados fueron declarados culpables de haber ejecutado a 127 personas entre el 9 de enero de 2002 y el 9 de julio de 2005 en los departamentos de Cesar y La Guajira, en el norte del país. Los asesinados no eran guerrilleros, sino civiles inocentes, en su mayoría miembros de las comunidades indígenas Wiwa y Kankuamo, víctimas de ejecuciones extrajudiciales, calificadas de "falsos positivos". Entre 2002 y 2008, bajo el gobierno de Uribe, hubo 6.402 víctimas de la misma política asesina, según un dictamen de la Jurisdicción Especial para la Paz. El conocimiento de estos hechos no es nuevo: en enero de 2009, un documento desclasificado de la CIA publicado por el National Security Archive (organización estadounidense sin ánimo de lucro fundada en 1985 que publica en Internet documentos desclasificados de la CIA obtenidos en virtud de la Ley de Libertad de Información) reveló que los vínculos entre el ejército y los grupos paramilitares eran conocidos por el gobierno estadounidense ya en 1994 y que el tema de los "falsos positivos" era una práctica habitual dentro del ejército colombiano. Como escribe el excelente sitio web de la revista Cerosetenta, afiliada a la Universidad de los Andes y dirigida por un equipo de jóvenes periodistas, cada vez es más difícil sostener que estos crímenes fueron obra de unas pocas "ovejas negras" dentro del ejército, sino que "respondían a una política nacional cuyos responsables estaban en los más altos niveles militares y civiles". Así lo confirmó en una declaración a la prensa Eduardo Cifuentes, presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz: " En estas unidades militares estaban enquistados aparatos organizados de poder, políticas que fueron ejecutadas y por consiguiente no corresponden simplemente a manzanas podridas, sino a una organización que permitió la fuerza pública en su interior". Yeisi Campos, presidenta de un consejo comunitario en la región del Cauca, asesinada a mediados de julio. Iván Duque, el ultimo representante del uribismo, es el heredero directo de este sistema criminal. Por eso no es de extrañar que, bajo su presidencia, desde 2018, con el acuerdo de paz cuestionado de fondo, los asesinatos de civiles, líderes sociales o ambientales, y activistas de la causa indígena, se hayan reanudado con más fuerza. Un informe de la ONG Somos Defensores, publicado en 2020, da una idea de la magnitud de la violencia contra los activistas y defensores de los derechos humanos. En 2010, se registraron 174 casos de agresiones contra líderes sociales, incluidos 32 asesinatos. Diez años después, bajo el mandato del presidente Duque, se registraron 844 casos de violencia sólo en 2020, incluidos 124 asesinatos. Y el año en curso parece que va a superar este siniestro récord. El último asesinato ha sido el de Yeisi Campos, de 37 años, lideresa del Consejo Comunitario de La Fortaleza, ubicado en el municipio de Morales, Cauca, cuyo cuerpo fue encontrado acribillado a balazos el 14 de julio, pocos días después de que se denunciara su desaparición. Es la 93ª víctima que se suma a la lista de "líderes sociales" asesinados desde principios de año. Esto podría llamarse "conspiración", pero aquella no molesta a Iván Duque. Peor aún: a una organización de derechos humanos que reprochaba al Estado colombiano que no hiciera mucho por proteger a los líderes sociales amenazados, Duque respondió con un cinismo atroz que era imposible: "¡son demasiados!", comentó. "Esta violencia es de carácter sistemático con respecto a los líderes a los que se dirige", escriben el abogado Rodrigo Uprimny-Yepes, miembro de la Comisión Internacional de Juristas y del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, y la abogada Laetitia Braconnier-Moreno, copresidenta de la Comisión de Justicia Transicional de la Asociación de Juristas Franco-Colombianos, en un artículo bien documentado publicado en línea en marzo de 2021: "Existen, pues, similitudes entre sus demandas: Muchos de ellos buscan la aplicación territorial del Acuerdo de Paz, y en particular la sustitución de cultivos ilícitos por otras oportunidades para los campesinos en el marco del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS) y la formulación de Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET); Otros están implicados en los procedimientos de restitución de tierras expropiadas durante el conflicto; otros denuncian la presencia de actores armados y el reclutamiento de niños y adolescentes en la periferia de las ciudades y en las zonas rurales, las principales zonas afectadas, con una alta concentración en los departamentos de Cauca y Antioquia. La mayoría de estos líderes tienen una estrecha relación con su territorio, especialmente los que trabajan para garantizar los derechos territoriales de los pueblos indígenas y afrocolombianos, y para preservar los recursos naturales". Aunque el artículo de Rodrigo Uprimny-Yepes y Laetitia Braconnier-Moreno se centra en la violencia ejercida contra los líderes sociales, su análisis también se aplica, señalan, "a la terrible violencia ejercida contra los ex guerrilleros de las FARC que se han desmovilizado". Esta violencia es de una escala igualmente inaceptable: más de 240 de ellos fueron asesinados entre la firma del Acuerdo de Paz (noviembre de 2016) y el final de 2020." Maritza Isabel Quiroz Leiva, 60 años, asesinada en la Sierra Nevada de Santa Marta, 6 de enero de 2019. Los "líderes sociales" son a veces simplemente campesinos. La fotoperiodista Emilienne Malfatto, antigua colaboradora de AFP y ganadora del Premio Goncourt de primera novela en 2021 por Que sur toi se lamente le Tigre, publicó recientemente una fascinante investigación (Les Serpents viendront pour toi,éditions des Arènes, junio de 2021) sobre el asesinato de Maritza Isabel Quiroz Leiva, a principios de 2019 en la Sierra Nevada de Santa Marta. "Maritza fue miembro de la mesa de víctimas de la violencia en Santa Marta y lideró el grupo que representaba a las mujeres afrodescendientes desplazadas por la fuerza. Ha recibido amenazas en 2018 y el Tribunal Constitucional ha pedido que se la proteja. En vano, como casi siempre", escribe Elisabeth Schneiter enel sitio webde Reporterre. "Para entender el violento mecanismo que envolvió a Maritza, Emilienne Malfatto fue en busca de los testigos de su vida. Describe la indiferencia de la policía, la indolencia de la administración, la violencia de los paramilitares y los narcotraficantes y la fuerza de quienes, como Maritza, luchan porque siguen creyendo en la posibilidad de la justicia. (...) Poco a poco reconstruye la historia: cómo Maritza y Álvaro, su marido, fueron primero expulsados de su finca por los grupos armados y abandonados, con sus hijos, en lo alto de la Sierra, a una nueva finca aislada donde volvieron a empezar de cero, en un territorio disputado por las Farc y los paramilitares. Fue allí donde Álvaro fue asesinado en junio de 2004, sin que nadie sepa por qué. Maritza tendrá que irse sola con sus hijos, sin nada, como los muchos "desplazados internos" del país. Cuenta que vivían de la caridad y que Maritza consiguió una nueva finca como parte del acuerdo de paz de 2016 entre el Gobierno y las ex-Farc. La finca donde fue asesinada a tiros, quince años después de Álvaro, por sicarios". Operación antidroga en Tumaco, Colombia, el 30 de diciembre de 2020. La mayoría de las veces, estos asesinatos de líderes sociales (cuyos autores casi nunca se encuentran) son atribuidos por el gobierno colombiano, sin la menor prueba, a guerrilleros vinculados al narcotráfico, o al menos al tráfico de cocaína. No se puede negar que el narcotráfico sigue siendo una lacra en Colombia, donde algunos cárteles mexicanos están avanzando. Sin embargo, el gobierno está mucho menos dispuesto a perseguir a estos delincuentes que a los supuestos "vándalos" del movimiento de protesta social. La hipocresía es enorme: Colombia recibe una ayuda considerable de Estados Unidos, la Unión Europea y las potencias occidentales (incluida Francia, que proporciona ayuda política y militar al régimen de Iván Duque en virtud de un acuerdo de cooperación) por la razón esencial de la lucha contra las drogas. Aparte de que los vínculos entre el clan Uribe, que maneja los hilos del poder, y el narcotráfico son conocidos desde hace mucho tiempo, las cifras actuales hablan por sí solas. Aunque el presidente Duque afirma estar erradicando los cultivos de coca mediante fumigaciones aéreas con glifosato (que tienen el "mérito" de destruir los ecosistemas en los que viven las comunidades indígenas), bajo su mandato en 2020 los cultivos de coca aumentaron en otras 33.000 hectáreas hasta alcanzar las 245.000. El plan nacional de sustitución de cultivos de coca, recogido en el acuerdo de paz de 2016, está prácticamente paralizado, "y las miles de familias que lo suscribieron en todo el país están sumidas en la incertidumbre", escribía Pascale Mariani en septiembre de 2018 en un excelente reportaje para France 24 en la región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela: "Todos los cocaleros querrían cultivar algo distinto a esta planta maldita que solo atrae el conflicto y la violencia. Denuncian el abandono del Estado: estas regiones son vastas zonas sin carreteras, electricidad, escuelas o centros de salud, y están abandonadas a los grupos armados. A menudo la presencia del Estado es sólo militar. Debido a la falta de infraestructuras, otros cultivos alimentarios no son rentables. El coste del transporte de estas cosechas al mercado más cercano, a horas de distancia, suele ser superior al precio de venta. Así que la industria de la cocaína sigue floreciendo en Colombia, con la bendición de las autoridades. Porque el polvo blanco oculta otra industria mucho más lucrativa, la de los minerales en los que abunda el país. Veamos: 245.000 hectáreas es casi nada comparado con los 6,6 millones de hectáreas que han sido robadas en 30 años a sus propietarios, campesinos o comunidades indígenas. Este escándalo, origen de una deforestación masiva y, por tanto, responsable en parte del calentamiento global, y sobre el que Europa acaba de llorar lágrimas de cocodrilo tras las devastadoras inundaciones en Alemania y Bélgica, no es algo de lo que hable mucha gente, aparte de las comunidades indígenas y algunas ONG, como la que acaba de llevar al Grupo Casino a los tribunales en Francia... En una batalla de armas desiguales, las comunidades indígenas están en la "primera línea" contra el ecocidio que se está perpetrando en Colombia. El gobierno colombiano cuenta con el firme apoyo de países como Francia por considerar que lucha contra el calentamiento global y preserva la biodiversidad. Una noticia falsa más. Esta simpática fábula para ositos despreocupados acaba de ser expuesta por un estudio publicado recientemente en la prestigiosa revista Science. Los 12 científicos coautores del estudio afirman que "las decisiones del gobierno colombiano y el incumplimiento del acuerdo de paz están poniendo en peligro importantes ecosistemas". En particular, señalan la negativa del actual gobierno colombiano a ratificar el Acuerdo de Escazú, un tratado internacional firmado por 24 países de América Latina y el Caribe, que aborda los derechos de acceso a la información ambiental, la participación pública en la toma de decisiones ambientales, la justicia ambiental y un medio ambiente sano y sostenible para las generaciones actuales y futuras. "¿Un medio ambiente sano y sostenible para las generaciones actuales y futuras?” Evidentemente, esto es demasiado pedir a la camarilla corrupta y criminal que ostenta el poder en Colombia con el apoyo inquebrantable de las potencias occidentales. El "conflicto armado", que ha causado la muerte de 266.000 personas y ha provocado casi 8 millones de víctimas, sólo ha durado tanto (¡siete décadas!) porque a esas mismas potencias occidentales les interesaba expoliar impunemente un país que es el segundo más biodiverso del planeta. Pero a principios del siglo XXI, algo ha cambiado, como atestigua el actual movimiento de protesta social y la implicación especialmente fuerte de los jóvenes. Como escribe la asociación CCFD-Terre solidaire: "la excusa del conflicto armado ya no es tolerada por los jóvenes que rechazan este clima de miedo y violencia. Quieren reformas profundas que garanticen el ejercicio de la movilización democrática, el mantenimiento de la paz y la protección de los líderes sociales y de los defensores del medio ambiente, que siempre están en el punto de mira en las zonas rurales." ¿Quién es este frente / Primera Línea que, desde el primer día, se enfrenta a las fuerzas represivas del gobierno colombiano y que, desde los "puntos de resistencia" que han instalado, resiste a los Robocops de la policía antidisturbios, con escudos improvisados de madera o latas viejas? No es de extrañar que Iván Duque los califique ahora de "grupos criminales". Incluso la muy uribista Caracol TV se hace eco de las demandas de estos jóvenes resistentes: "Queremos cambios en la educación, la salud, el transporte". En la página web de la excelente revista mensual La Marea aparece un artículo especialmente detallado: "Lejos de desaparecer, la conflictividad social se ha trasladado a los lugares donde más fuerza ha adquirido: los barrios obreros. Aquí es donde viven la mayoría de los jóvenes que se han resistido a los abusos policiales”. El artículo cita a una joven manifestante, Simona, que se unió a un grupo de la línea Premiera "porque veía en ellos una chispa de esperanza, de dignidad, de creer que se puede construir un país mejor”. "La protección a la vida y el respeto por los derechos humanos son los valores que defienden. Fue la defensa de esas consignas con las que se ganaron el apoyo de sus comunidades, que ahora los reconoce como actores importantes", añade el artículo de Marea, que también cita a la politóloga Sofía Rico Tovar: " Su principal demanda [de los jóvenes de Primera Línea] es trabajo, educación, oportunidades, es todo lo que piden y por eso los están matando, los criminalizan y los están persiguiendo. Pero lo que vemos es que son muchachos que tienen muchos ideales (…) La gran mayoría son personas que no encontraron ningún espacio para desarrollarse socialmente. Si bien algunos tienen formación universitaria, otros no y la gran mayoría no tienen oportunidades laborales, son personas totalmente invisibles para la sociedad. (...) Antes de ser primeras líneas, eran invisibles. Ahora sus comunidades los respaldan, los quieren, los ayudan. Eso es tan importante. Sentir ese reconocimiento cuando llevas años siendo transparente”. ¿Y si este fuera el movimiento social que ha sacudido a Colombia durante casi tres meses? Una revolución de los Invisibles, de todos aquellos, comunidades indígenas, jóvenes de barrios populares, que han sido estigmatizados y discriminados durante años, condenados al ostracismo de la sociedad bajo las etiquetas de terrorismo, vandalismo, delincuencia y criminalidad, la misma logorrea que sigue propagando el presidente Iván Duque. El Paro Nacional reunió en un solo gesto de rechazo (basta ya) a estos Invisibles que se ignoraban y a veces se odiaban. Incluso los movimientos feminista y LGBT se encuentran incluidos, a veces incluso en primera fila, en un movimiento que ha tomado conciencia del patriarcado poscolonial que mantenía a todo un país bajo un yugo. "Somos más" fue uno de los primeros lemas del movimiento de protesta. No se sabe cuántos cartuchos tiene todavía la policía de este gobierno criminal y corrupto en sus cuarteles. Por otro lado, está la poesía combativa de un pueblo que se despierta como tal, en su multitud y diversidad. Y, como escribió Gabriel Celaya, "la poesía es un arma con futuro". Jean-Marc Adolphe, 20 de julio de 2021.

Colombie : la révolution des Invisibles.

Colombie : la révolution des Invisibles.

Caricature du président colombien Ivan Duque. Ce mardi 20 juillet, la Colombie est sous haute-tension. En ce jour de fête de l'Indépendance, qui marque en outre l'ouverture d'une nouvelle session législative, d'immenses manifestations sont prévues dans tout le pays. Plus de 8.000 policiers et militaires sont déployés dans la capitale, Bogota, afin de "contenir" un vaste mouvement social que le président Ivan Duque continue de criminaliser, en diffusant à l'envi de fausses informations. SCOOP. Le mouvement Nuit Debout, en 2016, a été fomenté par les services secrets russes, sur ordre de Vladimir Poutine, pour déstabiliser la politique française et permettre l’élection d’Emmanuel Macron. Et la jacquerie des Gilets jaunes a été pilotée et financée par Cuba, avec la complicité de Jean-Luc Mélenchon et le soutien logistique de groupes dissidents de l’ex- FLNC (Front de libération nationale de la Corse) et des branches françaises d’Al-Qaida et d’Extinction Rébellion. Fadaises, calembredaines, fake news ? Evidement. En France, même les plus complotistes des complotistes n’iraient jusqu’à donner crédit à d’aussi fumeuses théories. En Colombie, c’est pourtant un tel registre qu’utilise peu ou prou le président Ivan Duque, avec une remarquable constance depuis trois mois, pour discréditer l’immense mouvement de protestation sociale (Paro nacional) qui a pris forme depuis le 28 avril. Les manifestants seraient nécessairement instrumentalisés depuis le Venezuela, avec le concours de l’opposition colombienne et des « groupes criminels » liés à l’ex-guérilla des FARC et au narcotrafic. Dans un pays où, en trente ans, entre 1980 et 2010, six millions de personnes ont été « déplacées » de terres qui ont leur été spoliées (pour le plus grand bénéfice de multinationales sans foi ni loi, aidées par des groupes paramilitaires et parfois par l’armée, lire ICI), le « travail informel » (petits boulots non déclarés, et n’ouvrant à aucun droit) demeure l’unique moyen de subsistance de centaines de milliers de familles. La crise sanitaire liée au Covid s’est doublée, en Colombie, d’une crise sociale majeure : une grande partie de la population arrive à peine à manger à sa faim. 21 millions de Colombiens vient dans la pauvreté, et plus de 7 millions dans l’extrême pauvreté. C’est dans ce contexte déjà éprouvant que le président colombien d’extrême-droite Ivan Duque a voulu instaurer une réforme fiscale qui aurait contribué à considérablement augmenter le prix de certains produits de première nécessité. Pendant que son pays s’enfonce dans la pauvreté, le président colombien Ivan Duque tente de criminaliser le mouvement social, qualifié de « vandalisme terroriste ». Photomontage : Revolucion Pensante. Ce projet de réforme a été la goutte d’eau qui a fait déborder le vase du mécontentement. Le 28 avril, à l’enseigne du Paro nacional, les rues de Bogota, de Cali, et de toutes les villes du pays ont connu d’énormes manifestations. Et contrairement à de précédents mouvements de grève, la protestation n’a pas reflué les jours suivants. Très vite, dès le 2 mai, sur ordre implicite de l’ex-président Alvaro Uribe (assigné à résidence pour des faits de corruption), la police anti-émeutes (ESMAD) a réprimé avec une violence inouïe (une quinzaine de morts dans la seule ville de Cali, « capitale de la résistance ») un mouvement social que l’actuel président Ivan Duque a d’emblée qualifié de « vandalisme terroriste ». Le retrait précipité de la réforme contestée et la démission du ministre qui en était responsable n’ont pas suffi à désamorcer la contestation. Et en voulant terroriser la population par le déchaînement de violence policière, Ivan Duque a produit l’effet inverse. Il faut dire que cette politique de la terreur, si elle a été abondamment utilisée par le gouvernement d’Alvaro Uribe de 2002 à 2010 pour maintenir un régime de peur et étouffer les velléités revendicatrices (assassinats de leaders sociaux, indigènes, environnementaux), s’appliquait loin des regards, dans des régions excentrées dont les ressources minières aiguisaient l’appétit des multinationales, au grand dam des communautés indigènes qui, depuis plus de 70 ans, luttent pour le droit à la terre. Aujourd’hui déployées en milieu urbain, au vu et au su de tous, abondamment filmées et diffusées sur les réseaux sociaux, les violences policières, avec une brutalité empruntée aux techniques de la « lutte anti-guérilla », n’ont fait qu’accentuer la colère de la population, en particulier d’une jeunesse privée d’avenir, qui n’a plus rien à perdre. Fresque murale à Cali. Photo : DR. Que demandent cette population, cette jeunesse, de si extravagant ? Un minimum de justice sociale, le droit à la santé, le droit à l’éducation, le droit à un avenir digne de ce nom, et la fin de la corruption qui mine l’économie d’un pays dont les ressources sont considérables. Depuis trois mois que le mouvement social tient le pavé, le gouvernement d’Ivan Duque n’a cédé sur rien, ne proposant aucune piste sérieuse de négociation avec le Comité national de grève. Pire : le président colombien a profité d’une suspension des blocages routiers, décidée par ce même comité de grève, pour annoncer une nouvelle loi anti-émeutes, qui va permettre de durcir davantage encore la répression des manifestations, au mépris des conclusions -accablantes- et des recommandations d’un récent rapport de la Commission interaméricaine des droits de l’homme. Cette loi répressive va être examinée au Parlement colombien à partir du 20 juillet, en même temps… qu’une nouvelle mouture de la réforme fiscale rejetée voici trois mois. Le Président Ivan Duque voudrait jeter de l’huile sur le feu déjà bouillant qu’il ne s’y prendrait pas autrement. Ce mardi 20 juillet s’ouvre en effet en Colombie une nouvelle séance législative, la dernière du mandat d’Ivan Duque avant la prochaine élection présidentielle (en 2022). A cette occasion, la Présidence du Congrès devrait revenir à une jeune parlementaire du parti d’Alvaro Uribe : Jennifer Arias qui, entre autres faits d’armes, a recruté pour la dernière campagne d’Uribe et Duque des pilotes liés au narcotrafic. (Lire ICI). Ambiance, ambiance… L’artillerie de la désinformation Ce même 20 juillet, enfin, est aussi jour de fête de l’Indépendance en Colombie. Cette année, pourtant, les traditionnels défilés militaires sont supprimés. Seul sera maintenu un événement symbolique, retransmis sur les réseaux sociaux depuis l’enceinte de l’École militaire José María Córdova. Tout un symbole ! En effet, l’armée et la police seront massivement déployées dans les grandes villes du pays, principalement à Bogota et Cali, pour « contenir » des manifestations qui devraient connaître une ampleur exceptionnelle. « Nous ne laisserons pas la criminalité s’attaquer à la démocratie », a déclaré, martial, le ministre de la Défense, Diego Molano : « Notre police disposera de tous les moyens nécessaires pour capturer et poursuivre les responsables d’actes qui affectent les biens publics et privés du pays. » Dans la capitale, Bogota, seront ainsi déployées plus de 6.000 policiers et 2.800 militaires. Mingas indigenas rejoignant l’Assemblée nationale populaire, le 18 juillet à Cali. Depuis vendredi soir, Cali est entièrement bouclée : des bus conduisant des communautés indigènes, ainsi que des délégations d’associations de droits de l’homme, se sont ainsi vu interdire l’accès à une Assemblée nationale populaire, qui se tenait dimanche 18 juillet à l’Université du Valle. Et dans un exercice qu’il affectionne, le gouvernement d’Ivan Duque, avec le relais de certains médias pro-gouvernementaux, a d’ores et déjà sorti l’artillerie de la désinformation, continuant à enfoncer le clou d’un «complot» orchestré par le Venezuela avec des groupes de guérilla et des narcotraficants… Jeudi dernier, le général Jorge Luis Vargas (photo ci-contre), chef de la police nationale colombienne, a affirmé disposer de « preuves évidentes » que la guérilla planifiait des « actes de terrorisme » lors des prochaines manifestations antigouvernementales. De son côté, le général Eliecer Camacho, chef de la police de Bogota, a affirmé, sur la foi de « renseignements », que des groupes de jeunes de la « Primera Linea » se livraient à des exercices de tir, et avaient rançonné commerçants et transports publics pour se financer. Parmi d’autres accusations complaisamment distillées, on peut lire que les dirigeants de l’ELN (Ejército de Liberación Nacional, soit Armée de Libération nationale, considérée comme la dernière guérilla de Colombie et qui ne compterait, selon des observateurs indépendants, que 2.300 combattants disséminés dans tout le pays) se seraient réunis jeudi dernier pour peaufiner des actions terroristes lors des manifestations du 20 juillet. La police prétend même savoir qui serait le principal acteur de ce complot : « un individu identifié sous le pseudonyme de J.J. » (on admire la précision !). Enfin, cela varie. Selon d’autres sources, c’est un certain « Marcos Pacifico » (encore un pseudonyme, jamais apparu auparavant) qui aurait coordonné une livraison d’armes aux groupes de Primera Linea à Cali, et leur aurait en outre remis la coquette somme de 400 millions de pesos (environ 90.000 €), dès le 28 avril, pour « alimenter le vandalisme. » Un autre jour, c’est un supposé « Fabian », cadre de l’ELN, qui aurait été arrêté, la police ayant opportunément trouvé en sa possession «des instructions du commandement central de l'ELN pour influencer les actes de vandalisme dans certaines villes colombiennes.» Pourtant, comme l’écrit le journaliste indépendant Adriaan Alsema, rédacteur en chef de l’excellent site Colombia Reports, « ni le président Duque, ni son ministre de la Défense, ni le chef de la police, n’ont jamais apporté la moindre preuve tangible qui pourrait étayer leurs théories du complot. » Mais c’est ainsi, sous couvert d’affirmations fallacieuses qui lui permettent de criminaliser le mouvement social, qu’Ivan Duque justifie les violences policières qui ont déjà fait plus de 80 morts et de nombreuses victimes. Le « vandalisme terroriste » menacerait la démocratie ? Quelle démocratie ? En refusant toute forme de négociation, en n’ayant que mépris pour les plus élémentaires demandes de justice sociale, le président colombien est le premier à violer les règles d’un État de droit, le premier à bafouer la démocratie. Pour protéger quels intérêts ? En Colombie, la signature de l’accord de paix avec les FARC, en 2016, avait fait naître d’énormes espoirs…, sauf chez les multinationales qui pillent le pays depuis des décennies, avec le concours d’une classe politique corrompue, et qui craignaient de perdre certaines de leurs « prérogatives ». Le colonel Publio Hernán Mejía, ex-commandant du bataillon La Popa, aujourd’hui accusé d’avoir assassiné 127 civils faussement qualifiés de « terroristes » entre 2002 et 2005. Sur instruction de l’ex-président Alvaro Uribe, qui n’a jamais digéré la signature de l’accord de paix en 2016 (sous la présidence de son ex-ministre de la Défense, Juan Manuel Santos), le gouvernement d’Ivan Duque n’a cessé d’entraver son contenu : il est vrai qu’alors candidat à l’élection présidentielle, il avait déclaré vouloir purement et simplement « déchirer » cet accord soutenu par l’ONU et qui a permis le désarmement de près de 7.000 guérilleros des FARC. Duque a notamment voulu modifier certains des articles qui régulent la Juridiction Spéciale pour la Paix (JEP, Jurisdicción Especial para la Paz). On comprend aisément pourquoi. Les premiers dossiers instruits par cette juridiction mettent à mal la fable entretenue par Alvaro Uribe d’une guerre menée par l’État contre les « terroristes » des guérillas. Le 6 juillet dernier, 11 soldats, dont un général, ont été inculpés pour le meurtre et la disparition d'au moins 120 civils à Catatumbo. La dernière instruction en date s’est conclue, jeudi 15 juillet, par l’inculpation de 15 autres militaires du bataillon La Popa, pour crimes contre l'humanité et crimes de guerre. Ces militaires sont déclarés coupables d’avoir exécuté 127 personnes, entre le 9 janvier 2002 et le 9 juillet 2005, dans les départements de Cesar et de La Guajira, dans le nord du pays. Les personnes assassinées n’étaient en rien des guérilleros, mais des civils innocents, pour la plupart membres des communautés indigènes Wiwa et Kankuamo, victimes d’exécutions extrajudiciaires, qualifiées de « falsos positivos ». Entre 2002 et 2008, sous le gouvernement Uribe, il y eut ainsi, selon un avis de la Juridiction spéciale pour la Paix, 6.402 victimes de la même politique meurtrière. La connaissance de ces faits n’est pas nouvelle : en janvier 2009, un document déclassifié de la CIA, publié par la National Security Archive (association à but non lucratif américaine fondée en 1985, qui publie sur Internet des documents déclassifiés de la CIA obtenus en vertu du Freedom of Information Act), a révélé que les liens entre l'armée et les groupes paramilitaires étaient connus du gouvernement américain dès 1994 et que le sujet des « falsos positivos » était une pratique courante au sein de l'armée colombienne. Comme l’écrit l’excellent site de la revue Cerosetenta, affiliée à l’Université des Andes, et animée par une équipe de jeunes journalistes, il devient de plus en plus difficile, au fur et à mesure des investigations, de soutenir que ces crimes furent le fait de quelques « brebis galeuses » au sein de l’armée, mais bien qu’ils « répondaient à une politique nationale dont les responsables se trouvaient aux plus hauts niveaux militaires et civils. » Ce que vient de confirmer dans une déclaration à la presse Eduardo Cifuentes, président de la Juridiction spéciale pour la paix : « dans ces unités militaires étaient enkystés des organes de pouvoir ; les politiques qui y ont été exécutées étaient délibérément autorisées par la force publique. » Autorisées, voire dictées ? Yeisi Campos, présidente d’un conseil communautaire dans la région du Cauca, assassinée mi-juillet. Ivan Duque, ultime représentant de l’uribisme, est l’héritier direct de ce système criminel. On ne s’étonnera donc pas que, sous sa présidence, depuis 2018, avec la remise en cause de l’accord de paix en toile de fond, les assassinats de civils, leaders sociaux ou environnementaux, militant.e.s de la cause indigène, ont repris de plus belle. Un rapport de l’ONG Somos Defensores, publié en 2020, donne idée de l’ampleur de la violence contre les activistes et les défenseurs des droits de l’homme. En 2010 avaient été enregistrés 174 cas d'agressions contre des leaders sociaux, dont 32 meurtres. Dix ans plus tard, sous la présidence de Duque, ont été recensés pour la seule année 2020, 844 cas de violence, dont 124 meurtres. Et l’année en cours semble bien partie pour dépasser ce sinistre record. Dernier assassinat en date : celui de Yeisi Campos, 37 ans, présidente du Conseil communautaire de La Fortaleza, dans la région du Cauca, dont le corps a été retrouvé criblé de balles le 14 juillet, quelques jours après qu’ait été signalée sa disparition. Elle est la 93ème victime à venir gonfler la liste des « leaders sociaux » assassinés depuis le début de l’année. Là, on pourrait véritablement parler de “complot”, mais celui-ci ne trouble guère Ivan Duque. Pire : à une organisation de défense des droits de l’homme qui reprochait à l’État colombien de ne pas faire grand-chose pour protéger les leaders sociaux menacés, Duque avait répondu avec un épouvantable cynisme que c’était impossible : « ils sont trop nombreux » avait-il commenté ! Une violence systématique « Cette violence est de nature systématique à l'égard des leaders visés », écrivent l’avocat Rodrigo Uprimny-Yepes, membre de la Commission Internationale des juristes et du Comité des Nations-unies sur les droits économiques, sociaux et culturels, et Laetitia Braconnier-Moreno, avocate, co-présidente de la commission «justice transitionnelle» de l’Association des juristes franco-colombiens, dans un article fort documenté mis en ligne en mars 2021 : « Il existe ainsi des similitudes entre leurs revendications : nombre d’entre eux cherchent l'application territoriale de l'Accord de paix, et en particulier la substitution des cultures illicites par d’autres opportunités pour les paysans dans le cadre du Programme national intégral de substitution des cultures illicites (PNIS) et la formulation des Plans de développement avec approche territoriale (PDET) ; d’autres sont impliqués dans les procédures de restitution des terres spoliées au cours du conflit ; d’autres, enfin, dénoncent la présence d’acteurs armés et le recrutement d’enfants et d’adolescents dans les périphéries des villes et les zones rurales – principales zones affectées, avec une forte concentration dans les départements du Cauca et d'Antioquia. La plupart de ces leaders entretiennent un lien étroit avec leur territoire, en particulier ceux qui agissent pour la garantie des droits territoriaux des peuples autochtones et afro-colombiens, et pour la préservation des ressources naturelles. » Si l’article de Rodrigo Uprimny-Yepes et Laetitia Braconnier-Moreno porte sur la violence dirigée contre les leaders sociaux, leur analyse s’applique aussi, précisent-ils, « à la terrible violence exercée contre les ex-guérilleros des ex-FARC qui se sont démobilisés. Cette violence est d´une ampleur tout aussi inacceptable : plus de 240 d’entre eux ont été assassinés entre la signature de l´Accord de paix (novembre 2016) et la fin de l’année 2020. » Maritza Isabel Quiroz Leiva, 60 ans, assassinée dans la Sierra Nevada de Santa Marta, le 6 janvier 2019. Les « leaders sociaux » sont parfois de simples campesinos. La photojournaliste Emilienne Malfatto, ancienne collaboratrice de l’AFP, Prix Goncourt du premier roman en 2021 pour Que sur toi se lamente le Tigre, a publié tout récemment une passionnante enquête (Les Serpents viendront pour toi, éditions des Arènes, juin 2021) sur l’assassinat de Maritza Isabel Quiroz Leiva, au début de l’année 2019 dans la Sierra Nevada de Santa Marta. « Maritza était membre de la table ronde des victimes de violence à Santa Marta et dirigeait le groupe représentant les femmes de descendance africaine qui avaient été déplacées de force. Elle avait reçu des menaces en 2018 et la Cour constitutionnelle avait demandé qu’elle soit protégée. Sans effet, comme c’est presque toujours le cas », écrit Élisabeth Schneiter sur le site de Reporterre. « Pour comprendre la mécanique violente qui a englouti Maritza, Emilienne Malfatto est partie à la recherche des témoins de sa vie. Elle décrit l’indifférence de la police, l’indolence de l’administration, la violence des paramilitaires et des narcotrafiquants et la force de ceux qui, comme Maritza, luttent car ils continuent de croire en la possibilité d’une justice. (…) Peu à peu elle reconstitue l’histoire : comment Maritza et Álvaro, son mari, ont été chassés une première fois de leur ferme par des groupes armés et sont partis, avec leurs enfants, très haut dans la Sierra, dans une nouvelle ferme isolée où ils sont repartis à zéro, sur un territoire que se disputent les Farc et les paramilitaires. C’est là qu’Álvaro sera assassiné en juin 2004, sans que l’on sache pourquoi. Maritza devra repartir seule avec ses enfants, sans rien, comme les nombreux « déplacés internes » du pays. Elle raconte comment ils ont vécu de charité, et comment Maritza a réussi à obtenir l’attribution d’une nouvelle ferme dans le cadre de l’accord de paix de 2016 entre le gouvernement et les anciennes Farc. La ferme où elle a été abattue, quinze ans après Álvaro, par des tueurs à gages. » Opération anti-drogue à Tumaco, en Colombie, le 30 décembre 2020. La plupart du temps, ces assassinats de leaders sociaux (dont les auteurs ne sont quasiment jamais retrouvés) sont attribués par le gouvernement colombien, sans la moindre preuve, à des guérilleros liés au narcotrafic, ou en tout cas au trafic de cocaïne. On ne va pas nier que le narcotrafic reste une plaie en Colombie, où progressent certains cartels mexicains. Le gouvernement met toutefois beaucoup moins d’empressement à pourchasser ces criminels-là que les supposés « vandales » du mouvement de protestation sociale. Il y a là une immense hypocrisie : la Colombie reçoit des aides considérables des États-Unis, de l’Union européenne et des puissances occidentales (France y compris, qui assure dans le cadre d’un accord de coopération une aide politique et militaire au régime d’Ivan Duque) au motif essentiel de la lutte contre la drogue. Outre que les liens entre le clan Uribe, qui tient les ficelles du pouvoir, et le narcotrafic sont avérés depuis longtemps, les chiffres actuels parlent d’eux-mêmes. Alors que le président Duque prétend éradiquer la culture de la coca, à coups de fumigations de glyphosate par voie aérienne (qui ont surtout le « mérite » de détruire les écosystèmes où vivent les communautés indigènes), sous son règne, en 2020, la culture de la coca a encore augmenté de 33.000 hectares pour atteindre 245.000 hectares. Le plan de substitution national de cultures de coca, contenu dans l’accord de paix de 2016, est quasiment à l’arrêt, « et les milliers de familles qui y ont souscrit dans tout le pays sont plongées dans l’incertitude », écrivait Pascale Mariani en septembre 2018 dans un excellent reportage pour France 24 dans la région du Catatumbo, frontalière du Venezuela : « Tous les cultivateurs de coca voudraient cultiver autre chose que cette plante maudite qui n’attire que les conflits et la violence. Ils dénoncent l’abandon de l’État : ces régions sont de vastes zones sans routes, sans électricité, sans écoles ni postes de santé, et livrées aux groupes armés. Souvent la présence de l’État n’est que militaire. Faute d’infrastructures, les autres cultures vivrières ne sont pas rentables. Le prix du transport pour aller vendre ces cultures au marché le plus proche, à des heures de route, est la plupart du temps supérieur au prix de vente. » L’industrie de la cocaïne reste donc florissante en Colombie, avec la bénédiction des autorités. Car la poudre blanche dissimule une autre industrie, bien plus juteuse, celle des minerais dont regorge le pays. Voyons : 245.000 hectares, ce n’est quasiment rien au regard des 6,6 millions d’hectares qui ont été volés en 30 ans à leurs propriétaires, paysans ou communautés indigènes. Ce scandale-là, source de déforestation massive, donc en partie responsable du réchauffement climatique sur lequel l’Europe vient pleurer des larmes de crocodile après les inondations dévastatrices en Allemagne et Belgique ; à part les communautés indigènes et certaines ONG, comme celle qui viennent d’assigner en justice, en France, le Groupe Casino, il n’y a pas grand monde pour en parler… Dans un combat à armes inégales, les communautés indigènes sont en « première ligne » contre l’écocide perpétré en Colombie. A armes inégales : le gouvernement colombien est puissamment soutenu par des pays comme la France au motif, là aussi fallacieux, de la lutte contre le réchauffement climatique et pour la préservation de la biodiversité. Une fake news de plus. Cette gentille fable pour bisounours peu regardants vient d’être étrillée par une étude publiée récemment dans la prestigieuse revue Science. Les 12 scientifiques qui cosignent cette étude affirment que « les décisions du gouvernement colombien et la non-application de l'accord de paix mettent en danger d'importants écosystèmes ». Ils pointent notamment le refus, par l’actuel gouvernement colombien, de ratifier l’Accord d'Escazù, un traité international signé par 24 pays d’Amérique latine et des Caraïbes, qui concerne les droits d'accès à l'information sur l'environnement, la participation du public à la prise de décision environnementale, la justice environnementale et un environnement sain et durable pour les générations actuelles et futures. « Un environnement sain et durable pour les générations actuelles et futures » ? C’en est visiblement trop demander à la clique corrompue et criminelle qui tient le pouvoir en Colombie grâce à l’indéfectible soutien des puissances occidentales. Le « conflit armé », qui a causé la mort de 266.000 personnes et a engendré près de 8 millions de victimes, n’a duré aussi longtemps (sept décennies !) que parce que ces mêmes puissances occidentales y avaient intérêt, pour piller en toute impunité un pays qui est le second sur la planète en termes de biodiversité. Mais en ce début de 21ème siècle, quelque chose a muté, dont témoignent l’actuel mouvement de protestation sociale et l’implication particulièrement vive de la jeunesse. Comme l’écrit l’association CCFD-Terre solidaire : « l’excuse du confit armé n’est plus tolérée par la jeunesse qui rejette ce climat de peur et de violence. Celle-ci veut des réformes de profondeur qui garantissent l’exercice de la mobilisation démocratique, le maintien de la paix et la protection des leaders sociaux et des défenseurs de l’environnement, toujours pris pour cibles dans les territoires ruraux. » Qui est-elle, cette ligne de front / Primera Linea qui, depuis le premier jour, s’affronte aux forces répressives du gouvernement colombien et, depuis les « points de résistance » qu’ils ont érigés, tiennent la dragée haute aux Robocop de la police anti-émeutes, avec des boucliers de fortune, en bois ou confectionnés à partir de vieux bidons ? Sans surprise, Ivan Duque les qualifie désormais de « groupes criminels ». Même la très uribiste chaîne de télévision Caracol TV fait écho aux revendications de ces jeunes résistants : « Nous voulons des changements dans l'éducation, la santé, les transports. » Un article particulièrement fouillé est mis en ligne sur le site de l’excellente revue mensuelle la Marea : « Loin de disparaître, l'agitation sociale s'est déplacée vers les lieux où elle a acquis le plus de force : les quartiers populaires. C'est là que vivent la plupart des jeunes qui ont résisté aux abus de la police. » L’article cite une jeune manifestante, Simona, qui a rejoint un groupe de la Premiera linea « parce qu'elle a vu en eux une étincelle d'espoir, de dignité, de croyance qu'un pays meilleur peut être construit ». « La protection de la vie et le respect des droits de l'homme sont les valeurs qu'ils défendent. C'est la défense de ces slogans qui leur a valu le soutien de leurs communautés, qui les reconnaissent désormais comme des acteurs importants », ajoute l’article de Marea, qui cite encore la politologue Sofia Rico Tovar : « Leur principale demande [des jeunes de Primera Linea] est le travail, l'éducation, les opportunités, c'est tout ce qu'ils demandent et c'est pourquoi ils sont tués, criminalisés et persécutés. Mais ce que nous voyons, c'est que ce sont des jeunes qui ont beaucoup d'idéaux . (...) La grande majorité sont des gens qui n'ont pas trouvé d'espace pour se développer socialement. Certains ont pu suivre un enseignement universitaire, d'autres non, et la grande majorité n'a aucune possibilité d'emploi, ils sont totalement invisibles pour la société. (…) Avant d'être en première ligne, ils étaient invisibles. Maintenant, leurs communautés les soutiennent, les aiment, les aident. C'est très important, de ressentir cette reconnaissance quand on a été transparent pendant des années. » Et si c’était d’abord cela, le mouvement social qui secoue la Colombie depuis près de trois mois ? Une révolution des Invisibles, de toutes celles et tous ceux, communautés indigènes, jeunesse des quartiers populaires, ont été stigmatisé.e.s et discriminé.e.s depuis des années, mis au ban de la société sous des qualificatifs de terrorisme, de vandalisme, de délinquance et de criminalité, cette même logorrhée dont le président Ivan Duque continue de faire propagande. Le Paro nacional a réuni dans un même geste de refus (trop, c’est trop) ces Invisibles qui s’ignoraient, et parfois se détestaient. Même les mouvements féministes et LGBT se retrouvent inclus, parfois même aux premières loges, d’un mouvement qui a pris conscience du patriarcat post-colonial qui tenait tout un pays sous un joug. « Somos mas » : nous sommes bien plus, a été l’un des premiers slogans de ralliement du mouvement de contestation. On ignore de combien de cartouches dispose encore, dans ses casernements, la police de ce gouvernement criminel et corrompu. En face, il y a la poésie combative d’un peuple qui se réveille en tant que peuple, dans sa multitude et sa diversité. Et, comme l’écrivait Gabriel Celaya, « la poésie est une arme chargée de futur ». Jean-Marc Adolphe, 20 juillet 2021.

COLOMBIA. Karen Garay, de 26 años, última víctima de la guerra de las tierras.

COLOMBIA. Karen Garay, de 26 años, última víctima de la guerra de las tierras.

Familiares de civiles asesinados por miembros del ejército colombiano y presentados como guerrilleros buscan justicia en Bogotá en 2014. Foto Luis Acosta/AFP. Entre 1980 y 2010, más de 6 millones de hectáreas fueron robadas de tierras, mediante el crimen o la amenaza, a los campesinos y/o comunidades indígenas colombianas. Un expolio en el que el Grupo Casino / Éxito (y otras empresas francesas) son necesariamente cómplices. El proceso de restitución de tierras, incluido en los acuerdos de paz de 2016, solo afecta por el momento al 0,55% de las tierras confiscadas. Esto sigue siendo demasiado para el régimen narcocriminal de Uribe y Duque, apoyado por la Francia de Macron. Karen Garay tenía la cara de un ángel, y una pasión: la defensa del medio ambiente. Ya fue suficiente para algunos, fue asesinada el 25 de mayo. Con la complicidad del gobierno francés y del Grupo Casino / Exito (entre otros) Continúa la investigación sobre las implicaciones ilegales, ecocidas y criminales del Grupo Casino / Exito (Leer AQUÍ), y de otras empresas francesas. Mientras tanto... Karen Zulay Garay Soto, de 25 años, y Jhon Steven Cogua Luna, de 22, son las últimas víctimas de la "guerra sucia" en Colombia. ¿Eran estos jóvenes guerrilleros peligrosos, o "vándalos" de la Primera Línea? No. Estos dos jóvenes, a los que se les quitó la vida, eran dedicados funcionarios de la Unitad de Restitución de Tierras, un organismo gubernamental creado en el marco de los acuerdos de paz, que trabaja por la restitución de las tierras que fueron arrebatadas a los campesinos y a las comunidades indígenas durante las décadas de "conflicto armado" (que, desde los años sesenta, ha dejado más de 200.000 muertos y casi 6 millones de desplazados), en su mayoría en beneficio de las multinacionales (como Casino / Exito). Los grupos paramilitares, pagados y armados por estas multinacionales, se encargaron del trabajo sucio. Los campesinos recalcitrantes, o los líderes sociales y ecologistas que se opusieron con demasiada fuerza, fueron rápidamente liquidados, y entonces fueron etiquetados como "guerrilleros-terroristas". Los soldados responsables de estas ejecuciones sumarias fueron entrenados en los mismos batallones de "élite" de los que procedían los mercenarios colombianos que supuestamente participaron en el asesinato del presidente haitiano. En Colombia, estos delitos encubiertos se denominan "falsos positivos". Para la justicia, estos asesinatos (cometidos bajo la era de Álvaro Uribe entre 2002 y 2008, cuando José Manuel Santos, posteriormente elegido Presidente de la República y luego designado Premio Nobel de la Paz, era entonces Ministro de Defensa) han causado un mínimo de 6.400 muertos. En 2018, un ex coronel de la policía informó de 10.000 ejecuciones de civiles. A pesar de un informe condenatorio de la ONU en 2010, los autores de estos crímenes siguen gozando de una impunidad casi total. Como informa Lluís Muñoz Pandiella en un excelente artículo para France24, hace unos días, el 6 de julio, la Justicia Especial para la Paz (JEP) hizo pública la orden en la que se acusa a 10 militares y un civil de al menos 120 ejecuciones extrajudiciales en la subregión del Catatumbo, fronteriza con Venezuela. Este es sólo el segundo auto de procesamiento dictado por este tribunal, después del dictado contra los antiguos comandantes de la guerrilla de las FARC. El general Mario Montaya, sospechoso de estar implicado en más de 2.000 asesinatos de civiles (los "falsos positivos"), fue condecorado por Álvaro Uribe, que lo nombró embajador de Colombia en la República Dominicana. Al menos uno de los exmilitares implicados en el asesinato del presidente colombiano acaba de ser identificado como Francisco Eladio Uribe Ochoa, implicado en al menos un caso de ejecución extrajudicial. El 9 de octubre de 2018, un juez de Medellín había anulado la orden de detención en su contra. Pero a Francisco Eladio Uribe Ochoa se le prohibió teóricamente salir del territorio colombiano. Sin embargo, pudo llegar a Haití sin obstáculos, pasando por la República Dominicana, la misma República Dominicana en la que el general Mario Montoya, antiguo comandante del ejército bajo el mandato de Uribe, fue nombrado embajador de Colombia por Álvaro Uribe, por "buenos y leales servicios". Fue citado más de 40 veces en los testimonios y acusaciones recogidos por el Tribunal de Paz. Según Las Dos Orillas, es el más importante de los cinco generales de alto rango implicados en el escándalo de los "falsos positivos". También fue acusado de haber recibido 1.500 millones de pesos del grupo paramilitar Bloque Centauros, que entonces operaba en las regiones del Meta y Casanare... Karen Zulay Garay Soto, Jhon Steven Cogua Luna, Yadmil y Sandra Milena Cortés, ejecutados tras desaparecer el 25 de mayo durante una misión de la Unión para la Restitución de Tierras. Karen Zulay Garay Soto, de 26 años, era licenciada en cartografía por la Universidad de Cundinamarca. Apasionada de la protección del medio ambiente, trabajaba en la región del Meta desde febrero de 2020 como funcionaria de la Unitad de Restitución de Tierras. "En gran medida, su trabajo devolvió la sonrisa a muchos campesinos", escribe Prensa libre, un periódico de la región de Casanare. Cuando "desapareció" el 25 de mayo, iba acompañada de un joven conductor, Jhon Steven Cogua Luna. Juntos iban a visitar a las hermanas Yadmil y Sandra Milena Cortés, campesinas que buscaban la devolución de una propiedad que les habían robado tras el asesinato de su padre hace 20 años. Los cuatro cuerpos fueron encontrados en una fosa común cerca del pueblo de San Isidro, en el municipio de Mesetas, al sur del Meta. (Leer en el sitio web de Bluradio) La Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, aprobada en 2011 y que expiraba el pasado mes de junio, se ha prorrogado 10 años. Según las cifras establecidas en 2010 por la Comisión de Seguimiento a las Políticas Públicas de "Desplazamiento Forzado", encabezada por el economista Luis Jorge Garay, entre 1980 y 2010 se robaron 6,65 millones de hectáreas a los campesinos colombianos, asesinados u obligados a huir bajo la amenaza de los grupos armados, ¡que han acaparado así el 12% de las tierras agrícolas en Colombia! (Leer AQUÍ). Es gracias a este expolio a gran escala que unas multinacionales, como el Grupo Casino / Exito, han podido obtener jugosos beneficios. En el seno del Grupo Casino, el comité de gobernanza "examina en particular, en relación con la estrategia del Grupo, los compromisos y las políticas del Grupo en materia de ética y responsabilidad social, medioambiental y empresarial, la aplicación de estas políticas y sus resultados". Nos reímos, cuando se trata de la ética. ¿Quizás el "comité de gobernanza" del Casino no sabe nada de las tierras robadas en Colombia? Veamos: el comité de gobierno del Grupo Casino está presidido por Thierry Billot, diplomado de la Escuela Superior de Comercio de París, director general adjunto de la firma francesa Pernod Ricard, firma que también está presente en Colombia, donde acaba de tomar el control de La Hechicera, marca de ron colombiano ultrapremium (¿En qué condiciones, por qué, cómo? Las revelaciones vendrán en unos días). A finales de 2004, un tribunal de Nueva York recibió una denuncia del Estado colombiano: se sospechaba que Pernod-Ricard había introducido sus licores en Colombia con dinero procedente del tráfico de cocaína (leer AQUÍ y AQUÍ). En este oscuro caso, sin embargo, el tribunal de Nueva York desestimó el caso en noviembre de 2012. La comarca de Cundimarca presentó una denuncia similar, por los mismos motivos, en noviembre de 2017. Para continuar... "Alimentar un mundo de diversidad", dice el anuncio del Casino. ¡Qué risa (bis)! Hubiera sido mejor decir: "hacer morir un mundo de diversidad", pero claro, no es tan buen argumento de venta... En Colombia, en agosto de 2020, casi diez años después de la Ley de Restitución de Tierras, de los 6,65 millones de hectáreas afectadas, sólo... 362.755 hectáreas habían sido devueltas a 10.430 personas o grupos de personas que lo habían solicitado. En otras palabras, ¡la justicia colombiana se mueve lentamente en este ámbito! Hasta la fecha, según varias ONG (Fundación Forjando Futuros, la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ), el Instituto Popular de Capacitación), se están tramitando al menos 25.000 solicitudes de restitución de campesinos y comunidades indígenas. Pero lo poco que se ha devuelto ya es demasiado para el clan Uribe. El expresidente de la República ha hecho todo lo posible para impedir esta ley, y más allá de eso, obstaculizar la implementación de los acuerdos de paz firmados en 2016. Y la senadora ultraderechista María Fernanda Cabal, uribista al 800% y esposa del poderoso líder de la Federación Nacional de Ganaderos (que tenía como ayudante a uno de los ideólogos del paramilitarismo, condenado a 26 años de cárcel por ordenar la ejecución del periodista y abogado "perturbador" Jaime Garzon), intentó aprobar en el Senado un proyecto de ley para acabar con la restitución de tierras... Afortunadamente, el intento fracasó, pero cuando no tienes la ley de tu lado, y tienes los medios, sigues teniendo sicarios. No estoy diciendo aquí que la señora Cabal haya ordenado personalmente el asesinato de Karen Zulay Garay Soto, pero el sistema que defiende con uñas y dientes (perfectamente manicurado, hablo de las uñas, no de las dientes), sí. Karen Zulay Garay Soto y sus acompañantes fueron asesinados en la región del Meta, cuya representante del Centro Democratico en el Congreso, Jennifer Arias, hija a su vez de un destacado ganadero (condenado por asesinato hace unos años), es ahora más que sospechosa de tener estrechos vínculos con el narcotráfico y los grupos paramilitares. A pesar de ello, se espera que sea nombrada presidenta del Congreso el 20 de julio. El régimen narcocriminal de Álvaro Uribe e Iván Duque, apoyado política y militarmente por la Francia de Emmanuel Macron en nombre de la lucha contra el narcotráfico (¡es bastante cómico!) tiene una estrategia probada desde hace años. En cuanto hay una sospecha, es para culpar a los guerrilleros revolucionarios. Al mismo tiempo que se revelaba el hallazgo de los cuerpos de Karen Zulay Garay Soto, Jhon Steven Cogua Luna y las hermanas Cortés, el presidente Duque enviaba dos twees en los que se congratulaba de la detención de dos guerrilleros disidentes de las FARC, responsables del asesinato de un líder ambiental, Javier Francisco Parra Cubillos, el pasado mes de diciembre. La misión de Javier Francisco Parra Cubillos era proteger los ecosistemas de la Sierra de la Macarena, un lugar muy turístico en el centro del país. Obviamente, esto fue suficiente para perturbar la industria minera. Por ello, su asesinato se atribuye hoy a los guerrilleros de una rama disidente de las FARC, el "GAOr 7 Jorge Briceño". Según varios contactos colombianos especializados en la historia de las FARC, consultados por la Unidad de Investigación de les humanites, este "GAOr 7 Jorge Briceño" no existe. O, más exactamente, es un "nombre falso" (Jorge Briceño era un combatiente de las FARC abatido el 23 de septiembre de 2010 por el ejército colombiano que había conseguido que llevara botas equipadas con GPS, ¡verdad!). Las verdaderas identidades de los dos "sospechosos" detenidos no han sido reveladas por el momento. El presidente Duque sólo ha mencionado sus seudónimos: "Milton" y "Negro Mina". En Colombia, "Negro Mina" es el nombre de un personaje de ficción. Qué risa. Pero Karen Zulay Garay Soto y sus tres acompañantes fueron asesinados, eso es seguro. Jean-Marc Adolphe, 13 de julio, 2021.

COLOMBIE. Karen Garay, 26 ans, dernière victime de la guerre des terres.

COLOMBIE. Karen Garay, 26 ans, dernière victime de la guerre des terres.

Des proches de civils tués par des membres de l'armée colombienne et présentés comme des guérilleros demandent justice à Bogota en 2014. Photo Luis Acosta/AFP. Entre 1980 et 2010, plus de 6 millions d’hectares ont été volés, par le crime ou la menace, à des paysans colombiens et/ou aux communautés indigènes. Une spoliation dont sont forcément complices le Groupe Casino, et d’autres entreprises françaises. Le processus de restitution de terres, inscrit dans les accords de paix de 2016, ne concerne pour l’heure que 0,55 % des terres confisquées. C’est encore trop pour le régime narco-criminel d’Uribe et Duque, soutenu par la France de Macron. Karen Garay avait un visage d’ange, et une passion : la défense de l’environnement. Trop c’est trop: elle a été assassinée le 25 mai dernier. Avec la complicité du gouvernement français et du Groupe Casino (entre autres). COLOMBIE. L’enquête sur les implications illégales, écocides et criminelles du Groupe Casino (Lire ICI), et d’autres entreprises françaises, se poursuit. En attendant… Karen Zulay Garay Soto, 26 ans, et Jhon Steven Cogua Luna, 22 ans, sont des dernières victimes de la « sale guerre » que connaît la Colombie. Ces jeunes gens étaient-ils de dangereux guerilleros, ou des « vandales » de la Primera Linea du mouvement de la protestation sociale ? Non. Ces deux jeunes gens, à qui la vie fut ôtée, étaient de dévoués fonctionnaires de la Unitad de Restitucion de Tierras, une instance gouvernementale mise en place dans le cadre des accords de paix, qui œuvre pour la restitution des terres dont été spoliés paysans et communautés indigènes pendant les décennies du « conflit armé » (qui, depuis les années 1960, a fait plus de 200 000 morts et près de 6 millions de déplacés), le plus souvent pour que puissent en jouir des multinationales (du genre de Casino). Les groupes paramilitaires, payés et armés par lesdites multinationales, étaient chargés de la sale besogne. Les paysans récalcitrants, ou les leaders sociaux et environnementaux qui s’opposaient un peu trop fort, étaient promptement liquidés, et ils étaient ensuite qualifiés de « guerilleros-terroristes ». Les soldats chargés de ces exécutions sommaires étaient formés dans les mêmes bataillons « d’élite » d’où sont issus les mercenaires colombiens qui auraient participé à l’assassinat du président haïtien. En Colombie, ces crimes maquillés sont qualifiés de « falsos positivos ». Pour la justice, ces assassinats (commis sous l’ère d’Alvaro Uribe de 2002 à 2008, quand José Manuel Santos, élu ensuite Président de la République puis désigné Prix Nobel de la Paix, était alors ministre de la Défense) ont fait un minimum de 6.400 morts. En 2018, un ancien colonel de police faisait état de 10 000 exécutions de civils. Malgré un rapport accablant de l’ONU en 2010, les auteurs de ces crimes continuent de jouir d’une quasi-totale impunité. Comme le rapporte Lluís Muñoz Pandiella dans un excellent article (en espagnol) pour France 24, voici quelques jours, le 6 juillet, le Tribunal spécial pour la paix (JEP, Justicia Especial para la Paz)a rendu publique l'ordonnance dans laquelle 10 militaires et un civil sont inculpés pour au moins 120 exécutions extrajudiciaires dans la sous-région de Catatumbo, frontalière du Venezuela. Il s'agit seulement de la deuxième inculpation prononcée par ce tribunal, après celle visant d’anciens commandants de la guérilla des FARC. Le général Mario Montaya, soupçonné d’être impliqué dans plus de 2.000 meurtres de civils (les « falsos positivos », décoré par Alvaro Uribe, qui le nomma ensuite ambassadeur de Colombie en République domincaine. Au moins l’un des ex-militaires impliqués dans l’assassinat du président colombien vient d’être identifié comme étant Francisco Eladio Uribe Ochoa, impliqué dans un moins un cas d’exécution extra-judiciaire. Le 9 octobre 2018, un juge de Medellin avait annulé l’ordre d’arrestation qui le visait. Mais Francisco Eladio Uribe Ochoa était théoriquement interdit de sortie du territoire colombien. Il a pourtant pu rejoindre Haïti sans encombre, en passant par la République dominicaine, cette même République dominicaine où fut nommé ambassadeur de Colombie par Alvaro Uribe, pour « bons et loyaux services », le général Mario Montoya, ancien commandant de l'armée de terre sous Uribe, cité plus de 40 fois dans les témoignages et accusations recueillis par le Tribunal pour la Paix. Selon Las Dos Orillas, il est le plus important des cinq généraux de haut-rang impliqués dans le scandale « falsos positivos ». Il a en outre été accusé d’avoir reçu 1,5 milliard de pesos du groupe paramilitaire Bloque Centauros, qui intervenait alors dans les régions du Meta et du Casanare… Karen Zulay Garay Soto, Jhon Steven Cogua Luna, Yadmil et Sandra Milena Cortés, exécutés après avoir été portés disparus le 25 mai dernier lors d’une mission de l’Union pour la restitution des terres. Karen Zulay Garay Soto, 26 ans, était diplômée en cartographie de l'Université de Cundinamarca. Passionnée par la protection de l’environnement, elle travaillait depuis février 2020 dans la région du Meta, en tant que fonctionnaire de l’Union pour la restitution des terres. « Dans une large mesure, son travail a ramené le sourire sur le visage de nombreux paysans », écrit Prensa libre, journal de la région du Casanare. Lors de sa “disparition”, le 25 mai, elle était accompagnée par un jeune chauffeur, Jhon Steven Cogua Luna. Ensemble, ils allaient rendre visite aux sœurs Yadmil et Sandra Milena Cortés, paysannes qui demandaient la restitution d’une propriété dont elles furent spoliées après que leur père fut assassiné, voici vingt ans. Les quatre corps viennent retrouvés dans une fosse commune près du village de San Isidro, dans la municipalité de Mesetas, au sud de Meta. (A lire en espagnol sur le site de Bluradio) La Loi de Victimes et Restitution de terres (Ley de Víctimas y Restitución de Tierras), votée en 2011 et qui devait prendre fin en juin dernier, a été prolongée de 10 ans. Selon les chiffres établis en 2010 par la Commission de suivi des politiques publiques sur les « déplacements forcés », dirigée par l'économiste Luis Jorge Garay, 6,65 millions d'hectares ont été volés entre 1980 et 2010 aux paysans colombiens, assassinés ou contraints de fuir sous la menace de groupes armés, qui ont ainsi accaparé 12% des terres agricoles en Colombie ! (Lire ICI en espagnol). C’est grâce à cette spoliation à grande échelle que des multinationales, comme le Groupe Casino, ont pu réaliser de juteux profits. Au sein du Groupe Casino, le comité gouvernance « examine en particulier, en lien avec la stratégie du Groupe, les engagements et les politiques du Groupe en matière d’éthique et de responsabilité sociale, environnementale et sociétale d’entreprise, la mise en œuvre de ces politiques et leurs résultats ». On rigole doucement, en matière d’éthique. Le « comité gouvernance » de Casino n’est peut-être pas au courant, en ce qui concerne les terres volées en Colombie ? Voyons voir : le comité gouvernance du Groupe Casino est présidé par Thierry Billot, diplômé de Ecole supérieure de commerce de Paris, directeur général adjoint marques de Pernod Ricard, firme également présente en Colombie, où elle vient de prendre le contrôle de La Hechicera (« L’Enchanteresse »), marque de rhum colombien ultra-premium (Dans quelles conditions, pourquoi, comment ? Révélations à venir d’ici quelques jours). Fin 2004, un tribunal de New York a été saisi d’une plainte de l’État colombien : Pernod-Ricard était soupçonné d’avoir fait rentrer ses alcools en Colombie avec l'argent du trafic de cocaïne (lire ICI et ICI). Dans cette sombre affaire, le tribunal new yorkais a toutefois prononcé un non-lieu en novembre 2012. La région du Cundimarca a déposé une même plainte, sure les mêmes motifs, en novembre 2017. A suivre… «Nourrir un monde de diversité», dit la réclame de Casino. Qu’est-ce qu’on rigole (bis) ! Mieux eut valu dire : «Faire mourir un monde de diversité», mais forcément, c’est moins vendeur… En Colombie, en août 2020, près de dix ans après la Loi de restitution des terres, sur les 6,65 millions d’hectares concernés, seuls… 362 755 hectares avaient fait l’objet d’une mesure de restitution à 10 430 personnes ou groupes de personnes qui en avaient fait la demande. Autant dire que sur ce terrain, la justice colombienne se hâte lentement ! A ce jour, selon plusieurs ONG (Fundación Forjando Futuros, la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ), Instituto Popular de Capacitación), restent en instance de traitement au moins 25 000 demandes de restitution présentées par des paysans et des communautés indigènes. Mais le peu qui a été restitué, c’est déjà trop pour le clan Uribe. L’ex-président de la République a tout fait pour empêcher cette loi, et au-delà, entraver la mise en application des accords de paix signés en 2016. Et la sénatrice d’extrême extrême-droite María Fernanda Cabal, uribiste à 800%, et épouse du puissant parton de la Fédération nationale des éleveurs de bétail (qui avait comme assistant l’un des idéologues du paramilitarisme, condamné à 26 ans de prison pour avoir commandité l’exécution d’un journaliste et avocat « dérangeant »), a tenté de faire passer au Sénat un projet de loi visant à mettre fin à la restitution des terres... La tentative a heureusement échoué, mais quand on n’a pas la loi pour soi, et qu’on a les moyens, restent les tueurs à gages (sicarios). Je ne dis pas ici que Madame Cabal a personnellement commandité le meurtre de Karen Zulay Garay Soto, mais le système qu’elle défend bec et ongles (parfaitement manucurés -je parle des ongles, pas du bec), oui. Karen Zulay Garay Soto et ses accompagnants ont été tués dans la région du Meta, dont la représentante uribiste au Parlement colombien, Jennifer Arias, elle-même fille d’un important éleveur de bétail (condamné voici quelques années voici quelques années pour meurtre), est aujourd’hui plus que soupçonnée de liens étroits avec le narcotrafic et des groupes paramilitaires. Malgré cela, elle devrait être désignée, le prochain 20 juillet, présidente de la Chambre des députés. Le régime narco-criminel d’Alvaro Uribe et Ivan Duque, soutenu politiquement et militairement par la France d’Emmanuel Macron au nom de la lutte contre le trafic de drogue, c’est assez comique !) a une stratégie éprouvée depuis des années. Dès qu’il y a soupçon, il s’agit de faire porter le chapeau aux guérillas révolutionnaires. Au moment même où était révélée la découverte des corps de Karen Zulay Garay Soto, Jhon Steven Cogua Luna et des sœurs Cortés, le président Duque se fendait de deux tweets pour se réjouir de l’arrestation de deux guérilleros dissidents des FARC, responsables de l’assassinat d’un leader environnementaliste, Javier Francisco Parra Cubillos, en décembre dernier. La mission de Javier Francisco Parra Cubillos était de protéger les écosystèmes de la Sierra de la Macarena, un site touristique au centre du pays. Forcément, de quoi déranger les industries minières. Son meurtre est donc aujourd’hui attribué à des guérilleros d’une branche dissidente des FARC, le « GAOr 7 Jorge Briceño ». D’après plusieurs contacts colombiens spécialistes de l’histoire des FARC, consultés par la cellule d’investigation des humanités, ce « « GAOr 7 Jorge Briceño » n’existe pas. Ou plus exactement, il s’agit d’un « nom d’emprunt » (Jorge Briceño était un combattant des FARC abattu le 23 septembre 2010 par l'armée colombienne qui avait réussi à lui faire enfiler des bottes équipées du GPS, véridique !) utilisé par un groupe paramilitaire qui se fait passer pour un groupe de guérilla. La véritable identité des deux « suspects » arrêtés n’a pas été divulguée à cette heure. Le président Duque a seulement fait part de leurs pseudonymes : « Milton » et « Negro Mina ». En Colombie, « Negro Mina » est le nom d’un personnage de fiction. Qu’est-ce qu’on se marre. Mais Karen Zulay Garay Soto et ses trois accompagnant.e.s ont bien été tué.e.s, ça, c’est sûr. Jean-Marc Adolphe, 13 juillet 2021.

Milieu vivant, milieu humain, territoire et bien commun.

Milieu vivant, milieu humain, territoire et bien commun.

Andy Goldsworthy, Hawthorn Tree Shake, 2008. UN MOIS AVEC AUGUSTIN BERQUE / 03. Tout le mois de juillet, les humanités font feuilleton de la pensée vive d’Augustin Berque. Géographe autant que philosophe et poète sur les bords, Augustin Berque est un penseur éclairant des temps désorientés que nous vivons. Mais cette pensée essentielle au présent se nourrit d’une érudition qui puise à l’étymologie (notamment japonaise) des mots qui nourrissent notre relation au monde. Ce feuilleton se poursuit avec un texte inédit d'Augustin Berque, destiné aux Rencontres d'été Abraham Mazel, qui se sont tenues du 2 au 4 juillet derniers à Saint-Jean-du-Gard. "On commence à dresser la carte de la lune ; mais que savons-nous de notre terre ? La révolution technique a fait de l'homme un migrant ou un touriste, qui perd le contact et la connaissance de l'environnement naturel." Du mont Horeb (dans la péninsule du Sinai) à Notre-Dame-des-Landes, Augustin Berque, notamment nourri de la pensée de Jakob von Uexhüll et Watsuji Tetsurô, nous invite à envisager le "devenir-territoire" où pourrait séjourner en harmonie "l'homme-habitant". Résumé – Entre l’être humain et son milieu existe une corrélation (la médiance) d’ordre à la fois écologique, technique et symbolique, dont le sujet moderne a prétendu s’abstraire, mais qui est la condition fondamentale de l’habitabilité de la Terre, car elle en fait l’écoumène, la demeure « habitée » (oikoumenê) par notre être. L’abstraction moderne, niant notre médiance (Descartes : « Je n’ai besoin d’aucun lieu pour être »), a non seulement dévasté la biosphère au plan écologique, mais non moins l’écoumène, décomposant les paysages urbains, délocalisant les choses et désertifiant les campagnes. Nous devons recouvrer le bien commun que sont nos liens avec la Terre/avec une terre (un territoire). Au delà du paradigme déterrestrant de la modernité s’impose aujourd’hui un paradigme transmoderne, à la fois ontologique, logique et géographique. C’est ce que propose la mésologie. Le rocher de Moïse, Wady-El-Leja, mont Horeb. Dessin David Roberts § 1. Le principe du mont Horeb : la déterrestration En cette Maison Mazel, honneur soit rendu pour commencer à la mémoire des Camisards. Ces gens-là, bien mieux que nous, connaissaient leur Bible, et savaient donc tous où se trouve le mont Horeb (dans la péninsule du Sinai), comme ce qui s’y est passé (la révélation du nom divin à Moïse). Toutefois, ils n’avaient sans doute pas en tête ce que j’appelle ici « le principe du mont Horeb », et bien entendu, ils pouvaient encore moins prévoir quel sens un tel principe allait prendre au XXIème siècle. Quant à nous, gens dudit XXIème siècle, il n’est pas sûr que nous ayons tous en tête, même dans les Cévennes, le passage concerné dans la Bible (Exode 3, 12-14). Je vais donc le recopier ci-dessous, en vous priant d’excuser que mon ascendance papiste ait fait que je n’aie sous la main que la Bible de Jérusalem (Cerf/Desclée de Brouwer, 1979, p. 77) : Moïse dit à Dieu : « Voici, je vais trouver les Israélites et je leur dis : ‘le Dieu de vos pères m’a envoyé vers vous’. Mais s’ils me disent : ‘Quel est son nom ?’, que leur dirai-je ? » Dieu dit à Moïse : « Je suis celui qui est. » Et il dit : « Voici ce que tu diras aux Israélites : ‘Je suis’ m’a envoyé vers vous. » Dieu se manifeste donc là comme un absolu : l’être qui est du fait même qu’il est. C’est la première fois au monde qu’un langage humain rend compte d’une telle absoluité. Les historiens, par divers recoupements, situent l’événement au XIIIe siècle av. J.-C., mais il estiment aussi que le texte lui-même ne daterait que des VIe-Ve siècles; c'est-à-dire qu’il serait contemporain des Présocratiques (comme d’ailleurs, grosso modo, des autres fondateurs des grands systèmes de pensée, dans cette période exceptionnellement fertile de l’histoire humaine que Karl Jaspers qualifia d’Achsenzeit, « temps axial »). Or historiquement, pour exprimer son être, l’Absolu n’a évidemment pas attendu la langue française. La Bible nous dit qu’il a employé l’hébreu, avec ce fameux ehyeh asher ehieh אֶהְיֶה אֲשֶׁר אֶהְיֶה qui a donné bien du fil à retordre aux traductions ultérieures en grec (egô eimi ho ôn ἐγώ εἰμι ὁ ὤν [je suis l’étant]), puis en latin (sum qui sum), puis en français (je suis celui qui suis / je suis celui qui est / je serai qui je serai / je suis qui je serai), a fortiori dans des langues plus étrangères encore. Que la même forme verbale ehyeh puisse être entendue au présent comme au futur pose en effet des problèmes vertigineux, aux plans aussi bien ontologique que théologique. Si le rendu traditionnel par « sum qui sum » ou par « je suis celui qui suis » absolutise incontestablement la substance de Dieu, en revanche, celui qu’adopte la TOB (Traduction œcuménique de la Bible, Société biblique française / Cerf, 2010), « Je suis qui je serai », anticipe la Trinité chrétienne en laissant entendre, d’une part, une historicité – ce qui du reste n’a rien que d’orthodoxe (c’est l’idée de Messie, de l’araméen meschîkhâ, « oint du Seigneur », que le grec rendra par Χριστός) –, mais d’autre part aussi une relationalité, ce qui ouvre une brèche dans l’absoluité divine : Dieu n’est plus seul et à part (ab-solus), il existe aussi en relation avec l’humanité. La TOB commente (p. 136) : « C’est par l’histoire du salut des hommes que Dieu manifestera peu à peu qui il est ». Un pas de plus, et cette relationalité (entre Dieu et son reflet inessentiel : l’homme) verserait en une relativité pour le coup hérétique, puisque c’est la voie qui mènera en 1841 au renversement feuerbachien : ce n’est pas Dieu qui a créé l’homme à son image, c’est l’homme qui a inventé Dieu à la sienne. Allons plus loin : c’est l’homme qui a dit Dieu à son image, i.e. celle d’un barbu, la femme – Marie – se chargeant quant elle de le mettre au monde par l’opération du Saint-Esprit. Dire et mettre au monde, c’est symboliquement la même chose : faire exister l’être, i.e. le faire ek-sister : sortir (ek-) de la gangue de son identité à soi pour se tenir (sistere) dehors en tant qu’un certain étant – par exemple un certain nom –, relativement à d’autres étants ; non plus confit dans la virtualité de son en-soi, mais actualisé en relation concrète avec ces autres étants – par exemple les gens d’une certaine société, ou les mots d’une certaine langue. Logiquement sinon mystiquement, c’est à ces liens justement que l’absolu ne se prête pas, et pour cela justement que notre langue l’a conçu comme seul (solus). D’où le mystère de la Trinité chrétienne : Dieu est l’être absolu qui subsume l’espace et le temps universels, mais aussi, par l’opération du Saint-Esprit, a existé en tant que Jésus, fils de Marie, qui vécut à un moment singulier de l’histoire et en un lieu singulier de la Terre (la Palestine)… … mais refermons cette brève incursion en théologie pour n’en retenir que l’idée contenue dans le présent du sum qui sum : celle d’une substance absolue, à la fois sujet et prédicat d’elle-même. Un être absolu étant départi (ab-) et seul (solus), il sépare son être des autres étants ; il se déconcrétise, autrement dit s’abstrait de son croître-ensemble (cum-crescere), de sa concrescence et de son immanence avec les autres choses du monde sensible. Telle fut la première étape de l’actualisation du Principe du mont Horeb, à savoir un processus de déterrestration. La seconde étape s’est produite en Europe au XVIIème siècle ap. J.-C., quand Descartes, dans le Discours de la méthode, écrivit ce qui suit : « Puis, examinant avec attention ce que j’étais, et voyant que je pouvais feindre que je n’avais aucun corps, et qu’il n’y avait aucun monde, ni aucun lieu où je fusse (…) je connus de là que j’étais une substance dont toute l’essence ou la nature n’est que de penser, et qui, pour être, n’a besoin d’aucun lieu, ni ne dépend d’aucune chose matérielle ». Comme l’a montré Panofsky, cette abstraction du sujet moderne hors du monde sensible, ici posée ontologiquement, l’art l’avait en fait exprimée déjà symboliquement deux siècles auparavant, avec l’invention de la perspective ; laquelle, dans sa construction géométrique, place l’œil de l’observateur en retrait du tableau, i.e. en dehors de la réalité représentée. C’étaient là les prémices de ce qui, au XVIIème siècle, allait devenir le dualisme cartésien. Du cogito cartésien au cyborg. À partir de cette prise de conscience du sujet moderne, le cogito, désormais seul détenteur d’une identité subjective – c’est-à-dire de la subjectité : le fait de ne pas être un simple objet –, il n’y avait plus qu’un pas jusqu’à Feuerbach (1804-1872) et, comme on l’a vu, jusqu’à l’idée que c’est l’homme qui a créé Dieu à sa propre image. Et cette image, c’est bien celle d’un être qui, à la différence de tous les autres, n’a besoin que de lui-même pour être ce qu’il est. Tout le reste (hormis ses propres semblables) n’est donc plus qu’une mécanique objectale, à ce titre essentiellement distincte du sujet lui-même. Cette seconde étape de la déterrestration fut celle de la modernité. Elle nous a conduits à ravager l’environnement terrestre, exploité comme un objet sans rapport avec notre être : une simple ressource matérielle. Or depuis quelques décennies, c’est une troisième étape que nous entamons : celle que nous sommes en train d’élaborer avec nos projets de transhumanisme, de géo-ingénierie, de terraformation de Mars, etc.. Désormais, il ne s’agit plus de théologie, ni même d’ontologie, mais bien de la possibilité technique de nous déterrestrer enfin concrètement, non plus seulement par abstraction. Cette étape-là, on peut la faire commencer en 1960, lorsque Manfred Clynes (1925-2020), alors travaillant pour la NASA, inventa le mot cyborg (abréviation de cybernetic organism) pour un article qui parut cette année-là dans la revue Astronautics : I thought it would be good to have a new concept, a concept of persons who can free themselves from the constraints of the environment to the extent that they wished. And I coined this word cyborg. (…) The main idea was to liberate man (…) to give him the bodily freedom to exist in other parts of the universe without the constraints that having evolved on earth made him subject to. (Je pensai qu’il serait bon d’avoir un concept nouveau, le concept de personnes qui puissent s’affranchir à leur guise des contraintes de l’environnement. Je forgeai donc ce terme de cyborg. /…/ L’idée centrale, c’était de libérer l’homme /…/, de lui donner la liberté corporelle d’exister dans d’autres parties de l’univers sans les contraintes que lui imposait le fait d’avoir évolué sur la Terre.) La boucle est donc bouclée : l’humain, 1. symboliquement, commence par abstraire un être absolu hors de la Terre (le monde sensible), puis 2. affirme qu’il s’agit là de son mode d’être propre, et enfin 3. se donne, techniquement, les moyens de se déterrestrer pour de bon. Adieu nos liens terrestres ! § 2. Contre-principe : la médiance, moment structurel de l’existence humaine Le dualisme dit cartésien a fondé ontologiquement le paradigme occidental moderne classique (ci-dessous abrégé en POMC). Il a établi une dichotomie entre sujet et objet, res cogitans et res extensa. Or c’est là sectionner à la racine la condition du devoir moral envers notre milieu, puisque celui-ci est réduit à la mécanique de l’extensio (l’étendue purement matérielle que toise le cogito). Devoir moral il ne peut en effet y avoir que dans la mesure où notre milieu implique notre être même, et participe donc de sa subjectité (son être-sujet, non pas objet). Autrement dit, dans la mesure où « milieu » signifie pour nous autre chose qu’« environnement » ; et, corrélativement, dans la mesure où les êtres qui composent un milieu, à la différence des objets d’un simple écosystème, sont eux aussi, mais à leur manière propre, doués de subjectité. Jakob von Uexküll (1864-1944) Le premier à avoir introduit clairement cette distinction, preuves expérimentales à l’appui, est le grand naturaliste germano-balte Jakob von Uexküll (1864-1944). Vers la fin de sa vie, en 1934, il résuma ses vues dans un petit livre d’accès facile, subtilement illustré par son collègue Georg Kriszat, et préfacé par Adolf Portmann : Streifzüge durch die Umwelten von Tieren und Menschen. Bedeutungslehre (Incursions en milieux animaux et humains. Théorie de la signification). Il en existe deux traductions en français : par Philippe Muller, Mondes animaux et monde humain, suivi de La théorie de la signification (Paris, Denoël, 1965) ; et, par Charles Martin-Freville, Milieu animal et milieu humain (Paris, Rivages, 2010). Cette seconde traduction, améliorée à divers égards, ne comporte malheureusement pas la Théorie de la signification, qui est essentielle au propos d’Uexküll. Uexküll établit là une distinction fondatrice entre Umwelt (monde ambiant, milieu) et Umgebung (le donné environnemental brut). Le milieu se construit dans une relation particulière de « contre-assemblage » (Gegengefüge) entre un sujet (l’animal) et l’environnement. Le milieu est donc singulier, spécifique, propre à un certain sujet (individuel : le spécimen, ou collectif : l’espèce), tandis que l’environnement brut est universel. Corrélativement, « un animal ne peut entrer en relation avec un objet comme tel », parce que ce n’est pas avec les objets abstraits de l’Umgebung qu’il est en relation, mais avec les choses concrètes de sa propre Umwelt. Les expériences d’Uexküll portaient sur des animaux – en particulier celles, célèbres, sur la tique –, mais il va de soi aujourd’hui que l’on peut étendre son propos à l’ensemble du monde vivant. Watsuji Tetsurô (1889-1960) Considérer le vivant comme un sujet, non comme un simple objet, et distinguer par suite le milieu de l’environnement : ce double principe de la mésologie uexküllienne (Umweltlehre) a été répété à propos des milieux humains par le philosophe japonais Watsuji Tetsurô (1889-1960). Celui-ci, au retour d’un séjour d’étude en Allemagne qu’il fit en 1927-1928, et où il se peut qu’il ait entendu parler des travaux d’Uexküll – ce n’est peut-être aussi qu’une coïncidence, dans un contexte où la phénoménologie prenait droit de cité –, publie une série de cinq articles qu’il reprend en 1935 dans un essai : Fûdo, ningengakuteki kôsatsu (Milieux, étude de l’entrelien humain). Celui-ci pose dès les premières lignes que le milieu humain (fûdo 風土) n’est pas l’environnement naturel (shizen kankyô 自然環境) ; car, supposant la subjectité (shutaisei 主体性) de l’être humain, ce ne peut pas être un simple objet. Pourquoi, s’agissant de milieu (fûdo), ce sous-titre surprenant : « étude de l’entrelien humain » (ningengakuteki kôsatsu 人間学的考察) ? À première lecture, cela pourrait se comprendre comme « étude humanologique » ; mais Watsuji donne un sens particulier au mot ningen 人間, que l’on traduit ordinairement par « être humain, Mensch ». Ce sens particulier, il l’a mis en lumière l’année précédente (1934) dans un autre essai, Ningen no gaku toshite no rinrigaku (L’éthique comme étude de l’entrelien humain). Il y souligne que, dans le mot ningen人間, si le premier élément (人, lu hito lorsqu’il est seul) signifie simplement « quelqu’un, l’humain, l’espèce Homo sapiens », le second (間), lorsqu’il est seul, se lit entre autres aida et signifie alors l’intervalle corrélationnel entre deux ou plusieurs termes, ici entre les gens (les divers hito) ; ce que l’on pourra rendre par « entrelieu/entrelien », autrement dit par « mi-lieu/mi-lien ». Dans l’ordre lexical du japonais, nin déterminant gen, le mot ningen au sens que lui donne Watsuji se traduira donc par « entrelien humain ». C’est dire que Watsuji comprend l’être humain comme l’intime association de deux « moitiés », dont l’une est le hito individuel et l’autre l’aida (ou plus concrètement l’aidagara 間柄) collectif, qui lie non seulement les humains entre eux, mais aussi, à travers ce collectif, avec les choses de leur milieu, qui ne sont donc pas de simples objets. M’inspirant du doublet anthropologique « corps animal/corps social » mis en lumière par Leroi-Gourhan une génération plus tard, je parle en mésologie du doublet « corps animal (individuel)/corps médial (collectif) », le corps médial étant le milieu éco-techno-symbolique nécessaire à tout être humain pour être humain, et pas seulement vivant (zôon ζῷον) ; notamment pour devenir ce « vivant possédant la parole » (zôon logon echôn ζῷον λόγον ἔχων), tel qu’Aristote a défini l’être humain. Pour désigner le couplage entre ces deux « moitiés » de l’être, Watsuji a créé le concept de fûdosei 風土性, que j’ai rendu par médiance (du latin medietas, « moitié »), et qu’il définit à la première ligne de Fûdo comme « le moment structurel de l’existence humaine » (ningen sonzai no kôzô keiki 人間存在の構造契機). Kôzô keiki (« moment structurel ») est la traduction de l’allemand Strukturmoment, concept fréquemment utilisé dans la philosophie germanophone, où Moment – au neutre, non pas au masculin où il signifie un court laps de temps – doit s’entendre comme une puissance de mouvoir. Ici, ce « moment » est donc un couplage dynamique entre le sujet et son milieu. Quelques lignes plus loin, Watsuji écrit que la médiance est le « sol concret » (gutaiteki jiban 具体的地盤) de l’existence humaine. Inutile de souligner que c’est là rejeter radicalement le dualisme du POMC. Toutefois si, chez Watsuji, la mésologie (fûdogaku 風土学 ou fûdoron 風土論), avec la médiance, apporte un concept essentiel à la recouvrance de notre condition terrestre après la déterrestration du cogito, elle ne dit pas ce qui établit ce « moment structurel de l’existence humaine ». Il lui manque, d’une part, un fondement dans les sciences de la nature, et d’autre part un fondement logique, ou plus exactement onto/logique – à la fois logique et ontologique –. C’est ce que nous allons éclairer maintenant. § 3. La trajection : cosmisation du corps, somatisation du monde Du point de vue des sciences de la nature, il s’impose de rapprocher le concept de médiance de ce qu’Uexküll a nommé Gegengefüge, le « contre-assemblage » de l’animal – nous pouvons dire aujourd’hui : du vivant en général – et de son milieu ; relation qu’il appelle aussi « cercle fonctionnel » (Funktionskreis). Sans entrer dans les détails, contentons-nous ici de reproduire le schéma par lequel Uexküll a résumé cette relation : Le cercle fonctionnel (Streifzüge…, 1956, p. 27). Terminologie : Merkwelt (monde de perception), Merkorgan (organe sensible), Innenwelt des Subjektes (monde intérieur du sujet), Wirkorgan (organe actif), Wirkwelt (monde d’action), Effektor (effecteur), Wirkmalträger (porteur de caractères agibles, agent), Gegengefüge (contre-assemblage, appareillage), Bedeutungsträger als Objekt (porteur de signification comme objet), Merkmalträger (porteur de caractères sensibles, signifiant), Rezeptor (récepteur). Attendu que, contrairement à ce que prétendit le cogito, et ne serait-ce que pour penser, nous avons besoin d’un corps, la médiance suppose le contre-assemblage de notre corps avec un milieu physiologiquement vivable. Toutefois, la médiance humaine ne se réduit pas à ce contre-assemblage, car elle n’est pas seulement d’ordre écologique ; elle est éco-techno-symbolique, et comprend donc en particulier le langage, lequel ne se réduit pas à de la biosémiotique (ce qui est coextensif au vivant). En effet, par leur double articulation (Martinet), les langues humaines transcendent l’espace-temps physique – et c’est là du reste ce qui a engendré l’infatuation du cogito –. Les systèmes biosémiotiques, en revanche, ne transcendent pas l’espace-temps physique. Même le chant des baleines ne porte sans doute pas à plus de 3000 km, et il ne peut pas non plus chanter la guerre de Troie (à supposer qu’il y ait eu, voici trois mille ans, quelque chose de comparable entre des baleines). Représentation distale il peut y avoir chez les animaux supérieurs, mais pas représentation indépendante de toute distance dans l’espace et dans le temps, comme c’est le cas dans toutes les langues humaines. Je pourrais par exemple, en français, dire ici un mot de la galaxie GN-z11, découverte en mars 2016, dont le décalage vers le rouge (redshift) est de 11,09, soit une distance de 13,4 milliards d’années lumière – et même de 32 milliards en distance comobile, compte tenu de l’expansion de l’univers –, autrement dit un âge de 400 millions d’années seulement après le Big Bang, et 40 millions d’années à peine après la formation des premières étoiles (le système solaire s’est formé près de 9 milliards d’années plus tard) ; propos qui serait immédiatement accessible à toute personne lisant le français. La lumière, soit dit en passant, met un centième de seconde à parcourir la distance qu’atteint le chant des baleines. Grâce au corps médial qui nous est commun, physiquement ici et maintenant, je peux trajectivement, éco-techno-symboliquement vous évoquer GN-z11 et le Big Bang, c’est-à-dire vous les faire ek-sister jusqu’ici et maintenant et les y rendre présents – les re-présenter en tant que quelque chose (des mots) ailleurs que là où ils sont ou étaient en leur temps ; et vous de même, puisque, comme moi, vous n’êtes pas un individu abstrait mais un être humain, éco-techno-symboliquement en prise avec notre milieu commun. Ainsi, en vertu de la double articulation du langage humain, la demeure de notre être – l’« habitée », ἡ οἰκουμένη, l’écoumène, i. e. l’ensemble éco-techno-symbolique des milieux humains – dépasse la biosphère – l’ensemble des milieux vivants –, comme auparavant la biosphère, système écologique, avait dépassé le système physico-chimique de la planète Sol III. En revanche, l’écoumène suppose la biosphère, qui suppose la planète, alors que l’inverse n’est pas vrai. Pas d’écoumène sans biosphère, ni de biosphère sans planète. Chaque étage, pour exister, a besoin de son sol concret, qui en définitive est la Terre – à la fois celle de Galilée, che si muove (qui tourne), et celle de Husserl, die bewegt sich nicht (qui ne se meut pas). Il y a donc un sens ontogénétique – l’évolution et l’histoire – qui va de la planète à la biosphère, et de la biosphère à l’écoumène, non l’inverse. Mais quel est donc ce sens ? Pour la mésologie, c’est le processus onto/logique de la trajection, dans lequel, d’une part, la technique cosmise notre corps (elle nous permet de percevoir et prendre en compte tout ce qui existe pour nous jusqu’aux confins de notre monde – par exemple GN-z11 –), et d’autre part somatise notre monde (elle fait que tout ce qui existe pour nous dans celui-ci – par exemple GN-z11 – est physiologiquement vivant dans nos connexions neuronales). C’est par cet effet de cosmosomatisation que, par exemple, peut s’expliquer l’hypothèse – la plus crédible à ce jour – que nous devons à Leroi-Gourhan sur l’origine de notre espèce, et que l’on peut réinterpréter en trois mots : par l’effet cosmisant de nos systèmes techniques, il y a eu anthropisation de l’environnement en écoumène ; par l’effet somatisant de nos systèmes symboliques, il y a eu humanisation de l’environnement en écoumène ; et par effet en retour (donc par cosmosomatisation), il y a eu hominisation du corps animal d’une certaine lignée de primates en corps d’Homo sapiens sapiens. La réserve de biosphère de l'île de Porto Santo (Portugal). Photo : Pedro Menezes / UNESCO. § 4. Territoire empreinte, territoire matrice Dire qu’il y a un sens qui va de la planète à la biosphère, et de la biosphère à l’écoumène, c’est dire deux choses. L’une, que l’existence humaine, qui est écouménale, ne peut s’abstraire de la biosphère, laquelle ne peut s’abstraire de la planète (autrement dit, l’écoumène suppose la biosphère, qui suppose la planète, mais pas l’inverse). L’autre, que l’écoumène (éco-techno-symbolique) est irréductible à la biosphère (seulement écologique), qui est irréductible à la planète (seulement physico-chimique). Or, dans la collusion du cogito et du POMC, la modernité a fait sur les deux plans exactement le contraire : elle a, d’une part, abstrait l’existence humaine de son milieu (autrement dit de la Terre, qui est à fois notre écoumène, notre biosphère et notre planète) ; et d’autre part, son réductionnisme scientiste a obstinément tendu à réduire l’humain au biologique (donc l’écoumène à la biosphère), le biologique au physico-chimique (donc la biosphère à la planète), et plus généralement le qualitatif au quantitatif ; c’est exemplairement le cas du capitalisme, qui fait ¥€$ de tout bois. Certes, si ce processus a été enclenché, c’est qu’il avait sur divers plans d’incontestables côtés positifs ; c’est que l’on a appelé le progrès. Il ne s’agit donc pas de rejeter le progrès, il s’agit d’en changer le cours actuel, dont il est devenu évident qu’il nous mène à notre perte ; car réduisant l’humain au biologique, il est contraire à l’humain, et réduisant le biologique au physico-chimique, il est contraire à la vie. En somme, son simplisme ana-chronique met l’évolution à l’envers ; car l’évolution, au contraire, est allée du simple au complexe : de la matière à la vie, et de la vie à l’humanité. À force de nous abstraire ainsi de notre condition terrestre, nous finirons tout bonnement par nous supprimer de la surface de la Terre. Ce qu’il nous faut donc concevoir et mettre en œuvre, c’est une forme de progrès qui au lieu de nous déterrestrer, se fonde sur notre médiance. Or concevoir la médiance, la chose n’est pas si exotique ou révolutionnaire qu’il semble. Le père fondateur de notre philosophie, Platon, la pressentait déjà. Il la pressentait, oui, mais pour les raisons que l’on va voir, il a renoncé à la penser. Il s’agit du rapport de la chôra χώρα et de la genesis γένεσις dans le Timée. La genesis, c’est l’être relatif, en devenir dans le monde sensible, et qui n’est qu’un reflet de l’être véritable, ontôs on ὄντως ὄν, lequel est hors du temps et de l’espace. La chôra, au sens premier, c’est le territoire de la cité, ou plus exactement les campagnes nourricières qui entourent l’astu ἄστυ, la ville enclose dans ses remparts ; mais Platon transpose métaphoriquement le terme dans un sens ontologique, lequel en fait l’ancêtre de la notion de milieu. Ce dont il a génialement l’intuition, c’est que la chôra est à la fois l’empreinte et la matrice de la genesis : il la compare ici à une empreinte dans la cire (ekmageion ἐκμαγεῖον, 50 c 1), là à une mère (mêtêr μήτηρ, 50 d 2) ou une nourrice (tithênê τιθήνη, 52 d 4). Mais comment la chôra peut-elle être ainsi à la fois une chose (une empreinte) et son contraire (une matrice) ? Le rationalisme platonicien se refuse à le concevoir, car cette ambivalence contrevient frontalement au principe d’identité, qui règne sur la pensée grecque au moins depuis Parménide. La chôra n’ayant donc pas d’identité, l’on ne peut pas s’en faire idée. Platon reconnaît qu’une telle chose est « difficilement croyable » (mogis piston , 52 b 2), qu’elle relève d’un « raisonnement bâtard » (logismô tini nothô, 52 b 2), et qu’« en la voyant, on rêve » (oneiropoloumen blepontes, 52 b 3) ; mais il insiste sur l’existence de la chôra : dans la mise en ordre (la cosmisation) des êtres par le démiurge, il y a bien, dès le départ et à la fois, l’être véritable, sa projection en existants, et le milieu où cette projection s’accomplit concrètement en devenir (genesis), c’est-à-dire la chôra. Soit dans le texte platonicien : on te kai chôran te kai genesin einai, tria trichê, kai prin ouranon genesthai (52 d 2), « il y a et l’être, et le milieu et l’existant, tous trois triplement, et qui sont nés avant le ciel » (c’est-à-dire avant la mise en ordre du kosmos κόσμος, qui dans le Timée est identifié à l’ouranos οὐρανός). Or ce rapport d’empreinte-matrice entre l’être et son milieu, c’est justement la médiance. Pour des raisons onto/logiques – à la fois ontologiques et logiques –, Platon n’a donc pas pensé la médiance, dont il a pourtant eu le pressentiment. Il a ainsi eu le pressentiment d’une mésologie, mais il a écarté la question ; et celle-ci va être forclose pour plus de deux millénaires par la logique aristotélicienne, qui repose sur le principe d’identité du sujet (A est A) et sur ses deux corrélats, le principe de contradiction (A n’est pas non-A) et le principe du tiers exclu (quelque chose ne peut pas être à la fois A et non-A, non plus que ni A ni non-A). Or le tiers exclu, ce bien nommé exluded middle de la langue anglaise, c’est justement le milieu ; c’est justement la chôra, dont Platon avait pressenti qu’elle relève d’un « troisième et autre genre », triton allo genos (48 e 3). Il faudra donc attendre Uexküll et Watsuji pour que la notion de milieu soit redécouverte par la pensée – par cette pensée-là, du moins, qui aura engendré puis gouverné la modernité ; car par delà son empire – ce dispositif, dirait Foucault –, l’humanité ne s’est pas privée de penser métaphoriquement la médiance, le couplage dynamique, le moment structurel de l’être et de son territoire. Certes, non pas dans les termes d’une véritable mésologie, mais en vivant concrètement la chose, et en l’exprimant par diverses allégories. L’anthropologie nous en donne de multiples exemples. C’est ce dont rend compte, entre autres, une belle étude de Barbara Glowczewski, Réveiller les esprits de la terre, dont je reprends ci-dessous quelques lignes : Ce livre part d’une multiplicité d’expériences et de savoirs : du chamanisme aux rites totémiques, des luttes pour des droits à la terre aux pratiques visant à devenir-territoire pour résister à l’accélération des politiques destructrices des milieux de vie. La ZAD de Notre-Dame-des-Landes ou le "devenir-bocage" pour l'anthropologue Barbara Glowczewski. Photo Franck Dubray/Ouest-France Ce « devenir-territoire », Glowczewski ne l’observe pas seulement chez les Aborigènes d’Australie, dont elle est spécialiste, mais dans un vaste panorama qui, par les Amériques, la Polynésie etc., la mène jusque dans la France contemporaine, où elle parle par exemple de « devenir-bocage » à propos des zadistes de Notre-Dame-des-Landes. Or ce « devenir-territoire », ce n’est autre que la réalité sensible de ce que la mésologie, onto/logiquement, saisit par le concept de trajection, dont résulte notre médiance. On en voit donc bien l’actualité. Insistons pour terminer sur le fait qu’il ne s’agit pas là seulement d’un refus du cours de la modernité, autrement dit d’un passéisme. Parler de devenir-territoire, de médiance et de trajection, ce n’est pas retourner en deçà de la modernité, c’est la dépasser ; et la dépasser, ce n’est pas en culbuter les principes onto/logiques, c’est les transcender, pour aller vraiment au-delà. Culbuter les principes onto/logiques de la modernité, la chose a été tentée au Japon dans l’entre-deux-guerres, par l’école philosophique dite de Kyôto (Kyôto gakuha 京都学派), dont le maître à penser fut Nishida Kitarô (1870-1945). À la logique aristotélicienne, qui a gouverné la pensée européenne et qui est une logique de l’identité du sujet (S, ce dont il s’agit, i.e. la substance), celui-ci substitua une « logique du prédicat (P, ce qui est dit à propos de S) » (jutsugo no ronri 述語の論理), appelée aussi « logique du lieu » (basho no ronri 場所の論理), dont on pourrait dire qu’elle prend exactement le contrepied de l’affirmation du cogito, « je n’ai besoin d’aucun lieu pour être ». Ici, au contraire, c’est en effet le lieu qui engendre l’être. Et de même que le cogito s’est déterrestré, de même, mais inversement, l’être envisagé de la sorte s’est « englouti » (botsunyû 没入) dans son lieu; ce qui, concrètement et historiquement, et à l’inverse de l’universalisme abstrait du POMC, a conduit Nishida, et toute l’école de Kyôto, à sombrer dans un ethnocentrisme absolu, en phase avec l’ultranationalisme et le militarisme ambiants. Pour nous aujourd’hui, il ne peut donc être question de culbuter ainsi les principes onto/logiques de la modernité. Ce que nous devons faire, c’est les dépasser vraiment, dans une sursomption (Aufhebung, dirait Hegel) à la fois de la logique du sujet (lgS) et de la logique du prédicat (lgP). C’est justement cela que représente la trajection, qui revient à combiner les deux dans la formule lgS/lgP. C’est dire en effet que la réalité sensible des milieux, en somme la réalité empirique, ce n’est ni seulement l’en-soi de l’objet pur (S, sachant que l’objet du physicien – ce que l’on observe –, c’est le sujet du logicien – ce dont il s’agit : S), ni seulement le fantasme d’un pur prédicat P dépourvu de S (une pure représentation), mais la saisie de S en tant que P par les sens et par l’action (cela concerne tout le vivant), par la pensée (cela concerne les animaux supérieurs) et par la parole (cela concerne les seuls humains, en vertu de la double articulation). Autrement dit, la réalité n’est ni purement objective (S), ni purement subjective (P), mais trajective (S/P, ce qui se lit : S en tant que P). Cette trajectivité de la réalité sensible n’est autre, dans son principe, que ce que la physique a montré en parlant comme d’Espagnat de « réel voilé », ou en posant, comme Heisenberg, que « l’emploi de la méthode transforme son objet » . On a bien là transcendé, non pas ignoré le dualisme moderne ; et cela d’autant plus que, concrètement, il ne s’agit pas d’une binarité S-P, mais d’une ternarité S-I-P, où intervient nécessairement l’interprète I de S en tant que P. Alors, qu’est-ce donc que cet « I » ? En physique quantique, c’est l’appareil de la mesure, laquelle va faire exister une même particule (S) soit en tant qu’onde (S/P), soit en tant que corpuscule (S/P’), d’où le principe d’incertitude de Heisenberg ; cela au plan de la matière, i.e. de la planète. Au plan de la vie, i.e. de la biosphère, le degré de contingence augmente : comme Uexküll l’a montré, une même touffe d’herbe (S) pourra exister en tant qu’aliment (Esston : S/P) pour une vache, en tant qu’obstacle (Hinderniston : S/P’) pour une fourmi, en tant qu’abri (Schutzton : S/P’’) pour un scarabée, etc.. Pour ce qui nous concerne aujourd’hui, l’humanité dans son écoumène, la contingence est maximale. Il s’agit de l’habitant, cet être lié à son territoire dans le rapport d’empreinte-matrice qu’est sa médiance, et qui ainsi, dans ce qui est à la fois une anthropopoïèse et une écopoïèse, va exister dans un couplage dynamique et toujours singulier avec son propre milieu – ce couplage toujours local que la modernité n’a eu de cesse qu’elle ne l’eût décomposé pour le soumettre aux certitudes d’une raison prétendument universelle (lgS), alors que, abstraite de lgP, elle était nécessairement bancale. * Quelle morale tirer de cette radicale, de cette onto/logique remise en cause du POMC ? Cela tient en deux impératifs : respecter les réalités locales (S/P, S/P’, S/P’’, S/P’’’,..) ; donc respecter les habitants (I, I’, I’’, I’’’…), car respecter leur lien avec une terre, c’est respecter notre lien commun avec la Terre. * C’est ainsi que je vois aujourd’hui les choses. Que n’ai-je pu comprendre la clairvoyance d’un grand géographe, Maurice Le Lannou (1906-1992), lorsque, jeune homme, j’ai lu de lui Le déménagement du territoire : rêveries d'un géographe (Seuil, 1967) ? Je l’avais à l’époque trouvé passéiste – et il l’était effectivement, car il n’ouvrait pas de piste possible –, mais je citerai pour terminer ce résumé trouvé sur Internet : On commence à dresser la carte de la lune ; mais que savons-nous de notre terre ? La révolution technique a fait de l'homme un migrant ou un touriste, qui perd le contact et la connaissance de l'environnement naturel. L'«homme habitant» disparaît, et avec lui s'affaiblit l'homme citoyen, car la ville, coupée de la campagne, se déséquilibre. C'est ainsi qu'au moment où l'on parle d'aménager les régions, « se referme progressivement le grand livre instructif de la terre ». M. Le Lannou, en rassemblant ses chroniques du Monde et diverses études parues en revue, a voulu nous réapprendre à lire le paysage : ce que fut, ce qu'est, ce que pourrait être la vie des hommes s'ils comprenaient le rapport qu'ils entretiennent avec leur terre. « Géographie humaine » au plein sens du mot, où convergent l'histoire, la sociologie, l'économie, la politique, et souvent aussi la littérature. À travers la description pittoresque apparaissent des tendances, des genèses, une civilisation. Le Midi méditerranéen échappera-t-il à la colonisation touristique ? La Bretagne, à la fossilisation ? Le Massif central, au désert ? En suivant M. Le Lannou dans sa promenade, nous découvrons la France profonde, et nous voyons se dessiner les tenants et les aboutissants de ce plus grand pays, l'Europe, qui ne vivra que si elle reste fidèle à ses enracinements et aux équilibres complexes de ses sols et de ses mers. Augustin Berque, 24 juin 2021. (Texte destiné aux Rencontres d'été Abraham Mazel, qui se sont tenues du 2 au 4 juillet derniers à Saint-Jean-du-Gard.) Augustin Berque, géographe et orientaliste, directeur d’études en retraite à l’École des hautes études en sciences sociales, membre de l’Académie européenne, a été en 2009 le premier Occidental à recevoir le Grand Prix de Fukuoka pour les cultures d’Asie, et en 2018 le récipiendaire du prix Cosmos international, institué après l’exposition d’Ôsaka 1990 pour promouvoir la recherche d’un rapport plus harmonieux entre l’humanité et la nature. https://ecoumene.blogspot.com/ A partir de 1 €, aidez au lancement des humanités, nouveau média alter-actif, journal-lucioles pour inventer un journalisme du 21ème siècle : https://www.helloasso.com/associations/in-corpore/collectes/les-humanites

Dans la vallée de la Roya, des Passeurs d’humanité. Festival, du 12 au 17 juillet.

Dans la vallée de la Roya, des Passeurs d’humanité. Festival, du 12 au 17 juillet.

En juillet 2051, on fêtera la fin de la pandémie Covid-19, qui aura si longtemps tenu sous masques la planète, malgré la multiplication de vaccins régulièrement déjoués par de nouveaux variants. Ce furent des décennies assurément pénibles à vivre. Mais en même temps, les restrictions drastiques apportées au transport aérien et routier, la mise à l’arrêt de l’exploitation des énergies fossiles, dont l’ONU avait décidé, en mai 2024, qu’elles devaient rester fossiles, sous la pression décisive des communautés indigènes qui avaient pris le pouvoir dans plusieurs pays d’Amérique latine, et moult autre facteur, ont conduit à redresser de façon spectaculaire la courbe de la biodiversité, puis à inverser la tendance au réchauffement climatique, dans une proportion qui a surpris jusqu’aux meilleurs experts du GIEC. Le 12 juillet 2051, réunis à la Bonne Auberge, à Breil-sur-Roya, d’encore jeunes anciens se souvenaient des débuts du festival Passeurs d’humanité, 33 ans plus tôt, à une époque, se marraient-ils, où la presse culturelle n’avait d’yeux que pour Cannes, Avignon et tutti quanti, festivals qui avaient dû rendre l’âme dans les années 2040, plombés par des déficits abyssaux. A Avignon, le Palais des Papes a depuis lors été transformé en ferme pédagogique, et rebaptisé « Palais de la mule du Pape » en hommage à Alphonse Daudet. A Cannes, la Croisette a été transformée en promenade entièrement végétalisée, malgré les cris d’orfraie des anciens combattants de la Macronie qui dénoncèrent en vain « l’intégrisme écologiste ». Ils n’étaient de toute façon plus que 12 à leur dernière assemblée générale au Casino Barrière, et guère plus (38 exactement) lors de l’inhumation d’Emmanuel Macron, mort le 21 décembre 2037, pile poil le jour de ses 60 ans, d’un infarctus à la banque Rothschild où l’ancien président de la République avait retrouvé un travail en traversant la rue. On ne rit pas des morts, mais ça les faisait quand bien même marrer, ce 12 juillet 2051 les jeunes anciens de la Roya. Ils n’oubliaient cependant pas d’être sérieux : c’est qu’il s’agissait de dignement accueillir, le 14 juillet, la venue officielle de Sarra Abu Nada, élue le 17 mai 2037, à 34 ans, première Présidente de la 7ème République française. D’origine syrienne, arrivée en France avec ses parents à 15 ans en 2018 (l’année même de la première édition du festival Passeurs d’humanités), elle n’a certes pas oublié l’aide alors apportée, pour franchir la frontière franco-italienne après 3 mois d’un périple harassant, par les militant.e.s de l’association Emmaüs Roya. Et ce 14 juillet 2051, Sarra Abu Nada devait venir officialiser la nouvelle appellation du Mercantour, « Refuge international des Hospitalités et des Solidarités », sous l’égide de l’UNESCO. Politique fiction ? Voire. D’ores et déjà, la Vallée de la Roya offre une multitude de raisons de faire halte, en humanités, dans cette magnifique vallée à l’écart de l’arrière-pays niçois. Elle conduit à la vallée des Merveilles, et ses gravures rupestres du Néolithique, autour de Tende. Vallée de la Roya, creuset d’humanités : située à la frontière franco-italienne (riche histoire que l’on peut découvrir ICI), elle est devenue un lieu d’aide au passage et d’accueil des migrants. Cédric Herrou est une figure de cet engagement et de cette hospitalité au sein d’Emmaüs Roya, agriculture solidaire, locale et paysanne (Vidéo ICI). Victorieux d’un long combat judiciaire, il le raconte dans Change ton monde (Les Liens qui libèrent, 2020). Le festival Passeurs d’humanité Depuis 2018, les Ami.e.s de la Roya organisent le festival justement nommé Passeurs d’humanité. En 2021 il a lieu aussi, à partir du 12 juillet, une semaine entière, malgré ou à cause de la complexité de la situation un an après le passage de la tempête Alex qui a dévasté la vallée de la Roya : « La meilleure façon d’être solidaires, c’est de redonner une place à la danse, à la chanson, la découverte, les rencontre. Malgré les blessures, la vallée reste ce qu’elle est. Les gens se bougent, font preuve de talent », déclare son président, Jacques Perreux. Catherine Larrère, philosophe, professeure émérite à l’université Paris-1 Panthéon-Sorbonne, et Raphaël Larrère, ingénieur agronome et sociologue. Cette solidarité, native, est un des trois axes du festival. Le deuxième : la réflexion autour du monde du vivant, et le rapport qu’on entretient avec lui. Au programme, leçon de choses sur la géologie locale mais aussi présence de grandes figures comme le rédacteur en chef de Reporterre Hervé Kempf, ou Catherine et Raphaël Larrère (elle philosophe, lui agronome et ancien Président du conseil scientifique du Mercantour), autour de leur livre Le pire n’est pas certain. Essai sur l’aveuglement catastrophiste (éd. Premier Parallèle, 2020). Ou encore Jane Begin qui étudie les tétrapodes découverts sur les gravures rupestres des vallées voisines. Troisième axe : l’envie de donner la part aux interventions citoyennes. Malgré les initiatives, le sentiment d’abandon des pouvoirs publics s’est développé depuis le passage de la tempête. De nombreuses initiatives se sont fait jour dans la vallée. L’association Remontons La Roya (qui agit pour la mise en place de vélos à hydrogène, d’une friperie créative, l’énergie verte, le slow tourisme...) pilotera le dernier débat (entretien avec Charles Claudo, co-fondateur, en podcast ) Clip officiel de Renversé, prochain album d’Emily Loizeau, qui sort le 21 septembre prochain. Entre le concert de la chanteuse Emily Loizeau qui s’investit dans le mouvement des coquelicots, auprès des migrants et soutient la capitaine du Sea Watch 3, Carola Rackete, et qui dédie son dernier album à la vallée (elle était déjà venue voici 2 ans soutenir le festival Passeurs d’humanité) ; et une séance de croquis dans un EHPAD, en passant par des visites chez les artisans et paysans locaux ou des petits chantiers de solidarité, Passeurs d’humanité s’affirme comme un festival à la hauteur d’une vallée magnifique qui panse encore ses plaies. Isabelle Favre & Dominique Vernis. Festival Passeurs d’humanité, du 12 au 17 juillet. Programme complet : https://passeursdhumanite.com/ (A retrouver chaque jour, du 13 au juillet, ici-même, un écho du festival Passeurs d’humanité) A partir de 1 €, aidez au lancement des humanités, nouveau média alter-actif, journal-lucioles pour inventer un journalisme du 21ème siècle : https://www.helloasso.com/associations/in-corpore/collectes/les-humanites